Después de un jueves extraño, inútil e infructuoso, hoy, viernes, me recompongo y me animo a hacer una caminata cercana y sencilla.
Me acerco hasta la población de Santa Pola para realizar, desde las tierras del cabo, una ruta por entre la multitud de variantes que existen en esta sierra.
Aparco el auto en la zona de las Casetes de Meleja, junto al depósito de agua.
Comienzo por pista, Camí del Far, hacia el noreste, y a los 200 metros (+/-) tomo una senda, a mano derecha, que me lleva serpenteando, en la misma dirección que la pista y en paralelo a ella, hasta el paraje de la Foia Roja, pasando por el Barranc de la Tía Amalia y el Camí del Flare.
Al llegar a la Foia Roja el tiempo empeora, comienza a lloviznar y me planteo hacer un cambio en la ruta, en lugar de incorporarme ala pista que conduce, por el sur, a la Torre de Escaletes, me dirijo por pista (PR-CV61) en dirección este, acortando en unos tres kilómetros la ruta que tenía prevista.
El final de esta pista, Camí del Far (PR-CV61), me lleva hasta el vértice geodésico de la sierra, a las baterías antiaéreas de la Guerra Civil, al mirador, a la pasarela y al faro.
Después de admirar las panorámicas bajo la lluvia, vuelvo a conectar con la pista que me llevó hasta allí (PR-CV61) y, ahora, hacia poniente, comienzo el regreso al punto de partida.
Caminando por esta última pista, Camí del Far, durante 2’5 kilómetros y sin más complicaciones, llego al depósito de agua y al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 2**
Recomendable: No voy a decir que no, la verdad. Han sido cerca de 8 kilómetros, con unos 80 metros de desnivel y una mañana nubosa de verano.
Hoy toca una caminata conocida, cercana y no demasiado complicada. En la carretera de Castalla a Petrer, a la altura de la Replana del Pino, aparco el auto y comienzo una ruta por el entorno del Paisaje Protegido de las Sierras del Maigmó y del Cid.
Por asfalto hasta el Collado del Portell, donde se encuentra el cruce de sendas, al Despeñador, al hotel de Catí y al Pou del Carrascalet.
Tomo esta última opción y comienzo una acusada subida que me lleva hasta este pozo de nieve.
Desde aquí, sigo subiendo hasta el tope de esta sierra, la del Carrascalet, donde se encuentran diferentes elevaciones, el Alt del Carrascalet (1231m), el Cerro de la Perdigonada (1241m) y la Cúspide Alta, la de la instantánea (1245m).
Ahora desciendo por la pista de la vertiente sur de esta sierra hasta llegar a unos grandes campos de cultivo (principalmente de cereales).
Primero, en suave descenso hasta terminar el camino de esta sierra y , después, me integro a otra pista (PR-CV 31) que asciende, aumentando poco a poco su dificultad, hasta llegar al Alt de Guisop.
Llegado a este punto me encuentro en plena Sierra del Maigmó, donde destacan cuatro picos, el que lleva el nombre homónimo y que tiene el vértice geodésico (1296m), el Maigmonet (1177m), el Alt de les Xemeneies (1176m) y el propio Alt de Guisop (1249m), que es la cumbre que ha motivado esta caminata.
Aquí arriba, con las magníficas vistas de sierras emblemáticas alicantinas (del Sit, del Fraile, Despeñador, de Castalla, la Replana, Cabeçó d’Or, Peña Migjorn, etc…), hago un receso para beber y comer alguna fruta.
Comienzo ahora el regreso. Deshago la senda recorrida, vuelvo por el camino PR-CV 31 en sentido contrario hasta un punto determinado.
Una vez llego a la base de la Sierra del Carrascalet, en lugar de ascenderla opto por rodearla y tomo la pista que, en dirección norte primero y oeste después me conduce a otra intersección.
Tomo el camino de la izquierda y…
… aproximadamente dos kilómetros después, teniendo las paredes del Despeñador frente a mi, llego hasta la Replana del Pino y al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Han sido unos 9’5 kilómetros, con un desnivel de unos 260 metros, hechos en un tiempo más que correcto y en una mañana estupenda y, para mi sorpresa, magnífica temperatura.
Hoy realizo la ruta en la Región de Murcia, a 20 kilómetros de la población de Yecla, hacia el noroeste, frontera con la provincia de Albacete, comunidad de Castilla La Mancha, en el llamado Monumento Natural Monte Arabí.
Accedo al punto de inicio por la RM-404, que va a Fuente Álamo y, a la mitad de la carretera, me desvío a la derecha, por vía pecuaria, que lleva a la zona de parking, la Casa de Juan Martínez y la Casa del Guarda.
Este monte, también conocido como la Montaña Mágica de Yecla, tiene, en su itinerario, un montón de puntos de interés.
Desde la Casa del Guarda tomo una senda, hacia el oeste/noroeste, que me lleva a la denominada ‘Cueva del tesoro’, una oquedad rocosa, pequeña y circular que se encuentra a ras del suelo y que conduce a una pequeña sima.
En la misma dirección me encuentro con un pequeño abrevadero para los animales y, seguidamente, comienzo el ascenso al monte pasando por zonas donde las piedras toman formas singulares y fantásticas.
Aparte de las curiosas formaciones que nos regala la sierra, también está la posibilidad de encontraren el recorrido algunas cazoletas.
La subida concluye llegando al vértice geodésico, Arabí (1065 m.s.n.m.), una magnífica atalaya desde la que se puede contemplar la inmensidad de los campos que rodean el monte, así como las sierras de los alrededores, Sierra de Lacera, Sierra de la Magdalena, de los Gavilanes, Caballera, de la Pedrera, entre otras.
Comienzo ahora el descenso por la cara norte de la sierra para llegar a las pistas y caminos que hay al este de la misma.
Una bajada que, en algún punto, se hace dificultosa, me lleva a confundir el rumbo y me veo obligado a perder tiempo y energía hasta recuperarlo.
Es en estas laderas, un auténtico mar de piedra, donde se encuentran las formaciones rocosas más importantes y bellas.
Algunos lugares, como la llamada ‘Puerta de la Iglesia’ tienen durante algunos meses del año el acceso restringido por motivos de conservación y por respetar la época de cría de algunas de las aves que pueblan esta sierra, como el águila real, águila perdicera, buho real, halcón peregrino, chova piquiroja, etc…
Llego a la zona de los ‘Cantos de la Visera’, lugar vallado y acotado donde se encuentran unas pinturas rupestres de máximo interés, Patrimonio de la Humanidad. Para verlas de cerca es necesario pedir permiso al consistorio de Yecla.
Muy cerca se encuentra otro de los lugares emblemáticos de este monte, ‘La Cueva Horadada’.
Este es un enorme abrigo rocoso, de formas ondulantes y coronado con una apertura en su parte más alta, del que se elucubran historias mágicas, con seres fantásticos y visitantes de otros mundos.
Desde aquí tomo la senda de regreso a la Casa del Guarda y la zona de aparcamiento.
El camino de vuelta sigue mostrando rincones y piedras con apariencias originales, como esta en forma de corazón que muestro en la instantánea.
La pista nos acerca a otra pequeña formación montañosa, cercana al monte Arabí, llamada Arabilejo y que, en su parte más alta, alberga un yacimiento de la Edad de Bronce.
Ya cerca de la Casa del Guarda, me encuentro con las últimas cazoletas y petroglifos de esta maravillosa ruta.
Poco después, llego al coche y… regreso a casa.
Valoración: 4****
Recomendable: Totalmente recomendable. Han sido, entre unas cosas y otras, cerca de 10’8 kilómetros, con un desnivel superior a los 400 metros, hechos en un tiempo bastante correcto, en un día maravilloso y con una cantidad de rincones y lugares de máximo interés arqueológico, geológico y cultural
Hoy voy a realizar una caminata, inspirándome en una ruta hecha por un usuario de Wikiloc, con alguna pequeña modificación, y siguiendo su consejo, la voy a hacer en el sentido contrario.
En el kilómetro 7’5 de la carretera CV-657, la que une las poblaciones de Beneixama y Fontanars dels Alforins, tomo la pista forestal, hacia el suroeste, y, 850 metros después, en un claro de la zona llamada ‘Altos del Barranco’, dejo aparcado el coche e inicio la ruta de esta jornada.
El recorrido de esta caminata va a transcurrir entre los términos municipales de Fontanars (Valencia) y Campo de Mirra y Villena (Alicante), y me va a llevar por algunos de los puntos de interés de esta sierra (la de la Solana de Beneixama).
La pista me lleva, de forma descendente hacia el noroeste, hasta la zona de La Morena y su alto homónimo (912 msnm).
A partir de aquí, tomo una senda/trocha, en dirección oeste y algo más exigente en el descenso (yo diría que bastante, quizá por tener hoy las piernas muy tensionadas), que me conduce hasta dos puntos de interés, el Abeurador Reial de la Safra (histórico abrevadero para animales, esculpido en piedra) y El Teular de Safra (antigua fábrica de tejas de arcilla, actualmente en ruinas).
Ahora comienzo una brutal subidahacia el sur (incluyendo alguna que otra trepada), hasta llegar a una de las cimas de la sierra, el Alt de la Safra (888 msnm).
Aunque llegando hasta el alto tenía diferentes opciones para continuar, es en este punto, y debido al tremendo calor que hace, donde opto por un trayecto más corto y doy comienzo el regreso al punto de partida.
Por pista/camino de forma ascendente, más o menos suave, hacia el noreste, durante 1500 metros y siguiendo la parte alta de la sierra, me dirijo hasta el cruce con la pista inicial, en el punto de La Morena.
Ahora la pista, sigue subiendo en dirección sureste, llego hasta la zona del parking y unos metros más allá , hacia el sur, accedo al Vértice Geodésico de este extremo de la sierra, Águila, con sus 983 msnm.
Retrocedo hasta el vehículo y regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Absolutamente. Han sido, entre unas cosas y otras, unos 8’5 kilómetros, con un desnivel de 280 metros, hechos en un tiempo más que correcto y en una jornada típica de agosto.
El Valle de Polop, entre las sierras de Mariola y la del Menejador, dividido administrativamente en Alt y Baix, y perteneciente municipalmente a la ciudad de Alcoy, es el lugar elegido para efectuar la caminata de esta jornada de agosto.
Concretamente en la parte alta de este valle, salpicado de casonas entre campos de cultivo, con una niebla súper espesa, se desarrolla la ruta de hoy.
Hasta la Ermita de San Isidro Labrador (siglos XVII y XVIII), también llamada la Ermita de Polop, es el lugar donde aparco el coche y comienzo el recorrido. Un itinerario circular, en el sentido de las agujas del reloj, que me hace pasar por las masías de la zona, algunas de ellas con varios siglos de antigüedad e incluso con su propia ermita.
En mi camino casi se divisa el Maset Nou, más adelante, y algo más alejado, el Mas de la Cordeta y su Ermita de Sant Jaume quedan tapados por la bruma.
Ahora paso junto al Mas de l’Alquerieta y el Mas de l’Alquería Vella.
Llego a un cruce de sendas, tomo la de la izquierda, sigoen dirección oeste/suroeste, y a mano derecha se encuentran el Mas de l’Alquería Nova y el de Servereta de Baix, a la izquierda, algo más alejado y casi invisible por la bruma, el Mas Torre Redona.
El camino me lleva hasta el Mas El Chocolatero y, desde aquí, el camino/pista cambia ligeramente de dirección, ahora voy hacia el noroeste hasta llegar a un cruce de sendas. En este punto tomo la opción hacia el norte para llegar al Mas de la Menora Nova y su fuente.
Aquí, en esta masía, se impone un descanso para el refresco y comer alguna fruta.
Desde este punto comienzo el regreso a la casilla de salida. Hacia el noreste primero y el sureste después, pasando por las ruinas de un horno de cal y, más adelante, por el Mas de Don Pedro y su Ermita de San Roque, llegando, unos 700 metros después, al cruce de caminos donde se encuentra el Mas de l’Alquería Vella.
Ahora tomo la pista de la izquierda, hacia el este/noreste, que me lleva hasta la carretera CV-801 y, pocos metros después, a la entrada de la Ermita de San Isidro y al coche.
Vuelvo a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Absolutamente recomendable. Esta vez la caminata por la zona, realizada en varias ocasiones, debido a la previsión de altas temperaturas la he recortado en algún kilómetro, dejando de visitar algunas masías. Han sido un total de 9’5 kilómetros, con un desnivel de 180 metros, hechos en un tiempo más que aceptable y en una mañana de inesperada niebla.
En un claro, a mano izquierda, de la carretera CV-795, la que conecta Alcoi con Banyeres de Mariola, frente al restaurante La Font dels Patos, he aparcado el coche y comienzo la ruta que me lleva, por pista (coincidente con un gran tramo de la GR7), hasta el gran espacio con jardines y edificio de salón de eventos donde se encuentra la Ermita de San José de Barxell y las proximidades del Castell homónimo.
En dirección sur, por la llamada Canyada d’Alcoi, donde discurre la GR7, hago un pequeño desvío para visitar la Fuente y la Balsa del Marqués, me dirijo después hasta el Río Polop, lo atravieso y llego hasta un gran abrigo, la llamada Cova dels Canalons.
Sigo, hacia el sur, hasta la carretera de Llacunes donde, abandono la gran ruta y me incorporo al asfalto, a mano izquierda, ahora en dirección este.
Doscientos metros de asfalto después tomo un desvío a mano izquierda, en dirección este, el Camino de Sant Bonaventura, que me conduce hasta el Paraje Natural Municipal del Racó de Sant Bonaventura.
Esta zona recreativa donde coincide el paso del Río Polop (en este mes, seco) es un lugar muy popular por la proximidad con la ciudad de Alcoi, con su hermosa arboleda, su amplio espacio con mesas y bancos, sus saltos de agua y sus pozas.
Lugar ideal para hacer un alto en el recorrido, beber algo refrescante, comer una fruta y gozar del entorno.
Sigo con la ruta establecida, tomo la senda ascendente que por el noreste me lleva hasta el Salt, el mirador y las casas del mismo nombre.
Aquí comienza el regreso al punto de partida.
Por senda/trocha, hacia el noroeste, en paralelo al cauce del Río Barxell o Riquer, paso por un abrigo, la Cova del Salt, llego hasta un albergue de animales, el Molí de Paiá y la CV-795.
La senda, paralela a esta carretera, entre el asfalto y el río, me lleva al Molí de Quicalo y al puente donde el Barxell se aleja por la derecha.
Ahora el camino me conduce al lugar donde se encuentra mi vehículo, frente al restaurante La Font dels Patos.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Han sido unos 9,2 kilómetros, con un desnivel de 245 metros, hechos en un tiempo más que aceptable y en una mañana típicamente veraniega.