2025-12-31 ADIÓS 2025, BIENVENIDO 2026

Hoy se despide un 2025 que ha sido en muchos aspectos, sociales y políticos principalmente, bastante inquietante.

En lo personal, un año lleno de actividades, momentos placenteros y proyectos pendientes realizados.

Un período de 365 días con 110 caminatas y senderos efectuados por pueblos y ciudades, con un total de algo más de 1100 kilómetros realizados, por entre varias comunidades autónomas y tres países del otro lado del ‘charco’.

El 75% (aprox) de las caminatas las he hecho en solitario, el resto en compañía; todas ellas han dejado momentos insuperables e imágenes imborrables en mi retina.

Algunas de esas instantáneas las acompaño en esta entrada, fotografías efectuadas durante estos 12 meses.














Ahora ya sólo me queda agradecer a todos aquellos que en algún momento me han acompañado en este periplo (Jesús, Pedro, Óscar, Elena, Raúl, Carolina).

Gracias también a los compañeros que han compartido parte de mi viaje por Chile, Argentina, Brasil y el crucero por Patagonia/Cabo de Hornos: David, Raúl  y Ricardo, la simpática pareja de argentinos (Pedro y su esposa), los Albertos (el padre y el hijo, holandeses), el matrimonio de chilenos de la mesa de al lado, el médico y su mujer, ‘Rocio’, la guía, Maia y Daniel, María Graciela, Martín, su esposa y Luca, Fabián ‘el chico del pelo rojo’, Juan Antonio, Ezio, Juan ‘el guía del Maipo’, Alex Rodríguez, Angie y… muchos otros más de los que no recuerdo sus nombres. Todos, absolutamente todos, han sido una agradable compañía.

Además, desear a todos los que lean estas líneas un 2026 lleno de grandes aventuras, salud y felicidad.

CHILE-ARGENTINA





20/09/2025
Comienza el inicio de esta ‘aventura ‘. No se puede decir que, estos dos primeros días, sean especialmente atractivos; el hecho de viajar en avión (aviones en este caso) de un punto a  otro tan  lejano del planeta lo convierte en una experiencia bastante estresante.
Después de llevar el auto al parking donde pasará una temporada hasta mi regreso, la furgoneta de esta empresa me acerca a la terminal de  salidas del aeropuerto de Alicante.  Facturación de equipaje para Madrid. Control de aduana. Espera junto a la puerta de embarque correspondiente. Salida hacia la capital. 45 minutos de vuelo.

Señalar que, en los dos primeros vuelos, he estado acompañado por Angie, una muchacha colombiana super simpática con la que he compartido charla y complicidad y que volvía a casa tras pasar una temporada en Torrevieja con parte de su familia.


Madrid. Facturación de equipaje. Control de aduanas. Búsqueda de puerta de embarque. Salida hacia Bogotá. 10’30 horas de vuelo. Llegada a la capital colombiana. Control de pasaportes,  aduana y recogida de maleta.
Bogotá. Facturación de equipaje. Control de aduanas. Búsqueda de puerta de embarque. Salida hacia Buenos Aires. 6’30 horas de vuelo.


21/09/2025
Llegada a la capital argentina. Control de pasaporte, aduana y recogida de maleta.
Buenos Aires. Facturación de equipaje. Control de aduanas. Búsqueda de puerta de embarque. Salida hacia Santiago de Chile. 2,30 horas de vuelo.
Mediodía de un domingo frío y luminoso, el taxi me conduce al hotel, en la comuna de Providencia.
Estoy realmente muerto y contento.
Hago el check-in, deshago la maleta, me doy una ducha, me cambio de ropa y salgo a comer algo a un restaurante de la zona, compro después algo de beber y de picoteo en un mini-market cercano, vuelvo al hotel y… el sueño me puede. Ya duermo como un lirón hasta el siguiente día.


Después del desayuno vuelvo a la habitación para terminar mi aseo, hacer mis necesidades y vestirme adecuadamente. La temperatura en esta mañana es de 6° y el cielo muy despejado. Algo que me hace pensar que  voy a tener unas vistas espectaculares desde lo alto de la torre sky-costanera.
Hasta allí me dirijo por entre las calles de la comuna de Providencia  dando un agradable paseo. Entro primeramente al centro comercial y le hago un recorrido por sus plantas, curioseando escaparates. Paso por Decatlon Santiago y hago un par de compras.


Ahora tomo el elevador ‘supersónico’ que me deja en las dos últimas plantas (61 y 62) del edificio (el rascacielos más alto de Sudamérica).
Efectivamente, las panorámicas de hoy son espectaculares.


Un buen rato gozando de las vistas, haciendo fotos y selfies… y me dirijo a la planta baja para salir del complejo comercial y dirigirme al  Museo Parque de las Esculturas, situado en uno de los márgenes del río Mapocho.
El lugar es muy agradable, con muy buena vegetación y salpicado de esculturas, muchas de ellas geniales.


Un largo rato después me dirijo por los alrededores del hotel para cambiar euros por pesos, curiosear algunos locales  para alguna futura comida o cena y finalmente he entrado a tomar algo en Calabria Manuel Montt (un par de jugos de piña y una pizza 4 quesos).


Al terminar, y antes de ir al hotel, he pasado por un minimarket, he comprado algo para cenar y ya en la habitación he estado escribiendo un rato, he dormido algo de siesta, he estado viendo tele y no he tardado en volver a dormir hasta la mañana siguiente, que hay que madrugar bastante para hacer una excursión que ya estaba reservada desde España.


Madrugando al canto. En el hotel me han preparado algo para desayunar y a eso de las 5:30 ya estoy en la puerta del alojamiento esperando la furgoneta que me va a llevar, junto a un grupo reducido, a una actividad en el Cajón del Maipo.


Los componentes de esta excursión son gente de distintos países (Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú, etc…) que junto con Juan, el guía, haremos un recorrido por el embalse del Yeso.
Nos dirigimos hasta San José de Maipo, un pintoresco pueblo, que se encuentra a 50 kilómetros de la capital chilena. Aquí, en una venta, aprovechamos para tomar el desayuno; estamos a unos 0°.
Después de esta parada continuamos circulando, siguiendo el curso del río Maipo, por entre las paredes de este cañón,  el llamado Cajón del Maipo, cuyas aguas descienden directamente de las cumbres andinas. Llegamos al espectacular Embalse del Yeso, famoso por el intenso color turquesa de sus aguas. Aquí las nieves están  a nuestros pies y tenemos que realizar andando una pequeña caminata por los alrededores. En este punto estamos a unos -12°.


Seguimos, después del paseo, hacia Las Melosas y el Puente El Cristo, dos puntos emblemáticos con unas vistas panorámicas impresionantes.


Más tarde, hacemos una pausa en un restaurante de la zona para almorzar, cada uno por su cuenta.
Ya con el estómago lleno, Juan nos lleva a la famosa Casa del Chocolate (al estilo del cuento de Hansel y Gretel), un rincón ideal para los amantes de los dulces. Ideal también para dejarse algunos miles de pesos.


Después, nos lleva a una hacienda vitivinicola donde, junto a otros grupos de excursionistas, nos ofrecen juegos, música y un pequeño pícnic que incluye, de forma gratuita, quesos, aceitunas, salami, vino y zumos.


Por último,  emprendemos el camino de regreso a Santiago de Chile.

A la llegada a la capital empieza a caer la noche. Ya poca actividad, llego al hotel y a dormir hasta el día siguiente. 


Hoy el día  ha amanecido muy frío y, después del desayuno y el aseo matutino, he salido a la calle embutido en ropa de abrigo.
La ciudad está teniendo unos días de  vaguada térmica (mañanas frescas y mediodías sofocantes). La intención de esta jornada es pasear por la ciudad, contemplando parques y avenidas, llegar hasta el centro, visitando el Museo Chileno de Arte Precolombino y terminar en la Plaza de Armas y el Palacio de la Moneda.


Hasta ahí todo perfecto.
Antes de llegar al primer parque, el de Inés de Suárez,  ya me había  quitado las dos prendas de abrigo que llevaba.
Al paso por el Parque Bustamante, el Parque San Borja y el Cerro Santa Lucía  el calor era insoportable. Y al llegar al Museo Chileno de Arte Precolombino yo ya iba totalmente empapado.


Después en la Plaza del Palacio de la Moneda y en la Plaza de Armas hago un par paradas reparadoras.
Lo bueno, o lo fuerte, viene ahora… le doy ‘instrucciones’ a Google maps para que me dirija al hotel, hasta ahí  todo correcto. Yo comienzo a hacer caso de sus indicaciones cuando… me doy cuenta que me había llevado por todo Santiago y había vuelto a la Plaza de Armas…


Cabreado como un mono le vuelvo a ‘pedir’ que me lleve hasta mi hotel… Por fin, después de dos horas dando vueltas y 5 kilómetros de más, llego agotado a la zona, hago un compra en el minimarket (ahora ya, mi minimarket) y entro en la habitación tan agotado que sólo quiero dormir.
Han sido unos 17 (÷/_) kilómetros de calles y asfalto demoledores… pero feliz porque esta ciudad me encanta.
Después de dormir un par de horas, me como lo comprado en la tienda, me tomo un café y me pongo a ver tele y a escribir un rato sobre cómo ha ido el día.
La noche ha caído y yo con ella rendido en la cama. Antes, una buena ducha y… a soñar con los angelitos.


Hoy me lo voy a tomar con más calma que ayer. También recorreré las calles de este Santiago primaveral. Antes, mi buen desayuno y mi tiempo para que mi vientre se recomponga.
Además hoy es mi cumpleaños y quiero un día sin grandes sobresaltos.


Salgo en dirección norte, hacia el Jardín Japonés de la Amistad; un pequeño espacio sublime  que nos transporta a los Jardines Nipones del siglo XII por sus distintivas especies japonesas como cerezos de flor, flor de loto, acer japónico, cotoneaster rastreros y azaleas. Diseñado por el arquitecto Tadashi Asah por iniciativa de la Cámara Chileno Japonesa de Comercio para conmemorar 100 años de relaciones entre ambos países. Inaugurado en 1997 por el Príncipe Hitachi, en el Jardín Japonés en el Parque Metropolitano llama la atención su rueda de agua y pileta con flores de loto. 
Este jardín, se ubica a sólo 400 metros de altura desde el acceso por Av. Pedro de Valdivia Norte. 
Un buen rato de relax en este magnífico espacio y continuo mi paseo por el Parque Metropolitano de Santiago y el Cerro San Cristóbal  visitado los miradores de Vista de Santiago,  de la Cordillera y de Peñihue.


Ahora ya por entre las calles de Pedro Valdivia Norte y las de Providencia me dirijo nuevamente a los alrededores de mi hotel (Casa de Todos, magnifico).
La comida la hago en Local Buguer Providencia, una hamburguesa vegana y una cola zero. Y como fin de fiesta  un postre de chocolate con las velas de la suerte ( el 6 y el 8) y la canción de cumple feliz por parte de las amables  empleadas.
Un pequeño paseo por los alrededores para bajar la comida y disfrutar de un tiempo luminoso, me acerco por el minimarket,  compro cuatro cosas de pikipiki y algo de beber y me dirijo al hotel a dormir siesta, ver tele,  escribir, cenar ligero y dormir… que mañana hay pegarse un buen madrugón (toca dejar Santiago  y tomar un vuelo al sur, la Patagonia)


El hotel de Santiago me ha preparado un desayuno para llevar y el taxi me ha recogido antes de las 6:00.
Ya en el aeropuerto he facturado la maleta, he pasado el control policial y me he dirigido a la puerta de embarque correspondiente.
La verdad es que todo ha ido sobre ruedas, el vuelo ha salido puntual y la llegada a la parada técnica,  en Puerto Monnt, antes de la hora prevista… Después el aterrizaje en el aeropuerto de Punta Arenas también casi con media hora de adelanto. Por lo que el Uber que tenía  contratado no ha tenido que esperar, me ha dejado en la puerta del hotel y he efectuado el check-in antes de lo previsto.


El equipaje se ha quedado en la habitación y me he ido a comer a un restaurante recomendado por el gerente, La Casa De Doña Maria.  Un lugar limpio, agradable y con comida de calidad.
Vuelvo al alojamiento,  un poco de descanso, otro poco de orden de los bártulos de las maletas y… salgo, aprovechando la luminosidad de la fría calle, a callejear por la ciudad, Plaza de Armas y sus alrededores.


Para finalizar, me tomo un cortado en ‘Bendito Pan’ una cafetería que me trae muy buenos recuerdos de la anterior visita a la ciudad; hasta las empleadas me han recordado, eso me ha emocionado, la verdad.


A eso de las 9:00, y después del desayuno en el hotel, he estado esperando el transporte para la excursión al Fuerte Bulnes.
Creí que llegaría una furgoneta con varios participantes y ha llegado un taxi con el chófer (Juan Antonio) y un solo compañero (Ezio, natural de Perú con orígenes italianos).
Con ellos se ha iniciado el  viaje hacia el fuerte.


A 52 kilómetros de la ciudad de Punta Arenas, Fuerte Bulnes es un viaje al pasado. Fue aquí donde se asentó el primer poblado patagónico que tomó posesión del Estrecho y Tierras aledañas (1843). La construcción original data de 1843, y se edificó dada la necesidad de ejercer soberanía en el extremo austral de Chile.
Este monumento histórico invita a sentir cuán dura fue la forma de vida de los colonos chilenos que lograron con éxito habitar esta región. En el tour se visitan varios sitios de interés, tales como el centro interpretativo que alberga una muestra sobre la historia humana y natural en relación al Estrecho de Magallanes, el mirador del Estrecho, el faro O’higgins, la iglesia, el correo, la cárcel y los establos.
Mientras Juan Antonio hacía, con sus explicaciones, un recorrido histórico,  Ezio y yo permaneciamos atentos a su ‘speach’.


Realmente impresionado con el lugar, yo pensaba que me encontraría con cuatro viejos tablones de madera, algún  cartelucho explicativo y poco más… Nada más lejos, un área bien cuidada y conservada, sus chozas, sus cobertizos,  sus empalizadas, su pequeña iglesia, etc… Todo con el sabor de aquellos duros tiempos.  Un centro de interpretación,  con su cafetería y su tienda de recuerdos muy lindo y bien diseñado.
Tomamos en él un café y charlamos un buen rato de ese pasado y también de nuestro presente particular.
Mientras, en el exterior, la lluvia, que nos había respetado hasta entonces, caía sobre el bosque que nos rodeaba.
Pasado el mediodía volvemos al auto y nos dirigimos hacia la ciudad.
Dimos por terminada la experiencia al llegar a Punta Arenas.
El chófer me dejó en la calle Libertador Bernardo O’Higgins, una de las zonas con buenos restaurantes.
Yo he dado una vuelta por los alrededores, he recordado el rest. asiatico de hace dos años (Nuevo Siglo) y he comido en él.  Al terminar, una pequeña compra y el café lo he tomado en  Bendito Café.
Después me he dirigido al local Kuarto Nirvana Studio, en la calle Capitán Ignacio Carrera Pinto, he preguntado para hacerme un pequeño tatuaje y Fabián,  el chico del pelo rojo, me ha hecho lo que le he pedido.


A media tarde he vuelto al hotel, algo de relax, algo de tele, algo de escritura y, con calma, descansar hasta el día siguiente.


Hoy, domingo, el día ha amanecido nublado, lluvioso y muy frío (-2°). Por ello las calles están desiertas y se respira una tristeza en el ambiente; eso es al menos lo que yo pienso, seguro que la gente, al ser su día libre, está en la cama calentita  repantigada y disfrutona.
Yo, después del desayuno,  he salido a dar una vuelta por las calles de Punta Arenas… Con esa ‘alegría’, la mañana pedía un paseo por el cementerio Sara Braun; una visita indispensable en esta ciudad.
En sus 8 hectáreas de terreno, se observan más de 600 cipreses en hileras a lo largo de sus avenidas, creando un ambiente solemne y de gran belleza.

Inaugurado en abril de 1894, este cementerio nos lleva a la época dorada de Magallanes, cuando Punta Arenas era el único puerto de conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico.

La ciudad se erguía en un clima inhóspito, y el esfuerzo de sus habitantes la convirtió en un símbolo de progreso.

En 2012, el Cementerio Sara Braun fue declarado Monumento Nacional Histórico, y ha sido reconocido internacionalmente entre los diez cementerios más hermosos del mundo por diversos medios de comunicación.

Una de sus características más distintivas es la presencia de mausoleos y sepulturas de organizaciones de beneficencia, que se encargaban de dar sepultura a aquellos inmigrantes que llegaron a Punta Arenas de manera solitaria, sin familiares cercanos.

Chilenos, principalmente provenientes de la provincia de Chiloé, europeos y pueblos originarios habitaron la Región. Recorrer este lugar es ingresar en la historia de la Patagonia, un viaje que revela el legado de quienes contribuyeron a formar la ciudad.
Después de un buen rato de paz entre tanto muerto, me dirijo al centro en busca de uno de los pocos negocios que hay abiertos, un supermercado.  Aquí he hecho una compra de bebida y alimentos para el resto del día.
De nuevo, sin prisa, caminando por las calles he llegado al hotel.
Una ducha reparadora, me he preparado un bocadillo de jamón, un zumo de manzana y un plátano,  algo de tele, algo de siesta, algo de escritura y la tarde ha dado paso a la noche de un domingo bastante frío y solitario.
Un poco de cena, de tele y… hasta el día siguiente.


Este lunes amanece frío y despejado. Bajo al comedor del hotel para el desayuno. Al terminar me retiro para el aseo y ‘esas cosas’.
Hoy me he propuesto caminar por la ciudad y subir al Cerro de la Cruz, aprovechando la mañana luminosa y contemplar algunos de los mosaicos que adornan sus calles.
Eso sí,  el frío  está  ahí  (-2°).


Bajo al centro, curioseo en algún  comercio de souvenirs, cambio euros por pesos argentinos en un change-shop,  me paseo por el puerto, se ha levantado un viento de cojones, miro al horizonte para buscar, entre las naves atracadas, el posible barco que me lleve al día siguiente de crucero. Sólo se ve uno que, quién sabe, podría ser.


Vuelvo callejeando a la zona centro, paso por el asiático de la última vez y entro a comer. Todo muy rico.


Al salir, el día se ha nublado y está cayendo aguanieve, además con el fuerte viento se hace muy desagradable.
Compro unos imanes de frigorífico e una tienda de regalos, hago compra de alimentos y agua para la cena en un market y… entro en la cafetería Bendito Pan y me tomo un cortado.
A la salida me dirijo al hotel para dormir siesta.
A media tarde voy a comprar un par de regalos y vuelvo a la
cafetería Bendito Pan y… esta vez me apetece un helado.
Ahora ya sí,  vuelvo al alojamiento,  una ducha, preparo mi equipaje y a dormir (bueno, a intentarlo al menos; el crucero de mañana me tiene nervioso).


Hoy, por fin, es el día señalado para la salida del crucero desde el Muelle Prat,  en el puerto de Punta Arenas.
Hasta  la hora del check-in  (sobre las 15:00) tengo tiempo más que suficiente para, después del último  desayuno  en el hotel,  dejar el equipaje en el alojamiento y dar un paseo por la ciudad,  comprar alguna cosa,  tomar un café, dar una vuelta por el puerto (hacer comprobación visual), comer en un restaurante y volver para recoger la maleta y esperar el Uber que me lleve al muelle.


Hago el check-in  e, igual que todos los pasajeros, esperamos algunas horas hasta un transporte interno nos acerque hasta el barco.
Una vez dentro, todo muy bien organizado, nos acomodan a todos en nuestros camarotes.
El mío,  individual,  es una auténtica pasada!!!


Por idiomas, somos de muchas nacionalidades diferentes, nos emplazan en un salón del buque para darnos un pequeño refrigerio y una charla de  bienvenida (funcionamiento, normas de seguridad, programa a seguir, etc…)
En este momento,  los reunidos para la bienvenida en español,  somos testigos de la reacción de una de las pasajeras… De pronto se quedó como dormida, se puso a llorar desconsolada y, seguidamente, comenzó a convulsionar. Nos quedamos todos atónitos.
Nos dirigimos después cada cual a su camarote correspondiente hasta la hora de la cena.
Ya en el comedor cada uno tenía una mesa asignada. La mía la comparto (imagino que será así durante toda la travesía) con otros tres ‘singles’ de habla española.
La cena estupenda, la verdad.
Suerte o desgracia que en la mesa de al lado estaban dos parejas y una de las mujeres era casualmente la del ataque en la charla.
Un nuevo ataque le dio, en esta ocasión  se quedó  como en blanco y comenzó a chillar, cada vez más alto y con más violencia. Momentos muy desagradables que dejaron en shock a todo el  salón.  Finalmente la tripulación intervino,  su pareja estaba descompuesto y, procurando calmarla, hicieron que se retiraran a su camarote correspondiente.
Ya la cena transcurrió sin más incidentes.  Al finalizar, yo me retiré a mi cuarto para dormir (o esa era la intención) hasta el día siguiente.


Ha sido una noche mágica,  la visión del mar por el ventanal me ha tenido entusiasmado y he dormido con intermitencias.
El día se presenta interesante.
Tenemos el desayuno  a las 8:00, aunque  mucho antes yo me he recorrido las cinco cubiertas, curioseando.


Después he vuelto al camarote para terminar mi aseo y prepararme para una excursión por el exterior; un sendero muy atractivo por los alrededores del glaciar Marinelli, en la bahía Ainsworth,  paseando por entre el bosque magallánico y visitando un viejo dique de  castores.


Al término de la caminata volvemos al barco. Nos reciben con un chocolate caliente y… nos dirigimos a nuestros camarotes para cambiarnos de ropa, ponerla a secar y prepararnos para el almuerzo, en el comedor de la cubierta 1.

A media tarde está prevista una salida, de nuevo en zodiac, para visitar una colonia de pingüinos pero se ha puesto a llover (aguanieve) y el mar está demasiado movido por lo que han anulado esta excursión.

El pasaje pasamos el tiempo entre las cubiertas y las cafeterías del barco hasta la hora de la cena.

Después, y por recomendación de la tripulación, pasamos a nuestros camarotes para recibir una noche de mar brava.


Glaciares Pía y Porter.
Una de las actividades principales del día de hoy.
Después de una noche muy movida, con un mar embravecido a causa del choque con el océano Pacífico,  hemos tenido un desayuno tranquilo. Está organizada la visita, en zodiacs, al glaciar Porter por turnos de idiomas. El barco ha fondeado en el fiordo, frente al glaciar Pia,  un hermoso espectáculo helado. A los pasajeros de habla hispana nos toca a las 10:00 am.
A la espera de nuestro turno, nos mantenemos expectantes.


Por fin entramos en un grupo de ocho personas, junto al guía y el capitán.  La zodiac se adentra varios kilómetros  en el fiordo Pia, dejando atrás el glaciar homónimo y acercándose por las frías aguas, entre pedazos flotantes de hielo, al majestuoso Porter.
El espectáculo es absolutamente increíble. Tanta belleza causa el efecto ‘síndrome de Stendall’ y las lágrimas son las compañeras de este mágico momento.
Momentos que te dejan sin palabras y te recuerdan que el ser humano no es más que una minúscula partícula en un espacio infinito.
Vuelvo después al barco, un rato en el camarote, momentos de relax y asimilación.
Llega la hora de la comida, charla distendida con los compañeros de mesa y, casi sin tiempo, se ha organizado otra actividad, una caminata por los alrededores del glaciar Pía, en una pequeña península frente a él.  Tres niveles de dificultad,  yo me apunto al más difícil (chulo que es uno!!!).


Para esta salida y esta dificultad, mi grupo toma primero la zodiac y, al llegar, comenzamos el recorrido. Un primer tramo, algo más sencillo, hasta un mirador.
Las vistas de este glaciar son alucinantes.
Un segundo tramo hasta una pequeña cumbre, mucho más dificultoso, más empinado, pisando entre piedras, árboles patagónicos, barro y agua.
Si el ascenso es difícil,  la bajada lo es mucho más.
Finalmente se cumple con el recorrido y el grupo, reducido, vuelve a la zodiac y al barco.
Tiempo posterior para secar las ropas mojadas, limpiar las zapatillas, darse una ducha y descansar un rato hasta la cena.
La nave deja el fiordo Pía y se dirige, por la Avenida de los Glaciares, hacia su próximo destino.
Por megafonía van nombrando los glaciares que vamos encontrando.
Ha sido una jornada intensa.


En la cena, llamada ‘del capitán ‘ nos recibe y saluda en la entrada al salón.
Momentos de charla distendida con los compañeros, foto del grupo incluida.
Al terminar, es tiempo de retirarse a descansar; el día siguiente tiene una actividad a primerísima hora que no interesa perderse.


La jornada da comienzo a eso de las 6:00 am en la cuarta cubierta. Un desayuno informal y preparados para la actividad.
Está previsto un desembarco, en zodiac, al Cabo de Hornos, el punto más meridional del continente americano; la Antártida está muy cerca.
Estamos todos realmente excitados.
Habían avisado que las posibilidades de realizar esta salida eran de un 50%; todo dependía de las condiciones metereológicas.


Un mar embravecido y un viento de 70 nudos ha sido la causa de cancelar la actividad.
De todas formas, el barco ha estado dando vueltas por los alrededores del Cabo, se acercaba y se alejaba, dando la posibilidad al pasaje de sacar todas las instantáneas que hemos deseado.
Fabuloso!!!
Los Albertos y yo hemos tenido nuestro momento fotográfico.
Vuelvo al camarote, estoy un rato charlando con el chaval de limpieza, comentamos anécdotas de éste y de otros cruceros anteriores; momento agradable junto al trabajador.
Es muy pronto y vuelvo a la cama.
A eso de las 8:30 dan aviso por megafonía del inicio del desayuno en la cubierta 1 (ahora ya es el segundo).
Al término subo a la cuarta cubierta y estoy un rato contemplando el paisaje y escribiendo.
Llega la hora de la comida; hoy el menú es típicamente chileno, incluso nos amenizan con unos bailes folclóricos.
Por la tarde está preparada una última excursión.  Esta vez también tiene tres niveles,  yo elijo el intermedio, aunque tratan de convencerme de hacer el difícil.  Al principio accedo al complicado pero, una vez iniciado, llego a un punto del recorrido y cambio al intermedio.


Era en la bahía de Wulaia y había que llegar a media montaña, a un mirador desde donde se divisaba la ensenada donde ha fondeado el barco, rodeado de islas de impresionante belleza.
Vuelvo al crucero, me preparo la maleta y la ropa con la que voy a poner fin a esta aventura.
Tiempo de cena, despedida de la tripulación y una copa en la cubierta de la 5 planta y poco más.


La noche la hemos pasado fondeados en el puerto de Ushuaia. A las 8:00 he retirado el pasaporte ya sellado. He bajado al comedor para el último desayuno, despedida de todos los pasajeros con los que he tenido más contacto…
Los compañeros de mesa, David, Raúl  y Ricardo, la simpática pareja de argentinos (Pedro y su esposa), los Albertos (el padre y el hijo, holandeses), el matrimonio de chilenos de la mesa de al lado, el médico y su mujer, él atendió a la chica que sufrió el ataque, ‘Rocio’, la guía y algunos más que no recuerdo sus nombres. Todos han sido una agradable compañía.

Bajo del barco,  paso por una aduana casi inexistente… Ya estoy en Argentina.


Camino con mi equipaje hasta el hotel, que está bastante cerca del puerto, dejo las maletas en la recepción; es muy pronto para  hacer el check-in.
Me doy una vuelta por la ciudad.


Una primera  toma de contacto con un Ushuaia frío y luminoso,  rodeado de blancas montañas.
Vuelvo al hotel y, tras unos minutos de espera, puedo ocupar mi habitación.
Voy a evitar describir la sensación al entrar al cuarto; después de pasar 4 noches en un camarote de  lujo esto era de-cep-cio-nan-te.
Vamos, una pocilga.
Hago de tripas corazón,  me aseo, me cambio de ropa y salgo a buscar un lugar para comer.
Después de una hamburguesa-quesochedar-patatas-cerveza-café, ya algo más repuesto del primer impacto me dirijo a un supermercado para hacer una primera compra (mañana es domingo y quizá no haya nada abierto)
Una vez llego a la habitación,  ordeno mis cosas y la compra, me dedico a ver qué  se puede planear para el día siguiente, reservo un Uber para que me lleve al aeropuerto el día de la partida,  escribo un rato y… poco más.
El día ha sido un choque a la realidad, estoy cansado y mañana será otro día.


Si ayer el hotel me produjo una profunda depresión, hoy me la ha incrementado la ciudad… Ufff, es súper caótica,  no tiene un orden urbanístico,  no hay aceras, y las que hay están destrozadas, las viviendas, en un alto porcentaje, son como barracones de chapa, destartalados,  no hay una simetría en las calles… Un desastre!!! Sinceramente,  me ha impactado para mal.
Además de anunciarme vía whatsapp anoche que la excursión reservada para hoy se anulaba por no llegar al cupo mínimo… vaya, el colmo!!!


Después del desayuno (esto también merecería comentario negativo), he querido improvisar una caminata hacia un paraje cercano, al borde de las montañas del alrededor y… entre el caos urbanístico y un fallo de cobertura me he liado por las calles, no he sabido encontrar el camino y, al final, he tirado por ir al puerto, dar un paseo por él  y volverme al hotel cabreado como un mono.
Vaya mierda de Ushuaia!!!


Trekking en la Laguna Esmeralda
La guía, Maia.
El chófer., Daniel.
Una noche más en el hotel de los horrores (ya queda menos) Tengo el consuelo de haber reservado una actividad que comienza a primera hora y me tendrá ocupado casi todo el día.
Se trata de un trekking a la Laguna Esmeralda.


Esta es una laguna en Ushuaia, muy conocida por su intenso color verde esmeralda y su popular trekking, con un sendero de dificultad media. 
Después del desayuno y un tiempo para el aseo, salgo a la calle en busca una tienda de alquiler de material de montaña. Encuentro una que abre a las 8:00. Yo necesito unas botas de media caña (lo exige la agencia y yo no tengo). Al principio me sorprende pero después se entiende perfectamente.
Vuelvo al ‘hotel’ y sobre las 9:00 pasa la furgoneta por mí,  recogemos a otros excursionistas. Somos en total siete más  el chófer (Daniel) y la guía (Maia).
Un coreano del sur, una brasileña, dos argentinas de Buenos Aires,  una pareja de venezolanos y yo.
Nos dirigimos,  por la carretera 3, hacia el noreste y a unos 20 kilómetros de Ushuaia, hasta la entrada de este trekking.


Es una zona con muchas posibilidades de diferentes  caminatas.
Este camino en concreto, y sobre todo  en primavera, discurre por sendas surcadas por multitud de arroyos llenas de barro (de ahí la necesidad imperiosa de llevar botas de media caña).
Atravesamos, de forma ascendente, varios valles, algunas castoreras y un bosque fueguino. Enormes barrizales, entre grandes placas de nieve (heladas) y cursos de agua hasta llegar a la Laguna.
En esta ocasión estaba en un 90% congelada, pero el 10 restante sí tenía ese color verdoso característico.


Realmente espectacular, con las montañas nevadas de fondo y el Glaciar Esmeralda  imponente.
Después de unos 5/6 kilómetros, al llegar al lago, hacemos un alto para reponer fuerzas (la organización nos ha preparado un pequeño  lunch y bebidas calientes).
Tiempo de charlas, risas, boberías y fotos de rigor.
Iniciamos después,  y por el mismo sendero, el camino de regreso.
Llegamos a la furgoneta y comenzamos la vuelta a Ushuaia.
A mi me dejan el primero a la puerta del alojamiento,  despedida emotiva con todos, especialmente con Maia,  que ha sido una compañera excepcional.
Una vez en mi cuarto, momentos necesarios de aseo y de relax.
Al rato, salgo a cambiar dinero, a comprar una maleta que había visto en oferta en una tienda cercana, la dejo en el cuarto y marcho al súper para surtirme de bebida y pikipiki para la noche y el día siguiente (que tengo otra excursión a primera hora).
Ya en el alojamiento, hago el cambio de bártulos de una maleta  a otra, me quedo tumbado en la cama relajado y escribiendo, veo en RTVEplay el último Saber y Ganar, picoteo algo y ya me dispongo a dormir… hasta mañana!!!


Excursión a los lagos Escondido y Fagnano
Hoy toca otra excursión; esta vez a los lagos Escondido  y Fagnano.
Después del desayuno vuelvo a la habitación, me aseo y me preparo para la salida esta jornada.
La furgoneta llega a eso de las 9:20 am, ya lleva una pareja de argentinos, vamos a recoger a otra de españoles. Con el chófer y el guía somos siete.
Comenzamos el recorrido,  vamos por la nacional-3 en dirección noreste. Aunque está nublado y han anunciado lluvias y nevadas la temperatura es bastante agradable; sobre los 5°.
Una primera parada en el mirador Valle Carbajal desde tenemos una hermosa vista de la Cordillera Andina.
Hacemos una segunda parada en el Paso Garibaldi.


Se nombró a este punto, importante en la cordillera, en memoria de Paka Honte, un individuo del pueblo ona (yámana) que fue bautizado como Luis Garibaldi Honte por un sacerdote italiano, y al que él, para honrar sus raíces indígenas, adoptó el nombre de pila de su madre «Honte», convirtiéndose así en Luis Garibaldi Honte, haciendo esta ruta que atraviesa la Cordillera en un importante punto referencial.
Ya desde aquí se puede contemplar el primero de los lagos, Escondido.
Seguimos nuestro recorrido hacia el noreste y nuestra tercera parada es una granja donde podemos tomar una bebida caliente y una empanada.
Ahora ya nos dirigimos al Lago Fagnano.
Hacemos la cuarta parada, el tiempo se ha puesto algo feo, llovizna y hace frío.
A pesar del clima adverso, la belleza de este enorme lago, también llamado khami, (nombre asignado por los selk’nam) es un lago de origen glaciar extendido longitudinalmente (es decir de oeste a este) ubicado en el centrosur de la isla Grande de Tierra del Fuego, en el extremo austral de América del Sur y su superficie es de 590 km². Se presta a un breve pero hermoso paseo.
Iniciamos el regreso a Ushuaia haciendo un par de paradas más,  una para visitar un curioso museo de moto y degustar un gin y otra, en una venta de carretera, donde haremos el almuerzo; en mi caso probaré el asado de cordero fueguino o patagónico, plato típico de la zona.
Ahora,  la furgoneta nos lleva a la ciudad, me deja en mi alojamiento, me despido de los compañeros y entro en mi habitación para preparar el equipaje y descansar un rato.


Ushuaia, impresión.
Estos cuatro días en esta ciudad, los primeros en Argentina, han sido decepcionantes.
Salvo las dos excursiones, que han estado geniales… el resto de estas jornadas, sinceramente, una mierda pinchada en un palo.
La ciudad es fea de cojones, destartalada, caótica y, al menos esa es mi impresión,  abandonada.
El hotel, ya ni te cuento.
El mobiliario, más viejo que yo, sucio, roto y sin sentido.
Las sábanas, las almohadas y las toallas viejas, gastadas y llenas de mierda (literal).
Los grifos de la bañera pierden agua.
La tapa del váter rota.
La moqueta con boquetes deshilachados y ,supongo, que con ácaros del jurásico.
Todo ha sido tan asquerosamente horrible que lo único  que me apetecía era salir de Ushuaia cuanto antes.
En esta última noche en esta ciudad apenas si he dormido y lo único que estaba deseando era, al terminar el desayuno, salir a la calle con mi equipaje, esperar el Uber contratado, llegar cuanto antes al aeropuerto y salir de esta pesadilla.
Finalmente el vuelo estaba programado a una hora, después  lo adelantaron 15 minutos y, una vez facturado y pagado el exceso de peso (cosas del lowcost) han vuelto a retrasar la salida por causas climatológicas…
No, si al final no salgo de aquí!!!
Entre unas cosas y otras,  el vuelo parte hacia El Calafate.
Aterrizar ha sido otra odisea.
El fortísimo viento, una vez en la pista, zarandeaba tanto el avión que nos ha mantenido sin poder bajar de la nave casi una hora.
Una vez fuera, he recogido el equipaje y, en la entrada, me esperaba el chófer para llevarme al alojamiento.
Antes hemos pasado por el centro de la ciudad y, en una agencia, he contratado una excursión para el día 10, en barco, para hacer la ruta de los glaciares.
Bastante cansado llego al hotel. Esto ya es otra cosa!!!
Está algo alejado del centro y tiene muy buena pinta, parece una casita de las montañas suizas.
Hago el check-in y, aunque estoy realmente cansado, dejo los bártulos en el cuarto y salgo en busca de algo para comer.


Me pego una buena caminata, me pilla un chaparrón,  encuentro una bakery, me tomo un cofre-milk y un muffin.
Me preparan un surtido de salados, un par de dulces y unas bebidas para llevar.
Sigue lloviendo y no quiero volver a mojarme, la dueña me pide una especie de Uber  y me acerca  al hotel.
Ya en la habitación, una ducha y una pequeña siesta.

Más tarde, un poco de escritura,  algo de tele, un zumo de frutas y un pastel de carne.
Sigo cansado, voy a dormir que mañana es el día del glaciar Perito  Moreno y el paseo en  barco.


Ha amanecido nublado y frío pero, al menos de momento, no llueve. He desayunado y he ordenado cosas del equipaje.  El hotel es muy chulo, tiene aires de cabaña suiza.
Hasta la hora que pasen por mí para la excursión del día voy a dar una vuelta por los alrededores.
Poco he podido caminar, he comenzado por tomar el paseo Kirchner en dirección a El Calafate, que rodea la laguna Nimer, junto al Lago Argentino, y al poco se ha levantado un viento (vendaval) helado que, apenas unos kilómetros después, me ha hecho volver al hotel.


Ha llegado la hora de la recogida (han sido bastante puntuales). El chófer,  el guía  y unos 11 ó 12 excursionistas de diferentes nacionalidades (colombianos, brasileños, argentinos, venezolanos, españoles, etc…).
Destino: El Glaciar Perito Moreno (Patrimonio de la humanidad)


Este glaciar es parte del campo de hielo Patagónico Sur teniendo parte de su origen en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena de Chile, con el límite demarcado con el acuerdo de 1998. En su descenso, alcanza el brazo Sur del lago Argentino, con un frente de 5 km de longitud, aflorando sobre el agua con una altura de unos 60 m.
Gracias a su constante avance, forma una represa con las aguas del brazo Rico de dicho lago, lo cual genera un desnivel con respecto al resto del lago de hasta 30 m. Por la presión de esta masa líquida se producen filtraciones en el hielo que crean un túnel con una bóveda de más de 50 m de altura. El derrumbe de esta bóveda constituye un inusual espectáculo natural y es uno de los mayores atractivos del parque.


El nombre del glaciar hace honor a Francisco Moreno, director del museo de la Sociedad Científica Argentina y activo explorador de la zona austral de ese país.
Nos dirigimos por la carretera 11 hasta la entrada al Parque Nacional de los Glaciares.
Con los tikets abonados accedemos al parque y llegamos hasta la zona del embarcadero.
Comenzamos primero por subir a uno de los ferrys. Éste nos acercará hasta la inmensa mole de hielo, dejándonos a todos sin palabras. Surcando las aguas, entre icebergs de diferentes tamaños, se aproxima cada vez más a esa barrera helada.
Impresionante!!!


La sensación de seres minúsculos frente a la grandiosidad de la naturaleza se hace presente en ese momento. Qué hermoso es el mundo y que insensato el ser humano que sólo se da cuenta de ello cuando lo ha destruido y lo ha perdido.
Qué lugares hermosos tiene el planeta y que poco hace el hombre para conservarlos!!!
Después de la navegación nos recoge la furgo y nos traslada a la zona de las pasarelas; otra forma de observar el glaciar.
Una serie laberíntica de sendas metálicas que recorren, con diferentes miradores, la ladera del monte y te aproximan al gigante de hielo.


A media tarde, llegamos todos al punto de encuentro señalado por el guía e iniciamos el recorrido de vuelta a la ciudad.
Pido que me dejen a la altura de la bakery, tomo un café cortado  y una pasta,  hago compra de salados y bebidas para la noche y el día siguiente, me piden un transporte, me lleva al hotel…
Una ducha, cambio de ropa (ya listo para dormir), un poco de cena, algo de escritura y… hasta el día siguiente.


Hoy es día de otra de las excursiones.  Es también temprano por lo que he madrugado y después del desayuno  han pasado por mi.
No éramos muchos, el chófer,  dos alemanes,  cuatro ingleses y yo. Nos hemos trasladado hasta Puerto Bandera, el lugar donde se embarcadero para hacer el recorrido de Todo Glaciares.


Hemos hecho el check-in,  junto con otros grupos de excursionistas (seriamos alrededor de 250 personas) y a eso de las 9:00 hemos iniciado el recorrido.
Por la parte oeste del Lago Argentino, entre fiordos que se forman  en esa parte de los Andes y visitando algunos de los glaciares de la zona.
Ésta es otra de las grandes atracciones,  junto con la del Perito Moreno.
Un barco en el que abundaban españoles (un grupo de unos 30 andaluces) y también  un montón de  niños (grrr)…
En el asiento en que me acomodan tengo un matrimonio  de porteños y una uruguaya (María Graciela) con la que hay muy buena conexión desde el minuto uno.


Nos pasamos toda la travesía charlando, compartiendo risas y vivencias; una viajera sensible y solitaria a la búsqueda de la paz interior.
El barco nos lleva navegando entre grandes y menudos icebergs y nos acerca a los glaciares Heim y Peineta (principales aportes de hielo del Glaciar Spegazzini), el Seco y el Heim son de los llamados ‘colgantes’ y el Upsala (el más grande de todo el parque) y el Spegazzini. ¡Este último es el más alto de todos!


Atracamos frente al Spegazzini y permanecemos durante bastante tiempo para gozar de imponente belleza.


Después la nave se dirige hasta una pequeña bahía donde se encuentra el refugio y los miradores del Spegazzini.
Allí tiempo para poder almorzar y hacer una caminata para volver al barco y regresar a Puerto Bandera y finalizar la excursión.
La furgoneta espera al grupo y me deja en el hotel.
Tiempo de aseo, de preparar el equipaje,  cenar algo de lo que compré el día anterior, ver algún  programa por el móvil, escribir y ir pronto a dormir… que el tiempo en El Calafate termina  y a la mañana siguiente, a las 6:00 viene el transporte para llevarme al aeropuerto.


Hoy, realmente, ha sido un día de tránsito.
A eso de las 5:00 am, me he levantado, tenía el equipaje preparado desde el día anterior,  aseo rápido,  desayunar con tranquilidad  y… a las 6:00 ha llegado el transporte y he dejado el hotel.
Una vez en el aeródromo,  esperar para la hora del check-in,  esperar hasta la hora del embarque y volar hasta la ciudad de Buenos Aires.
Todo sin problemas y tal como estaba planeado.
En el aeropuerto de la capital, espera por la maleta, espera por el transporte al hotel y, a eso de las 13:30, atravesando esta brutal ciudad, llego al alojamiento, hago el check-in, subo a mi cuarto,  en la novena planta del edificio Recoleta.


He salido del congelador y me he metido en el horno; aquí hace una temperatura de 27°.
He cambiado la manga larga, el pantalón de trekking y la chaqueta térmica  por un pantalón corto y una camiseta ligera.
Salgo a la calle en busca de un lugar para comer. Tengo que tomarme mi tiempo para enfrentarme a esta trepidante urbe. Cerca del alojamiento encuentro un restaurante con menú (10000 pesos=unos 7 euros), como un asado de cordero con su guarnición,  2 coronas y un café cortado. Un total de 10 euros.
Tengo que medir el gasto, que aún quedan días, quiero ver cosas y el dinero vuela.
Por hoy no he hecho mucho más. Antes de volver al hotel, he comprado en un minimarket bebida y algo de pikiki para la noche.
Ordenar cosas, algo de siesta, un poco de tele, escribir la crónica del día, cenar y a dormir.
Mañana es domingo y ya veremos cómo se porta Buenos Aires.


Hoy y mañana, en Buenos Aires, son feriados; son los días  del Respeto a la Diversidad Cultural.
Al haber tanto festivo la ciudad se quedó bastante vacía y, después del desayuno,  he aprovechado para patearme las calles y ver algunos puntos emblemáticos de BA.
Me dirijo por Gral. Lucio Norberto Mansill, calle Larrea, calle Paraguay (Facultad de Medicina, plaza doctor Bernardo Houssay), avenida Callao (plaza Rodríguez Peña), calle Tucumán,  plaza Lavalle (Teatro Colón), calle Lavalle, avenida 9 de Julio (Obelisco), plaza de la República, avenida Presidente Saez Peña, avenida Rivadavia (Catedral Metropolitana de BA),  plaza de Mayo (Museo Histórico Nacional, Monumento al General Manuel Belgrano y Bandera de la República), Casa Rosada (palacio presidencial de la República).


Desde este punto (cerca de 5 kilómetros de recorrido) inicio el regreso al hotel, con alguna variante y parada para tomar un café y un croissant (y aprovechar para ir al baño).
Unos 10 kilómetros (+/-) de tranquilo paseo dominical.
Después un rato en el alojamiento conectando por Internet con España.
Vuelvo a la calle,  como en el mismo restaurante del día anterior; esta vez unos tallarines con salsa y albóndigas,  una cerveza y un café.


Vuelvo al hotel pero antes paso por un minimarket, compro bebida y pikipiki para la noche.
Tenía pensamiento de pasarme por el cementerio de Recoleta (parece algo macabro pero es un lugar emblemático de la ciudad) pero el día está nublado y comienza a llover… así que lo voy a dejar para otro momento.
He comprado el ticket del bus turístico  para mañana, igual hago esa visita que ha quedado pendiente.
Tarde tranquila viendo la lluvia tras la ventana, tele, escribir la crónica del día,  curiosear por las redes, cena y a dormir; mañana será otro día.


Un día más en esta ciudad.
Hoy, aunque es festivo, Buenos Aires ha despertado con mucha actividad (demasiada para mí gusto) y, aunque hay negocios cerrados,  el ritmo es trepidante ya de buena mañana.
En la noche ha habido tormenta y ha comenzado el día con una brisa fresca que se ha tornado en un bochorno sofocante cuando se acercaba el mediodía.


Después del desayuno me he lanzado a recorrer las calles en dirección al cementerio de Recoleta; lugar desde donde parte el bus turistico (el amarillo) que me ha llevado a la avenida 9 de julio y el teatro Colón, después a la plaza de Mayo y la Casa Rosada,  siguiendo luego por la avenida de Mayo y el café Fortuny, siguiendo por el Congreso de la Nación,  el casco histórico,  el Museo de Buenos Aires,  barrio San Telmo, la Bombonera, el barrio de la Boca para llegar a Caminito.


Aquí bajo del bus y recorro sus calles más emblemáticas,  con su aglomeración y su colorido.
Un alto para tomar un café y un polvorín de maicena.
Sigo mi recorrido  bonaerense de regreso al alojamiento, esta vez caminando.
Siguiendo los pasos del bus voy por el Parque Lezana, por Puerto Madero, por Galerías Pacífico, Plaza San Martín y tomando la avenida 9 de julio, por la avenida Marcelo Torcuato de Alvear, calle Larrea y Gral. Lucio Norberto Mansilla llego al hotel.


Un buen paseo!!!
Entre unas cosas y otras  han sido unos 13 kilómetros urbanos.
Después he comido en un restaurante un plato de pollo al horno con puré de papas de guarnición, un jugo de pomelo y un cortado.  He hecho una compra de bebida y pikipiki y me he retirado a mis ‘aposentos’, jejeje.
Una ducha, un cambio cómodo de ropa, una siesta, un poco de escritura…
Y a la cama, que mañana hay otro día por delante.


El día ha despertado limpio y luminoso. Después del desayuno he vuelto a la habitación para ultimar el aseo, recoger la mochila y salir a la calle.
El plan para esta mañana es el de recorrer algunos de los parques de BA, sobre todo los de la zona de Palermo.


Me dirijo por la calle Dr. Tomás  Manuel de Anchorena para girar a la izquierda por la avenida Santa Fe hasta el primer parque de mi recorrido,  el Jardín Botánico Carlos Thais.
Por la calle Republica Árabe Siria,  calle Juan Francisco  Seguí, calle República de la  India y avenida de Libertador llego al siguiente parque, Ecoparque ex Zoo de Palermo.
Ahora, en la avenida de Libertador, en la rotonda, se encuentra el Monumento de los Españoles, a mano izquierda la plaza Intendente Seeber y a la derecha el Parque Almirante González Fernández.
Por la avenida Iraola, hacia el norte, está  el conjunto de parques del Jardín de los Poetas, Patio Andaluz,  Parque 3 de Febrero y Parque El Rosedal, con su conjunto de lagos.
Todo ello increíblemente magníficamente cuidado, un pulmón esencial en una ciudad con muchísima zona verde.


Me dirijo ahora por la avenida del Presidente Figueroa Alcorta,  donde se encuentra la plaza de la República de Perú y el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires); esta es una zona donde se encuentran muchas embajadas y consulados.


También, a ambos lados, están los parques de la República de Uruguay,  el parque Naciones Unidas, plaza Evita, parque  Mitre y plaza Francia,  entre otros.
Llego al espacio del cementerio de Recoleta,  lo rodeo (dejo la visita para días posteriores) y por la avenida del Presidente Manuel Quintana llego a la avenida Callao y en la Confiserié Monet hago una parada técnica para tomar un café y ‘algo más ‘.


Ahora pongo rumbo al hotel, por entre calles de Recoleta, 2’5 kilómetros,  haciendo otras dos paradas, una para cambiar euros y otra en un minimarket para comprar bebida y pikipiki..

A eso de la media tarde, después de una siesta fallida, un rato de curiosear por las redes,  escribir parte de la crónica del día y preparar el equipaje para mañana, he vuelto a vestirme y he salido a tomar un café y un dulce en Doppio Caffe, muy cerca del alojamiento, he comprado un sándwich para cenar, he vuelto al hotel y…
Ahora, ya sí, cenar, una buena ducha y a dormir; mañana me espera Iguazú.


Hoy es el día de Iguazú.
Todo preparado a primera, bajo a desayunar tranquilamente y,  de repente, recibo un mensaje… ‘donde está  usted?’, perdón pero no sé de qué me habla, le contesto… ‘estoy en el aeropuerto y no lo encuentro’ me dice… Se debe confundir,  yo estoy en Buenos Aires, a las 9:30 viene un transporte para llevarme al aeropuerto y a las11:00 tengo el vuelo a Iguazú…
Yo sigo mis planes, llega mi transporte, voy a sacar mi tarjeta de embarque y… me dicen que mi avión ya salió hace horas, a mi el cambió no me lo habían avisado y lo he perdido… Me toca hacer una compra de billete  nueva para un próximo vuelo… Empezamos bien el día!!!
Ahora entiendo el mensaje del primer conductor; él sí  sabía del adelanto del vuelo.
Le mensajeo y explicó lo sucedido… ‘sin problema, cuando sepa qué vuelo tiene me lo comunica y le espero en Iguazú para recogerlo’
Parece que todo empieza a aclararse.
Y una mierda!!!
Subo a embarques, paso control de policía y espero en las pantallas que den puerta de embarque.
Todos los vuelos programados cancelados… TODOS!!!
La zona de embarque se empieza a llenar de gente, cada vez más  y más,  un caos!!!
A eso de las 18:00 empiezan a asignar puerta  a los vuelos…
Por fin el mío lo anuncian a las 18:30…
Comienza el embarque, empieza el vuelo y dos horas más tarde llego a Iguazú.
Una hora más y llega mi transporte.
Llego a una ciudad en plena noche. Todo el día perdido. Entro en el hotel. Salgo a cenar algo, después de estar todo el puto día en la terminal y… muerto me meto en la cama súper cansado.


Algún pequeño detalle del día de ayer que se me ha pasado el alto… y creo necesario contarlo ahora.
Cuando llego al alojamiento (decepción total), es un hotel totalmente céntrico pero viejo y la habitación que me asignan, creo,  es la peor del edificio. La recepcionista lo sabe y me promete que al día  siguiente me cambiará a una mejor.
Antes de dormir hago una reserva de excursión para hoy (16/10) a las cataratas del lado brasileño.
Bueno, parece todo empieza a ser ‘perfecto’.
Hoy me levanto pronto, preparo mi mochila con unas empanadas, unos dulces y agua.
Salgo a desayunar; tengo tiempo de  sobra, a eso de las 9:00 tienen que venir a recogerme.
Alrededor de esa hora ya estoy listo para recibir al transporte. Pasan 15 minutos y no viene nadie, 20 y tampoco… ya ha pasado media hora y yo, desesperado,  busco en mapa la oficina de la compañía organizadora.
Voy hasta Nordic Travel Iguazú,  en la  calle Guaraní,  y a la amabilisima trabajadora le cuento mi caso. Efectivamente ve que está hecha la reserva pero las excursiones del día estaban ya cerradas y yo no estaba en la recogida.
No hay problema. Me la puede cambiar para mañana. Ok, acepto,  no tengo problema.
Además, para pasado reservo la excursión al lado argentino.
Bueno, todo resuelto.
Entre la muchacha y yo hay muy buena conexión.  Ella es bonaerense y mantenemos conversación sobre Buenos Aires y otros temas. Me indica  una serie de cosas y lugares que puedo hacer y visitar en este día para no darlo por perdido.

Llego al hotel algo más animado. Me propongo acercarme hasta una de las zonas recomendadas. Por la avenida Victoria Aguirre llego a la plaza San Martín y tomo la avenida homónima, que desemboca en la plaza de las siete calles, aquí, por la avenida Brasil llego a la calle Félix de Azara y a la Feria Puerto de Iguazú; este es un colorido mercado donde se venden principalmente vinos, aceite, quesos y productos de la región.

Llegado aquí se pone a llover para pasar a diluvio de forma exageradamente tropical, me voy refugiando bajo las marquesinas de viviendas y hoteles. Estoy empezandoa calarme y de pronto se abre la puerta del edificio en el que me encuentro, una joven me invita a pasar al interior y me ofrece un chubasquero largo que me permite seguir mi huida hacia el hotel.

Me quedo en el cuarto viendo como la lluvia se intensifica cada vez más.

A eso de las 14:00 se detiene el tormentón, me armo de valor, me visto, tomo el chubasquero que tengo en mi equipaje y me propongo, y consigo, llegar hasta el hito de las tres fronteras, siguiendo la larga avenida homónima que conduce hasta ella.

La gente seguramente ha pensado lo mismo que yo y, aprovechando la calma, se ha dirigido al mismo lugar. Aquello parece ‘las rebajas del Corte Inglés’ y resulta difícil hacerse una foto entre tanta persona.

Sigo después caminando por la avenida de la Costanera, avda. del Río Iguazú, pasando por varias plazas, con diferentes miradores, hasta llegar a una donde hay un embarcadero para salidas en catamarán por las aguas del río.

Desde aquí subo de forma ondulante por la larga avenida Victoria Aguirre, paso por la plazuela de los artesanos y, unas cuadras después, al hotel.

Antes compro algo de bebida y pikipiki, me retiro a mi habitación, un poco de tele, algo de escritura, cenar y… a dormir que al día siguiente se vienen, por fin, cositas.


Hoy es un viernes súper . He salido a desayunar y el cielo, aunque estaba cubierto, amenazaba una lluvia que no ha tardado en caer. He estado esperando  el transporte que me tiene que llevar a Foz de Iguazú, en el lado brasileño. Después de esperar y esperar… por fin aparece un minibus, me lleva cerca de la frontera, hago el cambio a otro transporte, nos acercamos a la aduana… Sigue lloviendo, cada vez con más  fuerza. Hasta que controlan los documentos y los pasaportes  pasan bastantes minutos. Por fin ya estamos todos listos para dirigirnos al parque donde se encuentran las cataratas del lado brasileño.


Lucho, nuestro guía, nos hace una introducción al parque y nos da una serie de instrucciones.
Sigue lloviendo a mares.
Los que no tenemos la entrada al parque debemos ir a comprarlas en las taquillas correspondientes.
Nos acompaña el aguacero.


Todo listo y nos dirigimos al bus que nos deja cerca de las pasarelas. No van a ser muchos kilómetros y el día no acompaña en absoluto. Aún no sé vislumbran los saltos de agua y todos los excursionistas ya estamos muy empapados.
Lucho, el guía,  nos indica cómo tomar la mejor dirección para poder disfrutar de los saltos,  aunque la climatología no acompaña; sigue el aguacero con una intensidad exagerada.
Totalmente empapado  camino por los pasos y los miradores casi sin visibilidad; entre la neblina que produce el agua al caer y la fuerte tormenta que golpea hace muy difícil disfrutar del espectáculo.
Finalmente terminamos el recorrido y nos encontramos todos en un punto determinado por nuestro guía.


Allí, una zona techada con un kiosco y baños, esperamos a la totalidad de los excursionistas de nuestro grupo. Momentos que se prestan a socializar de alguna manera; un argentino que vivió muchos años en España, la pareja de ‘amigos’ jovencitos bonaerenses, la madre estupenda y su hija que parecían hermanas, Alex Rodríguez,  el colombiano con el que mantuve conexión y conversación especial… y otros más con los que también socialicé.
Llegó  Lucho, ya estábamos todos, fuimos hasta el bus y nos volvimos hasta la frontera con Argentina.
Una vez llegamos a Puerto Iguazú,  el bus nos fue dejando en nuestros respectivos alojamientos.
Yo llegué a mi hotel tan mojado y arrugado que tuve que poner toda la ropa a secar. El pasaporte estaba hecho una mierda, chorreando y deformado; la chica de recepción me dejó un secador de pelo para poder recuperar el documento.
Y lo ‘mejor’ de todo…
El móvil estaba hecho una sopa, le había entrado tanta agua que estaba muerto.
Sí,  con un 14% de batería,  no me dejaba estar conectado ni poder cargarlo… Casi entro en shock. Toda mi vida, contactos,  fotos, aplicaciones, billetes de vuelos, etc… estaban en ese aparato muerto, Muerto, MUERTO.
Sin el casi, entré en shock.
Después de estar dando vueltas para ver cómo podía resucitarlo… aplicando aire, sacándolo con una toalla,  etc… pude apagarlo del todo, esperé un tiempo prudencial y lo puse a cargar… funcionaba,  comenzó a cargarse. Cuando llegó al 100%, lo encendí,  lo reinicié y le hice una actualización. Al final quedó a punto, para mi sorpresa.
A eso de las 2:00 pude descansar pensando que a las pocas horas comenzaba una jornada con una nueva actividad y… tenía mi celular a punto.


Llega el día de la excursión a las cataratas del lado argentino. 
A eso de las 7:00, casi sin desayunar, ya estoy yo en la puerta del hotel esperando el transporte que me lleve a la entrada del parque.
Hace un mañana estupenda, algo nublada pero con pinta de ser un buen día.
Creo que voy a tener suerte, por fin!!!


Una vez en el parque, Nancy, la guía del grupo, nos da indicaciones de seguridad y comportamiento.  Es un espacio natural, Patrimonio de la humanidad,  que está súper explotado y tremendamente masificado; por lo que hay que seguir unas normas muy estrictas.


Sacamos las entradas al parque (45000 pesos) y nos dirigimos, tras Nancy, al tren que nos adentra por la selva hasta la parada 4 desde la que haremos una primera caminata por pasarelas hasta ver, desde una explanada/mirador, el primer  conjunto de cascadas.
Espectacular!!!


Volvemos de regreso a la estación 4.
Tiempo de tomar alguna bebida y comer algo, siempre con el máximo cuidado, ya que algunos de los animales pueden saquearnos nuestros víveres.
Entre tanto excursionista (muchísimo,  la verdad) se suele socializar con alguno de ellos y, además, coincido con una pareja y su niño, compañeros de la actividad del día anterior (Martín, su mujer y el chaval de él, naturales de Bariloche) y, en esta jornada, acabamos teniendo bastante complicidad. El chaval (Luca) y yo tenemos una gran conexión y nos lo pasamos genial juntos.


Una vez que el team Nancy termina su tiempo de relax, volvemos al tren y hacemos una nueva parada en la estación 3.
Aquí se realiza otro recorrido por otra serie de pasarelas que nos mostraran un conjunto de saltos de agua, a cual de todos más espectacular.


Volvemos a la 3a. estación y entramos en una serie de restaurantes y comedores, donde nos preparamos para almorzar.


Después tenemos varias opciones, hacer alguno de los pequeños circuitos que quedan o esperar al regreso de los que los hagan para ir todos juntos a la ciudad.
Yo decido esperar; los de Bariloche también.
Finalmente decidimos volver a Puerto Iguazú en el colectivo (bus).
Bajamos en nuestras paradas correspondientes, intercambiamos teléfonos para mantenernos en contacto y llego, al fin, al hotel.
Ha sido una jornada maravillosa!!!
Algo de siesta, de tele, de escritura… y al caer la noche salgo a la avenida Brasil para cenar.
Al terminar, vuelvo al hotel.
Ha sido un día genial.


Hoy toca regresar a Buenos Aires.
Con tranquilidad preparo la mochila, salgo a desayunar,  vuelvo al alojamiento,  me pego mi buen rato de charreta con el chaval de recepción, espero en el cuarto, salgo a la calle, paseo por la ciudad, hago alguna compra, entro la bakery donde compro las bebidas y los pikipikis, un buen rato de conversación con la muchacha… Todo para matar el tiempo de espera hasta que llegue el transporte que me lleve al aeropuerto.
Llega el momento. No viene nadie. Recibo un mensaje de la compañía Nordic Travel diciendo que al haberse suspendido el vuelo no habrá transporte al aeropuerto.
Entro en cólera.
Compruebo mi referencia de vuelo. Efectivamente el vuelo 3141 se había suspendido pero tengo asignado el 3143, lo comunico a Nordic y me dicen que la recogida era para el 3141, o sea que no hay traslado.
Grrrrr!!!
Intercambio de mensajes,  de quejas, de reproches… todo sin éxito.
Les digo que si no hay transporte que me devuelvan el dinero.
Es la hora de ir al aeropuerto,  tomo una especie de Uber, me lleva al aeródromo.
Al llegar y pretender hacer el check-in  veo una enorme cola de gente enfadada… De momento el vuelo 3143 (el mío) tiene un retraso y no se sabe cuándo se podrá realizar.
Este puede ser el ‘mejor’ fin de fiesta a estos 5 días en Puerto Iguazú.
Pasan un montón de calamidades más  y, finalmente, un avión nos lleva a Buenos Aires.
Nuevamente otro día prácticamente entero en el aeropuerto.
Tendría que haber llegado a BA a eso de las 16:00 y llego cerca de las 211:00.
Sólo quiero comer o cenar algo (llámalo como quieras) y dormir.
He tenido tiempo suficiente, en las últimas horas,  para sacar una conclusión a esta etapa del viaje (la de Iguazú)…
No hay duda alguna que las cataratas son una maravilla de la naturaleza.
Pero mi viaje, a excepción del 4° día,  ha sido una ‘caca de la vaca’, ‘una gran boñiga’, una mierda pinchá en un palo.
Ya tenía ganas de llegar a BA.


He despertado más tranquilo de lo que me fui a la cama ayer; me asignaron la misma habitación que hace cuatro días y estoy contento.
Estos tres últimos días que me quedan de este viaje los pienso tomar con calma.
Son momentos, después de tantas jornadas, después de tantas experiencias, después de situaciones variopintas que mi cuerpo ya necesita algo de sosiego.


Con todo y con eso me aseé y baje a desayunar, volví al cuarto para coger mi mochila y salí a la calle para recorrer la ciudad. Llegué hasta el Ateneo Gran Splendid, considerada la librería más grande de Sudamérica, fue elegida por el diario británico The Guardian como la segunda mejor librería del mundo, y la revista estadounidense National Geographic la destacó como la más linda. Realmente es un espacio cultural hermoso.
A la salida del mismo me he dirigido hasta el cementerio de Recoleta (ya es la tercera vez que paso por su entrada) pero cuando he visto que cobran por entrar (y de forma  tremendamente abusiva a los extranjeros) he pensado… ‘yo no pago para ver tumbas, por muy importantes y especiales que sean sus muertos!!!’). Así que he tomado la opción de callejear, de tomarme un café  con leche  y un croisant de crema de pistacho en Josephina’s Café, pasar un buen rato contemplando el ir y venir de la gente en la plazoleta Pedro Miguel Obligado.


Después he tomado la calle Montevideo, la plaza Vicente López y Planes, avenida Santa Fe, avenida Callao… y tras varios despistes hacia arriba y hacia abajo, he retomado rumbo al hotel… he comprado alguna bebida, pan, fiambre y unas chips y he vuelto al alojamiento,  he comido, he dormido siesta, he visto tele por Internet  y…
Vuelvo a la calle, al Doppio Café, a tomarme uno con leche y unos lazos con crema…
Subo a mi habitación,  estoy viendo capítulos de Saber y Ganar con la aplicación de RTVEPlay, ceno algo, escribo, curioseo por la red y me voy a dormir.
Mañana será otro día.


Esto ya va empezando a llegar a su fin y la verdad es que ya tengo ganas de llegar a mi casa y comenzar la rutina; aunque seguramente a los dos días quiera volver a salir.

Por la calle Dr. Tomás Manuel de Anchorena,  pasando por la plaza Miguel de Andrea, tomo la avenida Córdoba  hasta la calle Thames y llego a la avenida Corrientes y entro en el Parque Andes, le hago un buen paseo y me dirijo ahora, por avenida Guzmán al cementerio de la Chacarita.


Aquí le hago también un buen recorrido al camposanto,  visitó algunos mausoleos de gentes importantes en la vida del país, sobre todo  el de Carlos Gardel.
Dejo el cementerio e intento volver al hotel.
Estoy tan cansado que en el cruce de la calle Thames con  avenida  Córdoba,  en la cafetería Primero Café,  me tomo uno con leche y me pido un Uber que me lleve al hotel.
A lo tonto he caminado unos 10 kilómetros de asfalto,  entre gentes que van a toda velocidad y tienes que ir sorteando, salvo en el cementerio que ahí, desde luego, no se mueven, jejeje.
Mi idea era descansar un rato y salir a comer pero… acabo con algo de pikipiki y un refresco que tenía en la habitación y salgo a tomar un café en Doppio Café y me vuelvo al alojamiento a dormir una siesta.
Veo videos por Internet y dos capítulos de  Saber y Ganar.
Escribo un rato y… empiezo a estar  bastante nervioso; sé que los dos próximos días van a ser súper estresantes.
La verdad es que tengo ganas de que pasen rápido.
Ahora me pregunto si saldré  a cenar algo o no

No, mañana será otro día.


Este es el último día en Buenos Aires. Bueno, el último en Argentina.

El viaje finaliza.

Me lo tengo que tomar con calma, mi vuelo sale a eso de las 21:00, a las 18:00 viene el transporte que me lleve al aeropuerto y la habitación la tengo que dejar a las 10:30. O sea, tengo horas muertas para aburrir y hoy no me apetece nada patearme las calles de la capital.

Voy a desayunar con calma, voy a estar en la habitación preparando la maleta y duchándome, apurando hasta el momento del check-out.

Dejo el equipaje en la recepción del hotel hasta las 18:00.

Hago un pequeño paseo por los alrededores buscando una pastelería para comprar alfajores, encuentro, en la avenida Santa Fe, la cafetería Havanna, especializada en alfajores. Compro unas cajas para regalo.

Vuelvo a los alrededores del hotel, hago una parada en Doppio Caffe, tomo una cerveza y un aperitivo salado.

En la misma calle se encuentra el restaurante Entre Amigos y voy a comer.

Vuelvo a Doppio Caffe y me tomo un café con leche y un agua con gas.

A lo tonto son las 17:30 y vuelvo al hotel, recojo mi equipaje y espero el transporte.

Puntual llega y me lleva al aeropuerto, facturo mi maleta, espero que indiquen la puerta de embarque.

Casi con puntualidad británica el avión sale de Buenos Aires. Ya me encuentro en el día 23 de octubre. Catorce horas después llego a Barcelona.

Ocho horas de espera y a la hora estipulada sale mi avión para Alicante.

Sobre las 00:30 del día 24 llego a mi pueblo.

Se acabó lo que se daba!!! jejeje


2023 DEL 20/09 AL 21/10 SANTIAGO-RAPA NUI-ATACAMA-PATAGONIA (CHILE), UYUNI (BOLIVIA)

DIARIO DE UN VIAJE


Miércoles, 20/09/2023

Comienza el viaje.

Alicante-Madrid.

Vuelo corto y tranquilo.

Un compañero de asiento (Ángel) con mucha conversación, agradable, simpático y… de Vox. A medida que avanzamos en la charla me voy dando cuenta que es un entusiasta de la montaña, del campo, de la naturaleza y… de los toros, de la caza (wow!!!).

El colmo ya ha sido cuando me ha enseñado fotos de su pareja, de una viaje que hizo hace poco a Moldavia y de una manifestación del partido… Uff!!!

Bueno, el vuelo termina y llego a Madrid con tiempo más que suficiente para tomar tranquilamente algo, facturar, ir a la T4s y esperar la salida del siguiente.


Jueves, 21/09/2023

Rumbo a Chile.

Madrid-Lima.

Este vuelo sale a su hora. Larguísimo, eterno, muy pesado (y eso que llega sólo hasta la ciudad limeña!!!

A mi lado, como compañeros de viaje, coincido con dos anciano peruanos que me han recordado a la pareja de viejos de Dirty Dancing (los que finalmente se dedicaban a robar). Bueno, sólo me lo recordaban. Han sido unos acompañantes muy simpáticos y correctos.

Después de tantas y tantas horas en el aire, llegamos por fin a Lima.

Sin salir de la zona de salidas internacionales sólo tengo que buscar la siguiente puerta de embarque,

Lima-Santiago de Chile.

Último tramo de este eterno recorrido.

Llego a Santiago dentro de la hora estipulada. Control de pasaportes. Recogida de equipaje. Cambio de moneda y… en la salida ya me espera el chófer del taxi que llevaba contratado desde España.

José es el conductor, perfecto, buen conversador y amable.

Me deja en el hotel. Tiempo para realizar el check-in, acomodarme, algo de aseo y salir a dar una vuelta por las calles cercanas , comprar algo de comer, agua y… volver al alojamiento. Aunque es pronto, estoy tan cansado que caigo en la cama rendido, hasta el día siguiente.


Viernes, 22/09/2023

Santiago.

Primera noche en el ‘Hotel Casa de Todos’ de Santiago.

No lo recordaba pero en el alojamiento está incluido el desayuno. He dormido como un tronco, he ido a desayunar muy pronto, después, a eso de las 9:30, he tomado dirección al Mall Costanera Center, un espectacular centro comercial donde se encuentra la Torre Sky Costanera.

En el camino , en un comercio de accesorios de celulares, le he comprado una SIM a mi móvil; así no tengo que preocuparme en buscar lugares con wi-fi.

Llego al C.C. y, dando un paseo por sus cinco plantas, he encontrado un Decathlon donde he comprado una chaqueta acolchada como abrigo (hoy teníamos en Santiago 5º).

Después he subido a la Torre Sky Costanera.

Este es el mirador más alto de Sudamérica, situado en las plantas 61 y 62 del edificio, a 300 metros de elevación desde donde se puede divisar toda la ciudad y la inmensidad de la cordillera andina,

Un buen rato en las alturas y… comienzo la bajada, la salida del centro comercial y el regreso, sin prisas, al hotel.

En la habitación he estado ordenando mis bártulos y escribiendo estas letras.

He dormido siesta y he salido a comprar algún alimento y bebida por los alrededores para volver al cuarto y quedarme tranquilo, que hoy hace mucho frío y amenaza lluvia.

Repasando las reservas de los próximos días, algo de televisión y, bien pronto, a dormir que mañana tengo una actividad programada.


Sábado, 23/09/2023

Santiago, Valparaíso, Viña del Mar.

Pronto, muy pronto, he recibido un whatsapp pidiendo que estuviera listo a las 6:40 para la excursión.

A penas si he podido desayunar nada, me he tomado un café con leche a toda idem y he cogido un plátano y un muffin para el camino.

Han tardado un poco hasta llegar a por mi, después el minibús ha estado recogiendo, hotel por hotel, al resto de excursionistas hasta completar el cupo.

Valentina, la guía, y José, el chófer, nos han llevado por la carretera, dirección Valparaíso.

Por la 68, hacia nuestro destino, hemos hecho un alto en el camino, de una hora aproximadamente, en el Restaurante Río Tinto, una zona típicamente vinícola y un lugar dedicado a recibir turistas, haciendo degustación de vinos, ventas de regalos y souvenirs, etc… Además de ofrecer todo tipo de desayunos y comidas.

Llegamos a Valparaíso.

Valparaíso es una comuna y ciudad capital de la provincia y Región de Valparaíso. Se sitúa en la zona central de chile y es el centro histórico, institucional y universitario del Gran Valparaíso, que forma junto a los municipios de Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana y Concón. Como Capital de la región, alberga a la Delegación Presidencial y al Gobierno Regional de Valparaíso, además de ser sede del Congreso Nacional, un importante terminal portuario y una de las tres urbes chilenas más pobladas.

Cuenta con una población cercana a 300 000 personas, y si incluimos su Área Metropolitana alcanza los 935 602 habitantes.

Valparaíso es base de la comandancia en jefe de la Armada de Chile y de otras instituciones del Estado de carácter nacional como el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, los servicios de Aduanas y de Pesca y Acuicultura. Es uno de los puertos con mayor movimiento de Chile y uno de los más importantes del Pacífico Sur.​

La ciudad es reconocida por ser un gran centro de educación superior, ya que están establecidas algunas de las universidades más importantes de Chile, como la Universidad de Valparaíso, Universidad Técnica Federico Santa María, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad de Playa Ancha.

Geográficamente, Valparaíso se presenta en forma de un gran anfiteatro natural, emplazada en la bahía homónima y rodeada de cerros, en los cuales vive la mayor parte de la población. Entre el pie de los cerros y el mar se forma el Plan, centro administrativo, comercial y financiero de la ciudad; mientras el litoral es ocupado por el puerto.

Debido a su riqueza arquitectónica desarrollada principalmente a finales del siglo XIX, en 2003 su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, convirtiéndose en el tercer sitio chileno protegido por el organismo internacional, tras el parque nacional Rapa Nui y 16 iglesias de Chiloé.

Unas vueltas por entre sus coloridas callejuelas y por su centro histórico. Volvemos al minibús y nos dirigimos a Viña del Mar, hacemos una breve parada para ver el famoso Reloj de Flores y su paseo marítimo.

Viña del Mar es una ciudad y comuna chilena perteneciente a la provincia y Región de Valparaíso, ubicada en el litoral central, sobre las cuencas de los estuarios Reñaca y Marga Marga y a orillas de la bahía de Valparaíso.

Fue fundada con su actual nombre el 29 de diciembre de 1874 y cuenta con una población de 334 248 habitantes en 2017, siendo uno de los municipios más poblados de la región.

A continuación nos llevan a un restaurante con vistas al pacífico en el que yo me he metido entre pecho y espalda un cebiche de salmón que no se lo salta un torero.

Terminada la comida y una vez han ido llegando al bus el resto de excursionistas, comenzamos el regreso a Santiago, no sin antes hacer una corta parada a las puertas del Museo Fonck para ver el famoso moai de su entrada.

Llegamos a la capital donde Valentina y José nos han ido repartiendo por los distintos hoteles.

Después de una ducha y un breve descanso en mi habitación, salgo a cenar al Restaurante La Virgen de Providencia. Buena comida, buena bebida y buena música.

Después, al alojamiento a descansar hasta el día siguiente.


Domingo, 24/09/2023

Santiago.

Me he levantado relativamente pronto y he bajado a desayunar con bastante tranquilidad a la planta baja, donde se encuentra el comedor. Al terminar ha ido a mi habitación, he acabado mi aseo y me he dispuesto a realizar una caminata hasta el Jardín Japonés, en la parte alta de Providencia.

Este jardín es un pequeño espacio verde situado en la subida al cerro San Cristóbal. Un lugar destinado a la contemplación y diseñado por el arquitecto Tadashi Asahi, que siguió las tradiciones milenarias del paisajismo asiático. Rodeado de estanques, puentes, farolas, rocallas y abundante vegetación entre la que destacan flores le loto, azaleas, bambúes, arces japónicos y sakura (flor del cerezo).

Desde estas terrazas se puede observar la ciudad desde un marco diferente.

Al ser domingo cualquier rincón de Santiago está lleno de gente. Muchos ciudadanos se lanzan a las calles para practicar deporte, bicicleta, correr, caminar, etc…

Después me he dirigido por los senderos del Parque Metropolitano hasta llegar al Zoológico Municipal.

Como ya podéis imaginar, al ser festivo, todo está a rebosar de turistas y santiaguinos (algo que, quien me conoce, me vuelve loco 😉 ).

Así que, visto lo visto, decido dejar a los animales del zoo tranquilos e inicio el regreso al hotel; de todas formas, a lo tonto, a lo tonto, me he hecho una caminata de unos 12 kilómetros.

Ya en el alojamiento, una buena ducha y un rato en la cama escribiendo lo ocurrido en la jornada.

A media tarde, y sin haber comido nada desde el desayuno, he salido a cenar en uno de los restaurantes de la zona, llamado Calabria. Cuando pido el postre veo que son las 19:00 (las 00:00 del día 25 en España) y al pastelillo que me traen le coloco dos velas (66) y he celebrado mi precumpleaños, con canción de cumple feliz por parte de los camareros y todo, jejeje.

Más tarde, vuelta al hotel a descansar hasta el día siguiente.


Lunes, 25/09/2023

Santiago.

Hoy no tendría que ser una jornada especial pero, bueno, para mí lo es; no todos los días se cumplen 66.

Después del desayuno, con toda la tranquilidad del mundo, me he retirado a la habitación, últimos momentos de aseo y, con una mañana fresca y luminosa, me he lanzado a recorrer la ciudad… General Flores, Cirujano Guzmán, avenidas Providencia y Nueva Providencia, plaza La Aviación, parque Balmaceda, parque Bustamante y… a esta altura he perdido el norte, he estado dando tumbos como una peonza hasta retomar el camino… He pasado por algunas facultades universitarias hasta llegar al parque San Borja, alameda Libertador B. O’Higgins, cerro Santa Lucía, Biblioteca Nacional de Chile, Palacio de la Moneda, Museo Chileno de Arte Precolombino (aquí tenía intención de visitarlo pero los lunes está cerrado, otra vez será!!!) y, por fin , he llegado a la Plaza de Armas de Santiago.

Una vuelta por los alrededores, un café en uno de sus bares, miles de personas por estas calles, cientos de perros y montones de indigentes procurándose un trozo de pan, unos pidiendo limosna, otros echando el ojo a ver qué pillan.

Inicio el regreso al hotel, ahora me resulta más fácil, he encontrado la orientación y, aunque he hecho alguna parada para descansar, he llegado a buena hora al alojamiento.

Esta vez han sido unos 12’5 kilómetros de caminata urbana.

Al llegar he separado las cosas que llevaré en mi mochila para la salida de mañana a Isla de Pascua y el resto queda en la maleta que permanecerá, por un módico precio, custodiada en el ‘Hotel Casa de Todos’ (al que volveré después de Rapa Nui). También he preparado unas prendas para que las laven y que recogeré a la vuelta.

He estado un buen rato escribiendo todo lo que he hecho durante el día y, a eso de las 17:30 he salido a comer/merendar/cenar. He regresado al restaurante La Virgen de Providencia (queda claro que es un lugar que me gusta).

Una cerveza bien fría, un tartar de salmón con varias salsas y una cheescake de maracuyá con un café cortado. Como colofón he vuelto a sacar mis dos velas y esta vez he celebrado el verdadero cumpleaños; los empleados me han cantado la canción rodeándome mientras soplaba.

He regresado al hotel, como un niño, más contento que unas pascuas, pascua? Eso mismo es lo que toca mañana (Isla de Pascua). Continúa la aventura!!!


Martes, 26/09/2023

Santiago – Isla de Pascua (Rapa Nui).

Comienza el día muy temprano, desayuno express y el taxi en la puerta del hotel para llevarme al aeropuerto. El despegue a su hora, un vuelo de cinco horas y media con muuuchas turbulencias. Esta isla es como un mundo aparte, un punto perdido en el Pacífico. Visado especial, permiso especial casi para todo, cualquier actividad que desees realizar tienes que tener una autorización y debes ir acompañado por un guía; todo ello, evidentemente, tiene un coste (y alto).

Llegada al aeropuerto internacional Mataveri (Easter Island) y allí está Mahatu, del Hotel Cabañas Aorangi, esperándome con un collar de flores para darme la bienvenida.

Vamos en su coche hasta el alojamiento, una serie de pequeñas casas (cabañas) que rodean una explanada de césped y frondosa vegetación.

Mientras se efectúa el check-in mantenemos una muy agradable conversación.

La verdad, tengo que confesarlo, me estoy llevando una muy buena impresión de este país.

Dejo mis cosas en la estancia, me doy una ducha, me cambio y salgo a dar un pequeño paseo por Hanga Roa, la capital de la isla.

El tiempo está bastante removido, nublado, temperatura de 19º y un viento fortísimo.

Llego hasta el restaurante que Mahatu me ha recomendado (Le-Frits Restobar-Cevichería), me pido un tartar de atún con su buen acompañamiento y un par de cervezas.

Gente super amable, sobre todo, a destacar Gabriela, una chavala bellísima a la que hago un par de consultas. Me indica el mini market más cercano y el local en el que puedo hacerme un tattoo. Allá que voy!!! En menos que canta un gallo, salgo del local con un moai tatuado en mi brazo izquierdo. Wow!!!

Hago una pequeña compra en el mini market y marcho al hotel. Realmente estoy cansado y paso el resto del día en la cabaña.

Ahora ya hasta el día siguiente.


Miércoles, 27/09/2023

Hanga Roa, Rapa Nui.

Ha sido una noche verdaderamente movida, una fuerte lluvia tropical, un viento huracanado y la falta de electricidad la ha convertido en horas inquietantes en las que apenas me han dejado descansar.

Recién amanece, vuelve la corriente eléctrica y aprovecho para poner el móvil a cargar, que está en las últimas, desayuno y comienzo el aseo diario.

Antes de hacer la primera salida del día estoy un buen rato charlando sobre el mal tiempo de la noche con Mahatu, la chavala encargada de las cabañas, una muchacha muy maja nativa de Rapa Nui.

Salgo, desde el alojamiento, en dirección oeste, por la zona más comercial de Hanga Roa y, desde aquí, siguiendo la línea costera, pasando por Tu’u Maheke, por el puerto y la caleta, por la playa de Poko-Poko y el cementerio católico de Hanga Roa, he llegado hasta Ahu Tahai y Ahu Ko Te Riku, lugares de interés turístico por los moais que allí se encuentran.

El día ha sido bastante desapacible, con mucho viento e incluso me han caído algunas gotas, aunque todo ha quedado compensado con la belleza del paraje.

Regreso al centro de Hanga Roa para comprar alguna cosa en el market, una paseo por las tiendas que hay abiertas y regreso a las cabañas. Sentado en la terraza escribo un poco y bebo algo fresco.

Hago una reserva para el día siguiente, una excursión para visitar el volcán Rano Kau, sus miradores y Orongo, la ciudad de los reyes.

A media tarde cae una tormenta tropical que dura 15 minutos y deja el cielo nublado y la temperatura algo más baja.

Intento usar el móvil para consultar algunas cosas y veo que no tengo conexión a internet, así que salgo a la zona comercial para usar el wi-fi de ‘Le-Frits restaurante’ y tomarme una cerveza. Le comento al dueño lo que pasa con mi conexión y él me acompaña por Hanga Roa hasta encontrar una pequeña tiendecilla de accesorios para celulares, se despide y me toca esperar un par de horas hasta encontrar una solución al problema (una nueva SIM de otra compañía que tiene más presencia en la isla), recupero internet y, ya algo cansado, regreso a mi cabaña hasta el día siguiente.

Sigo comprobando lo maja que es la gente que me encuentro en el camino.


Jueves, 28/09/2023

Hanga Roa, Rapa Nui.

Excursión volcán Rano Kau y Orongo.

La noche ha tenido sus momentos de lluvia tropical y yo he dormido muy inquieto, me he levantado algo tarde, he desayunado, aseado y vestido y me he acercado al centro para comprar maquinillas de afeitar (me las dejé olvidadas en la maleta en Santiago).

Después del afeitado he estado un rato escribiendo y haciendo tiempo hasta la hora en que llegara Vaihere, mi guía para la excursión al volcán Rano Kau.

Situado en el extremo sureste de Rapa Nui es uno de los tres grandes conos que forman gran parte de la isla.

Llegamos hasta un primer mirador desde donde se puede admirar la magnitud y belleza de su cráter, de 1’5 kilómetros de diámetro y sus aproximadamente 250 metros de profundidad. En su base existe una laguna con islas de totora y abundante vegetación y fauna.

El cráter tiene una fractura (llamada Kari-Kari) debida a una última erupción.

En el extremo oeste visitamos la aldea ceremonial de Orongo que, formada por unas 50 casa de piedra con forma elíptica, ofrece una visión clara de los islotes, que son el punto más al oeste de Chile.

Orongo, que significa en rapanui ‘E’l Llamado’, es un yacimiento arqueológico situado al sur-oeste de Rapa Nui en la cima del volcán Rano Kau. Es una aldea ceremonial construida con motivo del culto de Make-Make y la competencia del tangata-manu. Su uso era estacional, pues se utilizaba sólo una cuantas semanas al año, en el inicio de la primavera.

Se trata de un poblado con edificios con forma de botes construidos en piedra laja o keho, los cuales al estar semi hundidos, asemejan cuevas.​

Orongo es también el principal sitio de arte rupestre de Rapa Nui, con centenares de variados petroglifos que dan cuenta de la importancia que alcanzó esta aldea en tiempos antiguos. La aldea fue construida hacia fines del s. XVI, aunque el culto del tangata-manu parece que fue adquiriendo relevancia en los siglos posteriores.

El poblado no pertenecía a ningún pueblo rapanui, creyéndose que allí se alojaban los sacerdotes. Se sabe que allí se celebraba la ceremonia del Tangata manu en las que participaban todos los habitantes de la isla; a inicios de la primavera, temporada en que las aves marinas anidan en los islotes como parada de descanso migratorio, en Orongo se reunían los jefes de los clanes (´ariki) de toda la isla junto con sus representantes (hopu manu) que bajarían el acantilado de 300 metros y nadarían 1.400 metros para buscar, en el mayor de los tres islotes (Motu Nui) que existen frente al pueblo, un huevo de manutara (Gaviotín Apizarrado), ya que quien lo encontrara primero y volviera a Orongo entregándole el huevo a quien postulaba ser rey (tangata hoa manu) de la isla por el período de un año, era nombrado por los sacerdotes rey de toda la isla.​

Después de esta magnífica visita , Vaihere y yo nos hemos dirigido a Ahu Vinapú, un lugar arqueológico de gran importancia histórica.

El centro ceremonial de Vinapú incluye uno de los más grandes ahu de Rapa Nui. Este centro ceremonial posee una extraordinaria plataforma, que se destaca y la diferencia de los demás ahu construidos en la isla, al poseer una estructura arquitectónica que está compuesta de grandes losas de basalto hechas calzar cuidadosamente, de manera similar al de algunas construcciones incaicas de Cusco.

Debido a la similitud con la arquitectura incaica, según la hipótesis del historiador peruano José Antonio del Bustos, basados en las crónicas españolas del siglo XVI, como la de Pedro Sarmiento, el ahu Vinapú habría sido construido por el inca Túpac Yupanqui durante su expedición al Pacífico en 1465.

Terminamos esta excursión de medio día y nos dirigimos hasta Atamu Tekena, en Hanga Roa. Vaihere vuelve a su trabajo y yo me voy a comer al restaurante ‘Le-Frits’. En esta ocasión cambio el ceviche por porciones de pollo empanado con diferentes salsas, un par de cervezas y un café con leche. Paso por el mini market para hacer una pequeña compra y me dirijo al hotel, donde paso el resto de la tarde escribiendo estas líneas, mientras cae un chaparrón de tres pares de narices.

Mañana será otro día y espero que igual o mejor.


Viernes, 29/09/2023

Hanga Roa, Tour por la isla – playa de Anakena.

El día ha amanecido espléndido, desayuno en el alojamiento y a la hora estipulada (las 9:00) ha llegado el transporte para comenzar el tour por la Isla de Pascua y la playa de Anakena.

La furgoneta o minibús nos ha llevado hasta la costa oriental.

Hemos sido un total de siete personas, tres mujeres maduras colombianas, Xavi (un joven catalán afincado en Brasil), el guía, el chófer y yo.

Llegamos , en primer lugar, a Ahu Akahanga, la tumba de Motu Matu’a, el primer rey de Rapa Nui. Este ahu es una plataforma que al rodearla se pueden encontrar los vestigios del pueblo que una vez estuvo allí, con restos de hare paenga (casas), umu pae (fogones para cocinar) y antes de su guerra civil fue el hogar de 13 moais.

A continuación nos trasladamos hasta Rano Raraku, el cráter volcánico donde se halla la cantera en la que se tallaron la mayoría de moáis de la Isla de Pascua. Damos un largo paseo por la ladera del cráter y admiramos las imágenes icónicas de los moáis sin terminar que se encuentran repartidos por el lugar.

Después de esta caminata hacemos un stop para hacer un pequeño picnic y reponer fuerzas en este paraje maravilloso, en compañía de los más de 390 moáis de Rano Raraku.

La siguiente parada es en Ahu Tongariki, el santuario más grande de la Isla de Pascua. Como en Ahu Akahanga, los 15 moáis de Ahu Tongariki fueron derribados durante las guerras tribales en el siglo XVIII. En los años noventa, el gobierno chileno decidió restaurar la plataforma. Podemos admirar los moáis, que vuelven a alzarse frente al mar como en el momento de esplendor de la cultura rapanui.

Seguimos el tour visitando el santuario de Ahu Te Pito Kura, en el que se encuentra la piedra magnética que señala «el ombligo del mundo».

Más tarde llegamos a la playa de Anakena, donde podemos disfrutar de esta magnífica playa y de los moáis de Ahu Nau Nau. 

Finalmente, tras unas siete horas de recorrido, volvemos cada uno a nuestro hotel.

Ha sido una excursión muy completa, con unas explicaciones por parte del guía muy profesionales.

Descanso en la cabaña hasta la hora de la cena y salgo al restaurante para comer algo, regreso al alojamiento y a dormir hasta el día siguiente.


Sábado, 30/09/2023

Isla de Pascua – Santiago de Chile.

Hoy digo adiós a Rapa Nui.

Ha amanecido con muchísimo viento y bastante nublado. He desayunado con tranquilidad, aprovechando los alimentos que quedaban en el frigorífico. He dejado la cabaña lo más limpia y ordenada que he podido y… he esperado hasta la hora en que Mahatu me ha llevado al aeropuerto.

Abrazos, beso y collar de conchas para desearnos buena suerte.

El aeropuerto internacional Mataveri no es más que una pequeña nave industrial, con una única puerta de embarque, la misma que sirve para entrar.

Tras estar más de dos horas esperando, comienzan a llamar por grupos para subir al avión… Qué suerte, estoy en el grupo uno!!! Al entrar en la nave me doy cuenta que estoy en ‘business’. Asiento super cómodo que se hace cama, todo tipo de accesorios, bolsa de aseo, manta, almohada, bebida de bienvenida, auriculares de lujo, etc… Y el menú!!! Cágate lorito!!! De 5 *****

– Ensalada de hojas verdes (escarola, rúcula, canónigos, brotes y espinacas) con aceite de oliva y sal del Himalaya.

– Plato frío de dados de patata y lonchas de pollo con vinagreta de manzana y semillas de chía y zapallo.

– Raviolis con salsa boloñesa y queso gorgonzola.

– Mus de chocolate con tropezones de cacao.

Llegada a Santiago a las 22:10, me espera el taxi, me deja en el hotel.

Ya no hay tiempo para mucho más. A dormir hasta el día siguiente.


Domingo, 01/10/2023

Santiago.

Hoy Santiago se ha levantado gris y frío (5º) y yo he saltado de la cama, a eso de las 8:30. Desde la fabulosa comida en el avión no había probado bocado alguno y, sinceramente, me moría de ganas de bajar a desayunar. Lo he cogido con tanta gana que he comido demasiado. Tanto que me ha caído como una bomba en el cuerpo.

Regreso a mi habitación, es el mismo hotel (Hotel Casa de Todos) pero distinta habitación (ésta es absolutamente espectacular), he terminado mi aseo y he salido a la calle con el propósito de ir al Museo Chileno de Arte Precolombino.

No llevaba ni 600 metros recorridos cuando mi vientre he tenido un importante aviso de erupción volcánica… He tenido que volver al alojamiento a toda prisa, prácticamente volando.

Después de 1’30 horas de entrada y salida del baño, de pensar si salir a la calle o no… Por fin, me he armado de valor y me he encaminado hacia el museo.

Visita tremendamente interesante, en un espacio cercano a la Plaza de Armas de Santiago, donde se puede contemplar una extensísima muestra del arte centro y sur americano anterior a la llegada de los europeos.

El Museo Chileno de Arte Precolombino, conocido también como Museo Precolombino, es una institución cultural creada por la Municipalidad de Santiago y la Fundación Familia Larraín Echeñique. El Museo fue fundado el 10 de diciembre de 1981 y, siendo una institución público-privada, es financiado en partes iguales por la I. Municipalidad de Santiago, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y los recursos propios generados el propio Museo.

Situado en el antiguo edificio del Palacio de la Real Aduana de Santiago, en calle Bandera esquina Compañía, en el centro histórico de la capital chilena (estación metro Plaza de Armas).

Este espacio alberga obras de arte únicas que demuestran la diversidad cultural americana, destacando su valiosa colección textil andina, con piezas de más de 3000 años de antigüedad, Momias de Chinchorro, las más antiguas del mundo, obras en cerámica, metal y piedra, verdaderas obras de arte de mayas, aztecas, culturas andinas, antiguos pueblos del Amazonas y el Caribe, y una sobresaliente colección de arte de las sociedades que habitaron el actual territorio chileno.

Regreso paseando, en este nuboso y frío domingo hasta Providencia, el lugar donde se encuentra mi hotel.

Antes de entrar al alojamiento paro en ‘La Virgen de Providencia’, me pido un tartar de salmón con sus salsas y una cerveza, paso por el market, compro unos piki-pikis y agua para la tarde.

Ya en la habitación, una pequeña siesta, un poco de escritura, otro poco de tele y… hasta el día siguiente, que toca volar hacia Atacama.


Lunes, 02/10/2023

Santiago – Calama – San Pedro de Atacama.

Este es un lunes que se debe considerar de transición. Hoy toca volar a Calama y, después, vía carretera, llegar a San Pedro de Atacama.

Maletas preparadas, desayuno tranquilamente, últimos momentos de aseo en el hotel y… a esperar al taxi, previamente reservado desde España, para que me acerque al aeropuerto.

Una vez allí, hoy toca esperar y esperar… Hago el check-in, paso el control de policía, me dirijo a uno de los bares cercano a las puertas de embarque, me como un bocata de jamón (bueno, de prosciuto) y queso, con una cerveza y… a esperar.

Llega el momento de partir, despegamos y tres horas después llego a Calama.

Había dejado un Santiago nuboso y con 6º y aterrizo en Calama con un sol de justicia y 28º.

En la salida del aeropuerto ya espera un transporte (también contratado previamente), concretamente un minibús, ya que somos unos 15 los que vamos a San Pedro de Atacama. Una hora y media después llegamos a nuestro destino, nos va dejando a cada uno en su hotel.

Llego al alojamiento (Hostal Casa Flores), me instalo y salgo a comprar algo de comida en un mini market cercano. Ya es de noche y no me apetece demasiado explorar, estoy cansado. Además llegando al hostal recibo un mensaje de Entel (la compañía telefónica) que me avisa que los datos del celular están a punto de agotarse, los desactivo y consumo sólo el wi-fi del establecimiento; una señal muy débil.

No es demasiado tarde pero me voy a la cama; ante ese infortunio y unas dos horas de corte de luz en San Pedro pues… en esos momentos siento que estoy en el culo del culo del mundo y lo mejor es dormir hasta el día siguiente.


Martes, 03/10/2023

San Pedro de Atacama – Lagunas escondidas de Baltinache.

Hoy me he levantado con otra predisposición. Busqué por la red lugares en San Pedro para recargar la SIM y encontré un local (de Entel), lo malo es que lo abren cuando les sale del poto, también hay una farmacia ‘Cruz Verde’ donde se pueden hacer recargas y hasta allí me he dirigido. He aumentado el saldo de datos del celular y ahora usaré el wi-fi cuando lo haya y dejaré los datos para momentos de urgencia.

A eso de las 14:00 tengo una excursión, así que de regreso al hostal he comprado algunos víveres y agua en el market y espero la hora para realizar la salida:

Lagunas escondidas de Baltinache.

Pasadas las 14:00 pasa por mí el minibús y sigue recogiendo excursionistas por los otros alojamientos. Somos un total de 17, más el chófer y el guía, y la inmensa mayoría son brasileños; hay mucho turista de ese país en Chile.

Tomamos dirección suroeste y en la subcuenca del Llano de la Paciencia, en la Cuenca del Salar de Atacama. En la inmensidad de este paisaje, tan hermoso que te hace sentir minúsculo, se encuentra este conjunto de siete lagunas, alimentadas principalmente por las lluvias. Todas están protegidas y sólo en una de ellas está permitido el baño.

El agua está muy fría y su concentración de sal es tan grande que se puede comparar a la del Mar Muerto; es absolutamente imposible no flotar.

Después de un buen rato de baño salimos del agua rebozados en sal y nos dirigimos caminando por un sendero señalizado que nos lleva a visitar las otras seis lagunas. Al llegar a la última, nos espera el chófer con el minibús y un depósito de agua dulce con el que nos podemos duchar y quitar la sal del cuerpo.

Subimos al transporte de regreso a San Pedro y, antes, hacemos un alto en el camino para tomar un refresco y una pequeña merienda preparada por el conductor. Terminado el picnic volvemos al minibús y tomamos el camino de nuestros hoteles.

Ya se ha hecho de noche y mañana tengo otra actividad que comienza a las 7:00, así que… poco más, a dormir hasta el día siguiente.


Miércoles, 04/10/2023

San Pedro de Atacama – Valle Arco Iris – Yerbas Buenas.

Me he levantado super temprano, he tomado un batido de chocolate y unas galletas de limón, he preparado mi mochila y, a eso de las 7:00, espero en la puerta del hostal. Han llegado a la hora y hoy tenemos una actividad en El Valle del Arco Iris – Yerbas Buenas.

La excursión la componemos 12 personas, contando al conductor y a Jonathan, el guía.

Después de una hora de carretera, en dirección a Calama, y por pistas polvorientas e irregulares, llegamos al Valle del Arco Iris, en la cuenca del Río Grande, en la región de Antofagasta y a más de 3000 metros sobre el nivel del mar.

El nombre le viene por la gran variedad de colores que se observan en sus cerros y tierras, todo ello debido a la intersección de varias cordilleras, a la actividad volcánica y a la erosión de las lluvias y los vientos.

Por todo esto, que no es poco, se observa la gran variedad cromática, en diferentes niveles que ofrece este rincón de Atacama.

Al finalizar este maravilloso recorrido por estos parajes de ensueño hemos llegado al minibús donde el chófer nos tenía preparado un desayuno continental, después nos hemos dirigido, en dirección sur, hasta la zona llamada ‘Yerbas Buenas’.

Este es un lugar especialmente atractivo por la cantidad de petroglifos, cientos y cientos de dibujos en la roca, la inmensa mayoría de la época preincaica e inca, representaciones, sobre todo, de siluetas de guanacos y llamas, también figuras humanas, flamencos, cánidos y un mono.

Después de esta interesantísima excursión, amenizada por las explicaciones magistrales de Jonathan, volvemos a San Pedro, nos despedimos en la plaza de touristour y yo decido, recomendado por el guía, buscar el restaurante ‘El Huerto’ y comerme un plato de pasta y dos refrescos de cola por 3.300 pesos (3,42 €).

Vuelta al hostal, ducha, lavado de ropa y algo de siesta.

Más tarde escribo estas letras.

No mucho más, me preparo un sandwich y me marcho a la cama pronto, que mañana hay otra salida a las 6:00 a.m.


Jueves, 05/10/2023

San Pedro de Atacama – Piedras Rojas, Salar y Lagos del Altiplano.

En este día la excursión está indicada para comenzar sobra las 6:00 a.m., Allí estoy yo, en la puerta del alojamiento, después de desayunar unas galletas y un batido de fresa, esperando como un auténtico idiota, pasando más frío que carracuca y… cagándome vivo!!! Espera que te espera hasta las 6:55 a.m. cuando llega el minibús para comenzar la excursión a…

Piedras Rojas, Salar de Atacama y Lagos del Altiplano.

Con una cara de mosqueo total cuando el guía, del que no recuerdo ni el nombre, me da la bienvenida.

Aún tardamos una hora en completar la recogida de excursionistas y comenzar el tour; a todo eso yo cagándome encima y en el guía, por supuesto.

Salimos ya con el sol en lo alto y dirigiéndonos al Salar de Atacama; antes hacemos una parada en el punto señalado en la carretera como ‘Trópico de Capricornio’.

Para empezar ya hay alguna alteración en el programa estipulado. Entre eso y la falta de puntualidad ponen mi nivel de mala hostia al máximo; se podría decir que hoy es el día ideal y perfecto para una ‘belmontada’.

El grupo de este tour se compone de unas 15 personas. Tampoco entre nosotros existe una conexión especial. Hay una pareja que integra una catalana (que me recuerda mucho físicamente a Marta) y su compañero italiano, un matrimonio de chilenos maduros que son de Puerto Natales y Mikel, un chaval vasco encantador con quien hubo un buen feeling de inmediato… del resto ni me acuerdo.

El guía ha estado pasándose el programa por el forro de los cojones.

Después del trópico hemos parado en un punto del camino, junto a unas grandes rocas, para desayunar; por fin he podido cagar.

Nos ha llevado a un par de lagunas altiplánicas (a más de 4000 metros de altitud y en un entorno, eso sí, espectacular), nos ha dado las explicaciones que le ha querido, en un tono que parecía que nos estaba riñendo.

Después nos hemos dirigido al Salar de Atacama, un espacio natural de una belleza sublime, con un viento y un frío horroroso. Hemos hecho un gran recorrido andando y cuando hemos regresado al bus nos hemos adentrado en otro rincón del Salar para contemplar los diferentes tipos de flamenco.

Yo, aquí, no le he sacado el punto interesante (posiblemente haya colaborado la mala leche que llevaba todo el día); a mi este lugar me ha recordado mucho a las salinas de Torrevieja, la verdad.

El tour ha terminado llevándonos a San Pedro de Atacama, metiéndonos en un restaurante para comer (se incluía en la excursión el almuerzo), nos ha dejado allí solos y se ha marchado casi sin despedirse… cuando el tour tenía más actividades (yo he pasado mis quejas sobre la jornada a la empresa organizadora).

Finalmente, Mikel, Jorge (el chileno) y yo nos hemos ido a otro restaurante a tomarnos unas cervezas y un picoteo. Hemos estado entre risas y bromas pasando un buen rato. Después, ya mediatarde, he llegado al hostal bastante cansado y, sin cenar, me he ido a la cama… El día siguiente toca otra excursión, otra ruta, otro tour y… a una hora más temprana.


Viernes, 06/10/2023

San Pedro de Atacama – Géiseres de El Tatio y Laguna Machuca.

Esta vez toca madrugar bastante, en esta ocasión la recogida de gente para este tour comienza a las 5:00 a.m.

Van a ser dos horas de carretera bastante mala para ver al amanecer estos:

Géiseres de El Tatio y la Laguna Machuca.

Iniciamos muy puntuales la ruta estipulada. El guía, Andrei, un tipo muy agradable y entendido en todo aquello que vamos encontrando en el camino. Somo un grupo de unos 16 excursionistas, la gran mayoría brasileños.

Llegamos a El Tatio (el abuelo que llora).

A unos 80 kilómetros de San Pedro de Atacama se encuentra este campo de géiseres, comprende un área de 10 km², compuesta por las fuentes termales y terrazas sinter, ubicado en los montes andinos a unos 4290 m.s.n.m. lo que lo posiciona como el campo geotérmico más alto del mundo. Es el grupo de géiseres más grande del hemisferio sur y el tercero del planeta.

Este campo geotérmico se compone de 100 manantiales hasta ahora inventariados, de los cuales corresponden a 80 géiseres activos o verdaderos y cerca de 30 son manantiales de erupción perpetua.

La altura media de los manantiales es de 69 centímetros, mientras que la altura media de los géiseres verdaderos es de 76 centímetros en promedio. Los géiseres verdaderos del Tatio representan el 8% del total a nivel mundial.

Está emplazado en la parte superior de una fosa tectónica de alrededor de 4 kilómetros de ancho por 6 kilómetros de largo, que conforman el valle del Tatio y está flanqueado por el sector este por macizo tectónico denominado Serranía Tucle-Loma Lucero, compuesto por estratovolcanes andesíticos y que conforman el límite geográfico natural con Bolivia. Mientras que por el oeste está flanqueado por el denominado grupo Volcánico El Tatio, conformado principalmente por domos riolíticos.​

El lugar del emplazamiento del graben, posee un relleno de rocas volcánicas de 800 a 2000 metros de espesor. Gracias a la existencia de tobas e ignimbritas relativamente impermeables, el agua caliente se desplaza hasta el lugar donde afloran debido a la presencia de fracturas en disposición NW-SE y NE-SW y que permiten que el agua caliente surja en forma controlada.

Las aguas del campo geotérmico provienen de un área localizada al Este-Sur Este del lugar donde se encuentran los géiseres. Esta área posee una superficie de entre 12 a 20 kilómetros cuadrados de extensión. El agua se desplaza en forma lateral desde esta área hasta el campo geotérmico a través de tres acuíferos denominados ignimbritas Puripica, Salado y dacita Tucle. Estas aguas calientes están alimentadas por las calderas de Pastos Grandes y Guacha.

Después de gozar durante un gran rato de esta maravilla de la naturaleza, volvemos al minibús y nos dirigimos a la población de Machuca.

Una vuelta por sus alrededores, tiempo para ir al baño, contemplar su laguna, su hermoso paisaje y ocasión para probar sus conocidos pinchos de carne de llama (exquisitos).

Iniciamos el regreso a San Pedro. La jornada termina en la plaza touristour.

Una visita al mini market cercano al hostal.

La tarde, ordenando cosas, escribiendo y preparando las mochilas que me llevaré para los próximos cuatro días, que prometen ser una auténtica aventura.


Sábado, 07/10/2023

San Pedro de Atacama – Uyuni (Bolivia).

No las tengo todas conmigo, el tour de hoy me ha generado dudas desde el principio; en todo momento tenía pensado que ‘cuatro/días, tres/noches por el Salar de Uyuni’ sería una estafa.

He desayunado en mi cuarto y, a eso de las 7:00 a.m. he esperado en la puerta del alojamiento a que llegara el transporte del tour.

Finalmente, y bastante puntual, ha llegado el minibús. En el vehículo, aparte del chófer, somos 12 personas que nos dirigimos a la frontera chilena/boliviana de ‘Hito Cajón’. Pasamos el control chileno con cierta lentitud por todo el protocolo burocrático.

Ahora, en tierra de nadie, frente a los controles bolivianos (2), tomamos el desayuno. Y es después de este momento cuando el grupo de doce se divide en dos (6+6).

Pasamos los trámites de entrada al país, pagamos el permiso a los parques y accedemos a Bolivia, cada grupo en su 4×4 con su conductor/guía correspondiente.

Nuestro chófer es René, de la compañía Tombo Loma, y mis compañeros de aventuras son Chloe, Víctor y Ethel (los tres, franceses) y Thais y Robson (brasileños).

René nos lleva por pistas irregulares y pedregosas hasta las formaciones rocosas de los Monjes de Tambo, la Laguna Blanca, la Laguna Verde, el Desierto de Dalí y Polques, donde hay unas piscinas termales con posibilidad de baño y donde hacemos el almuerzo en uno de sus establecimientos.

Después de esto, hay mucho camino por delante, tomamos dirección al hospedaje (muy básico) de Villa Mar, donde cenaremos y dormiremos.

Ya en este primer día, compartir juntos el trayecto y todas las visitas a estos maravillosos espacios naturales, ha hecho que entre nosotros se haya generado un lazo especial. Entre el francés, el portugués brasileño, el inglés y el español (parece un chiste, pero no lo es) hemos tenido una comunicación muy fluida, conversaciones que han ido desde las más disparatadas hasta las más serias y profundas en las que también René interviene y, todo ello, haya contribuido a que durante todo el recorrido se hayan dado momentos de muchas risas, canciones y debates varios.

Llegamos al hospedaje, tiempo de duchas y aseo, de cena sencilla y… directos a la cama hasta el día siguiente.


Domingo, 08/10/2023

Uyuni.

Desde muy temprano ya estamos despiertos, en el hotel de Villa Mar. Desayuno ligero y nos dirigimos, con todos nuestros bártulos, al auto y al Valle de las Rocas, un lugar mágico donde cada rincón te despierta la imaginación y te lleva a observar animales y objetos fantásticos… Un camello, la Copa, la Italia perdida, una nave espacial… un Gran Corazón. Un buen paseo por entre esas figuras y un montón de fotos.

Nos acercamos ahora a la Laguna Catal, conocida también como Laguna Negra o la Joya Andina. En este lugar tenemos la posibilidad de contemplar varias especies de flamencos, otros tipos de aves, camélidos y la curiosa vizcacha.

Realizamos el almuerzo en los alrededores de la laguna, en la estación de trenes de San Agustín Julanca.

Vamos ahora en dirección al hotel en el que pasaremos la próxima noche, antes visitaremos el Cañón de la Anaconda y su imponente mirador.

En algunos puntos del recorrido estamos llegando a altitudes que rozan los 5000 metros.

Estamos siendo una auténtica piña, con un nivel de complicidad y de buen rollo que roza lo inimaginable. Ya tan sólo dos días de convivencia y se está generando un clima de camaradería impresionante.

Llegamos al Hotel de Sal de Tambo Lomba, un lugar con un cierto nivel, habitaciones con baño privado, la mía concretamente individual, un comedor amplio, con una cena muy completa y especial.

Aquí hemos coincidido con otros tour y, particularmente, con los seis que compartían el mismo bus que nosotros en San Pedro.

Nosotros, durante la cena, nos miramos y, sin decir nada, comprendemos la suerte que tenemos de haber coincidido… Los del otro grupo son mundos distintos, sin comunicación, sin tener nada en común.

Después de la cena , un rato de charla, de juegos… y seguidamente nos retiramos a dormir en nuestras habitaciones.

Para la jornada de mañana tenemos que madrugar bastante… va a ser el día del Salar de Uyuni.


Lunes, 09/10/2023

Uyuni.

Uyuni, Uyuni,… Dios mío, Uyuni.

He soñado tanto con esto que aún no me lo termino de creer.

No ha amanecido todavía y ya estamos listos para ir al Salar, hay que ver despuntar el sol en el horizonte, estando dentro de esa llanura.

Tambo Lomba no queda muy alejado, así que partimos hacia allá; el desayuno queda para después. El 4×4 toma una de las entradas, por el sur.

En el sureste de Bolivia, en el altiplano de los Andes, a 3650 metros sobre el nivel del mar y con una superficie de 10.582 Km2, es el mayor desierto de sal y el más alto del mundo.

Ya tan sólo con esos datos impone imaginarse estar en medio de esa maravilla de la naturaleza.

Aún quedaban unos minutos para la salida del sol cuando el vehículo se adentra y se posiciona en el centro de este espacio de sal. En grupo salimos del 4×4 y comenzamos, juntos o en solitario, a sacar cientos de instantáneas. Todo es realmente mágico. Estamos como niños chicos el día de Navidad.

Nos abrazamos, lloramos, reímos y la conexión ha sido brutal!!!

Sale el sol y pone la guinda a ese momento tan fascinante. Lo confieso, y me emociono, soy muy feliz.

Volvemos al 4×4 y René nos lleva a desayunar a la isla de Incahuasi, un pequeño cerro, en mitad del salar, un oasis de tierra repleto de cactus, algunos de ellos con cientos de años. El guía se queda en el parking de la isla mientras se queda preparando el desayuno.

El recorrido por los senderos del cerro, rodeados por miles de esas plantas, con el salar de fondo, también supone grandes y alucinantes momentos.

Después de la caminata nos dirigimos a los alrededores del vehículo para tomar el desayuno, que rodeados de tanta belleza nos sabe a gloria bendita.

Subimos al 4×4 y ahora, René, nos lleva en dirección a la ciudad de Uyuni, antes una nueva parada en mitad del blanco elemento, con el sol allá en lo alto, para volver a fotografiar, fotografiarnos y filmarnos de mil maneras posibles. Se nos pasa el tiempo entre risas, bromas y buen rollo.

Llega el momento de salir del lugar, pasando antes por el museo de sal y el pueblo de Colchani para hacer las compras de souvenirs y productos típicos.

Llegamos a Uyuni, hacemos una visita al Cementerio de Trenes y, después, comemos en un local de la ciudad.

Mientras estamos almorzando, se unen en el comedor los otros seis componentes del grupo inicial (sinceramente, un conjunto de setas). Nosotros nos miramos y, sin decir nada, sentimos lo mismo.

Viene René y nos acerca hasta la oficina del tour en Bolivia, que se encuentra en Uyuni. Aquí comienza la despedida con este genial guía, que se ha involucrado al máximo con este grupo. Abrazos, besos y alguna lagrimilla que otra. Hemos creado un grupo de whatsapp en el que, por supuesto, se ha incluido a René.

Esperamos en la agencia hasta las 16:00 la llegada de un nuevo conductor/guía que nos llevará hasta el lugar donde pernoctaremos esa noche y, al día siguiente, nos dejará en la frontera de Bolivia/Chile.

Llega Juan, un chófer joven (27 años) y bastante más inexperto, con un vehículo también un poco más pequeño. Cargamos el auto y nos dirigimos has Villa Mar (el hospedaje de la primera noche). Cena sencilla y, muy pronto, a la cama, ya que la salida de la mañana siguiente a la frontera será a las 4:30 a.m.


Martes, 10/10/2023

Uyuni – San Pedro de Atacama.

Después del completísimo día de ayer, hoy es la jornada de regreso a San Pedro de Atacama. Esto no quiere decir que se trate de un retorno y punto.

Nos hemos levantado a las 4:00 a.m. para iniciar el trayecto a las 4:30, noche despejada y con un cielo estrellado que parecía que nos quería comer.

Villa Mar queda atrás y nosotros, sin desayunar, comenzamos el itinerario muertos de sueño. En esta parte del camino nos ha tocado un chófer bastante novato y conduce con muchísima prudencia; se nos hace eterno.

Hasta no llegar a Polques (donde hicimos el almuerzo del primer día) no hemos desayunado.

Un desayuno, por cierto, bastante cutre y escaso.

Están siendo muchas horas de caminos polvorientos y pedregosos… Los cuerpos están bastante cansados.

Seguimos ruta y, finalmente, llegamos a la zona fronteriza. Comenzamos a pasar por los trámites (eternos) de salida de Bolivia y de entrada a Chile.

Esto es algo que ya habíamos comentado, ahora estamos totalmente de acuerdo; al llegar a San Pedro nos iremos a comer juntos, a modo de ‘Déjeuner d’adieu’, ‘Almoço de despedida’ o Almuerzo de despedida.

El transporte que nos ha recogido en la frontera ha dejado a algunos en la plaza Touristour de San Pedro y a otros en nuestros hoteles. hemos quedado en vernos, unos minutos más tarde, en la calle Caracoles, concretamente en el restaurante Chelacabur. Nos hemos pedido unas pizzas y unas carnes asadas con patatas. Finalmente hemos terminado tomando unos cafés con dulces en la Franchutería, en la calle Licancabur.

Chloe, Víctor, Ethel, Thais, Robson y yo hemos puesto fin, al menos físicamente, a esta maravillosa experiencia, a esta aventura que llevaremos siempre en nuestros corazones.

He vuelto a mi hostal, todavía emocionado, para descansar de estas últimas jornadas y… preparar el equipaje para el traslado a Santiago de Chile al día siguiente.


Miércoles, 11/10/2023

San Pedro de Atacama – Calama – Santiago de Chile.

Día de transición. Dejo todo preparado a la espera del taxi que me lleve a Calama.

La noche ha sido rara, he dormido por partes, como en fascículos. Aún mente la brutal experiencia de Uyuni.

Llega el transporte bastante puntual y me lleva, junto a otros usuarios, al aeropuerto.

Las esperas, ya se sabe, son horribles. Facturo la maleta, espero.

Tomo un pequeño almuerzo en la terminal, espero.

Llaman al vuelo, espero.

Finalmente, todo a su tiempo.

Llego a Santiago donde me espera el transporte reservado y me acerca a Providencia, la misma zona de la última vez, la misma calle, pero distinto hotel, en esta ocasión… Hotel de Blasis.

Cómo comenzar a valorar este establecimiento?

Como edificio, una valoración de 9. Una antigua casa, pequeña y señorial, reformada en su totalidad, situada en plena Providencia y decorada con bastante buen gusto.

La habitación que se me asigna pudo haber sido, en los tiempos de los señores del siglo XIX, el cuarto de la plancha o una minúscula estancia para un criado. Son apenas 2×2 metros, en la primera planta, en la parte trasera del edificio, sin armario y con el baño (diminuto) al otro lado de las escaleras.

La calle en la que se encuentra el hotelito es una de las más ruidosas por la cantidad de bares, pubs y terrazas que funcionan a todo gas, hasta altas horas de la madrugada.

Tema aparte es hablar del recepcionista/dueño y señor de esta casa de ‘muñecas’.

Lo primero que me suelta, nada más verme es… ‘uyyy, me encantan tus pendientes!!!’, ‘Son de oro, verdad?. No podrían ser de otro material, se nota que tienes buen gusto.’

En el momento que estoy haciendo el check-in y llama a un muchacho para que suba mi maleta al cuarto, lo primero que me viene a la cabeza, al ver la pluma del empleado, es la película de ‘La Cage Aux Folles’, con ese criado de color, super mujercita.

Todo me tiene tan atónito y sorprendido!!!

Más aún cuando estoy ordenado cosas de mi maleta, llama a la puerta (el dueño) para traerme un café, me lo deja en la mesita de coche, se sube de rodillas a la cama para descorrerme las cortina de la ventana, diciéndome, mientras se pone de culo en pompa junto a mi y me suelta, meneando su trasero… ‘Así mejor, que entre la luz para que tengas buena vista… Te gusta lo que ves?’ Yo me quedo muerto. Ojo, que no me disgusta lo que veo. Es un tipo muy atractivo, y él lo sabe, de unos 40 años +/- y con un cuerpo muy cuidado… Pero no es ni el lugar, ni el momento de hacer esos alardes de seducción. Además yo soy el cliente y me debe un respeto.

He tenido por un segundo la idea de cambiar de hotel pero… he pensado ‘sólo va a ser una noche, aguanta que esto pasa rápido’.

Salgo a la calle a dar una vuelta, cambiar dinero y comer algo. Vuelvo a Calabria Restobar, donde las trabajadoras me reconocen y me saludan con cariño. Mientras, almuerzo un plato combinado de arroz, carne mechada y ensalada, junto a un par de cervezas. Dejando atrás la experiencia con la princesita del hotel, la situación en el restaurante, y todo lo vivido hasta el momento en este país, me hace sentir a gusto en esta ciudad, en esta tierra, como formando parte de ella.

Bueno, no sé, este viaje está siendo una experiencia muy fuerte para mi.

Vuelvo al hotel, habiendo pasado antes por un mini market para comprar agua con gas y algo de dulce. Me encierro en el mini cuarto, me tumbo en la cama, escribo todo esto… Me quedo dormido hasta la mañana siguiente que sólo será otro día de transición (espero).


Jueves, 12/10/2023

Santiago.

La intención y el plan para hoy era pasar el día en la cama (a las 0:30 tengo el transporte al aeropuerto) pero sigo tan decepcionado con este alojamiento que… me visto, desayuno y me lanzo a la calle para despejarme.

Camino, sin prisa alguna, hacia la Costanera Tower Center. El día es bastante despejado y creo que voy a tener mejores vistas, desde allá arriba, que la vez anterior.

Hoy la subida a la torre está mucho más concurrida y, a pesar del smog santiagueño, hay mejores panorámicas. Un café en el bar de la torre, un buen rato con mis pensamientos contemplando Santiago bajo mis pies y bajo a dar una vueltas por el centro comercial (Ja, ja, ja… Yo en un C.C. de cinco plantas? Estamos locos? 🙂 )

Ahora camino en dirección al hotel, es demasiado pronto, así que hago una parada en Calabria Restobar y me tomo un jugo de mango y maracuyá, sentado en la terraza, viendo el ir y venir de la gente.

Me despido de las chicas y me voy a comer un tartar de salmón con sus variadas salsas y una cerveza bien fría a la ‘Virgen de Providencia’. Aquí también le digo adiós a mi chica favorita, una venezolana estupenda y cariñosa que trabaja en el local de camarera (y que podría ser mi nieta, jejeje).

Compro agua y algo de piki-piki en el market de siempre y vuelvo al castillo de la princesa.

Tiempo de siesta intermitente, de tiempo de escritura y de organizar el equipaje. A medianoche, ducha rápida y salida a la puerta del alojamiento, esperando el transporte contratado.

Entre el barullo y el kaos de una calle con los bares a todo ritmo, por fin el chófer y yo nos encontramos, cargamos el equipaje en el auto y… salimos de aquel guirigay camino del aeropuerto.


Viernes, 13/10/2023

Santiago de Chile – Punta Arenas.

Una madrugada bastante agotadora, entre la facturación automática, la entrega del equipaje, las horas de espera para embarcar, ha sido una noche eterna y un vuelo muy cansado. Además, hasta el último momento, no lo sabía, el avión ha hecho una escala en Puerto Montt, para dejar y recoger nuevos pasajeros, antes de llegar a Punta Arenas.

Por fin aterrizamos en el destino, el taxi estaba ya esperando mi llegada en el aeropuerto.

Hay una pequeña pega; es tan pronto que el albergue (Hotel Patagonia Mágica) no me esperaba tan temprano. Puedo dejar las maletas en el alojamiento pero la habitación no estará lista hasta horas después. Así que voy a dar una vuelta por la ciudad, voy a hacer tiempo desayunando, paseando, etc…

A eso de las 12:00 ya no puedo más, estoy agotado, sólo tengo ganas de dormir… He recorrido el centro de Punta Arenas, he recargado nuevamente la SIM en una farmacia Cruz Verde, he estado horas en un snak-bar con café con leche y pasteles, hacer alguna compra básica, etc… Me dirijo al alojamiento y al poco de esperar, ya tienen lista la habitación. Deshago la maleta, me ducho, me cambio y…, a todo eso, me quedo de piedra al ver dónde me he metido,

Eso estaban preparando mientras yo daba vueltas por la ciudad???

Lo primero que he pensado es que en la estancia se había cometido algún asesinato, Hay alguna mancha sospechosa en las paredes que no quiero pensar de qué es. Asqueroso!!!

Pero… estoy tan cansado que, después de la ducha, sólo quiero dormir. Había cambiado el Castillo de la Princesa por la Torre de la Bruja. Me despierto cuando comienza a anochecer y… ufff, no era un mal sueño!!! Me visto y salgo a cenar en un chino cercano. Buena comida, sitio limpio y buen precio.

Ahora regreso al ‘albergue’ y sigo durmiendo hasta la mañana siguiente.


Sábado, 14/10/2023

Punta Arenas

P. N. Alberto Agostini, Ruta de los Glaciares (anulada).

Me despierto y… se confirma, no ha sido una pesadilla; sigo en el mismo sitio de la noche anterior. Tengo que confesar que, a la luz del día, no está tan mal. Bien es verdad que he estado en lugares peores pero esto no es lo que yo había imaginado.

Para hoy estaba prevista una excursión al…

Parque Nacional Alberto Agostini – Ruta de los Glaciares.

Pero, cosas de la vida, la compañía ‘Sólo Excursiones’, con quien tenía hecha la reserva de este fabuloso tour, me avisa, vía mail, tres días antes, que lo tienen que anular… Nos ha jodido la marrana!!! Yo, que había hecho modificaciones en Punta Arenas en base a esta Excursión, me quedo con tres pares de narices… Cabrones!!!

Bueno, intento solucionarlo. Reservo para el día de mañana una salida a la Isla de la Tierra del Fuego.

Hoy se presenta un día bastante tranquilo, voy paseando hasta el mirador del Cerro de la Cruz, lugar emblemático de la ciudad con unas vistas estupendas de la misma.

Desayuno en ‘Bendito Pan’, una confitería/panadería muy cuqui que además tiene wi-fi (algo que está muy presente en casi toda la ciudad, menos (grrrr) en el horrible alojamiento).

Camino hasta la Plaza de Armas y callejeo hasta llegar a la zona del Paseo marítimo.

Hago compra para la tarde y el día siguiente, en un mini market, y vuelvo al ‘albergue’ donde paso el resto de la tarde arreglando mi mochila para el día siguiente, me aseo, meriendo alguna cosa, escribo y… a dormir que mañana hay que madrugar.


Domingo, 15/10/2023

Punta Arenas – Excursión a la Isla Grande de la Tierra del Fuego.

A eso de las 7:10 llega el minibús por mí.

Antes había desayunado un batido de cacao y unas rosquillas de coco. Estaba listo para la…

Excursión a la Isla Grande de la Tierra del Fuego.

El guía y conductor, Jonathan Gómez, se encarga de recoger al resto del grupo, uno a uno por cada hotel. Partimos en dirección al embarcadero de Punta Arenas, a las afueras de la ciudad, para tomar el Ferry que nos cruzará el Estrecho de Magallanes hasta la Isla Grande de la Tierra del Fuego.

Dos horas y media de trayecto hasta llegar a la ciudad de Porvenir, en la parte de la isla de la Tierra del Fuego perteneciente a Chile. Damos un pequeño recorrido por alguna de sus calles y sus plazas y no encontramos nada abierto, por ser domingo. En el paseo, especial atención a la plaza Selk’nam, lugar dedicado a la memoria de este pueblo y donde Jonathan nos cuenta la historia de esta milenaria etnia, originaria de estas tierras, y su brutal genocidio.

Reconozco que el relato me impacta sobremanera y merece, al menos, el siguiente comentario.

Los Selk’nam.

Durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX se produjo la matanza más brutal en el cono sur del continente americano; esta fue el conocido Genocidio Selk’nam.

La etnia Selk’nam fue un pueblo amerindio que ocupaba las extensas tierras de la Isla Grande de la Tierra del Fuego (Argentina y Chile). Pueblo que, durante unos 10.000 años, habitó la zona conocida como la Patagonia. Eran cazadores y recolectores, gentes robustas y de gran altura para los que su principal recurso era el guanaco (su carne, sus huesos, sus pieles).

El Genocidio.

La Patagonia era y es una tierra inhóspita, fría y estéril para la agricultura. A mitad del siglo XIX, impulsada por los gobiernos de la época, se vio colonizada por gentes de muchas partes del mundo, sobre todo de Europa. Con la oferta de regalar tierras (grandes extensiones), casa e, incluso, dinero y empujados por las crisis económicas y sociales, llegaron a estas tierras patagonas familias con la ilusión de una vida mejor pero… también personas sin ningún escrúpulo y mucha ambición que pasarían por encima de cualquier cosa o persona con tal de conseguir lo que se proponían.

Aquí chocaron las ambiciones coloniales con el pueblo Selk’nam. Donde la supremacía blanca, una vez más, se impuso a toda una etnia. La matanza, en la que intervinieron mercenarios, fue tan brutal que se llegaron a pagar unos pocos pesos por la prueba física de esas muertes (ojos, orejas, narices, testículos, etc…)

Varios fueron los personajes, además de los gobiernos de la época, que apoyaron dicha matanza, entre ellos un español, nacido en Avilés, José Menéndez Menéndez.

Familias como los Menéndez, los Braun, los Blanchard, etc… llegaron a estas tierras huyendo de las calamidades y miserias de Europa para hacerse los reyes de una tierra por encima de los habitantes y dueños reales de esa parte del mundo.

Salimos de Porvenir en dirección a Bahía Inútil, paisajes extensos de pura pampa chilena, hasta llegar al Parque Pingüino Rey. Día muy desapacible, con muchísimo viento y un frío que cala los huesos.

El pingüino en cuestión se puede observar pero a una distancia considerable, por un circuito muy marcado y con un control extremo.

Volvemos al minibús, que por la carretera va dando bandazos por las fuertes ráfagas.

Vamos en dirección norte , por Cerro Sombrero hasta Puerto Progreso. En Cruce Bahía Azul tomamos un ferry, esta vez de 20 minutos de recorrido, que nos lleva a Punta Delgada (en el continente). Desde aquí, por carretera, nos dirigimos a Punta Arenas.

Antes hacemos un alto en el recorrido y visitamos ‘Estancia San Gregorio’, un lugar de enorme interés histórico. En la costa aún se pueden contemplar los restos del vapor ‘Amadeus’ y de la barca ‘Ambassador’.

La estancia San Gregorio es un antiguo conjunto industrial ubicado en la comuna de San Gregorio, Región de Magallanes, en el sur de Chile. Es uno de los principales testimonios del modelo de gestión agroindustrial que representaron las estancias en la Patagonia, centrales en la producción ovina de lana, sebo, carne y cueros a gran escala.​ Se encuentra en el km 120 de la ruta internacional CH-255, al norte de Punta Arenas, y fue declarado Monumento Nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales en 2000.

La estancia fue fundada por José Menéndez. Ubicada en la margen noreste del Estrecho de Magallanes, frente a la bahía homónima,​ el asentamiento reunía en una misma área productiva todos los servicios necesarios para las faenas ganaderas y manutención de sus trabajadores.​ Así, sus instalaciones incluían una grasería, invernadero, galpón de esquila, baño de lanares, herrería, bodegas, casas para trabajadores, cocina, proveeduría, servicios sanitarios, capilla, enfermería, biblioteca, sala de estar para juegos, teatro, entre otros. Incluso llegó a contar con un muelle propio y un ferrocarril, con el fin de trasladar y embarcar los productos de forma directa.

Después de la visita llegamos a Punta Arenas, llego al ‘albergue’ y no mucho más… a dormir hasta el día siguiente.


Lunes, 16/10/2023

Punta Arenas.

Después del día anterior y de todas las historias que nos contó Jonathan, y que me dejaron tan impactado, hoy tenía como plan principal de esta jornada acercarme al cementerio municipal.

Antes, un paseo por el centro de Punta Arenas, un desayuno en ‘Bendito Pan’, mi cafetería favorita en la ciudad y un par de video llamadas para felicitar a mi hija Livia y a mi nieta Allegra.

Camino por la avenida Gobernador Carlos Bories y la del presidente Manuel Bulnes hasta llegar al campo santo.

El Cementerio Municipal de Punta Arenas, oficialmente Cementerio Municipal Sara Braun, ​ es un cementerio de cuatro hectáreas ubicado en la Avenida Bulnes, en el sector norte de dicha ciudad de la Región de Magallanes, Chile. Su entrada está formada por un pórtico donado por la benefactora Sara Braun, que desemboca en una plaza que distribuye las avenidas de cipreses.​Fue declarado Monumento Nacional en Categoría de Monumento Histórico por el Decreto 499 del 26 de noviembre de 2012. Diversas publicaciones internacionales lo han catalogado como uno de los diez cementerios más bellos del mundo.​​​

He vuelto, después de esta interesante visita, a ‘Bendito Pan’ para comerme un sandwich y unos gnoquis, he comprado también provisiones para la excursión de mañana, que será un ‘full day que dará comienzo a las 5:00 a.m. He vuelto al alojamiento, una buena siesta, ordenar mochila, escribir un rato, algo sencillo a media tarde para merendar/cenar y procurar dormir para estar fresco en la madrugada.


Martes, 17/10/2023

Punta Arenas – Torres del Paine.

Con una puntualidad casi británica, el minibús ha venido a por mí a su hora, hemos hecho una parada en Punta Arenas donde han subido un par de chicas chilenas y nos hemos dirigido Puerto Natales (dos horas y media de carretera) para recoger al resto de excursionistas (tres familiares brasileños y una muchacha, también brasileña). Todos, junto al guía, Jorge, y el conductor… Sorpresa!!!… Jonathan!!!

El tour: Cueva Milodón – Torres del Paine – Barco en glaciar y lago Grey.

Ponemos rumbo, como primer punto de interés, a la cueva del Milodón, declarada Monumento Natural.

En esta cueva se encontraron restos de este mamífero herbívoro extinto de la era del Pleistoceno, emparentado con los actuales perezosos. Este animal habitó en las zonas del extremo sur de Argentina y Chile.

Tras esta visita, volvemos al minibús y tomamos la carretera en dirección al Parque Nacional de las Torres del Paine.

Es esta una de las áreas silvestres protegidas más importante de Chile. Entre la cordillera de los Andes y la estepa patagónica, en la comuna de Torres del Paine, provincia de Última Esperanza, a unos 302 km. de Punta Arenas.

Un territorio de 228.000 hectáreas que incluye la Cordillera Paine y sus conocidas Torres, el río Paine, los lagos Grey, Pehoé, Nordenskjöld y Sarmiento y los glaciares Grey, Pingo y Tyndall.

En el año 1978 el área se incorporó a la Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Hemos hecho un recorrido por algunos de los miradores para poder observar esta increíble maravilla de la naturaleza.

A continuación hemos puesto rumbo al lago Grey, a la zona de parking, y, desde allí, caminando hasta el embarcadero en el que hemos subido a un catamarán que nos ha hecho todo un recorrido por sus aguas y nos ha acercado hasta los límites posibles del glaciar.

Los vientos en esta zona han sido brutales y a punto ha estado el recorrido en barco de anularse. Por suerte no ha sido así y hemos podido disfrutar de esta imponente y colosal formación de hielo.

Volvemos a tierra muy emocionados.

Regresamos al autobús y… comienza la vuelta a Puerto Natales y a Punta Arenas.

A eso de las 21:00 llego al ‘albergue’ reventado!!!

Ya sólo tiempo para ducha y dormir, estoy agotado; en estas tierras las distancias son enormes.

Mañana, espero, día de relax.


Miércoles, 18/10/2023

Punta Arenas.

Efectivamente, este ha sido un día extremadamente tranquilo.

Desayuno en ‘Bendito Pan’ tomándome todo el tiempo del mundo, aprovechando su wi-fi para consultar y navegar.

Pequeño paseo por el centro de la ciudad.

Recibo un mail por parte de Civitatis diciendo que la excursión que tenía prevista para el día siguiente queda suspendida por falta de gente interesada. Vaya mala suerte que he tenido con los tours que tenía preparados; de cuatro me fallan dos!!!

Visto lo visto, me dirijo a una casa de cambio y canjeo pesos chilenos por euros (veo que no voy a necesitar tanta divisa local).

Comida, en el restaurante ‘La Carioca’: salmón plancha, puré de papas, cerveza y flan.

Siesta en el alojamiento.

Cena en el restaurante chino.

Retirada al ‘albergue’ para dormir; mañana también será un día de relax.


Jueves, 19/10/2023

Punta Arenas.

Tour por Reserva Nacional Magallanes (anulada).

Otro día super relajado; anularon el tour por falta de participantes.

No me queda otra, me lo tengo que tomar con filosofía; también es verdad que, a partir de esta misma medianoche, comienza el regreso a España.

Desayuno en ‘Bendito Pan’ con toda la tranquilidad del mundo. He hecho un acopio de monedas de peso (en total no serán más de diez euros) y las reparto entre las chicas de la pastelería/panadería, que lo han agradecido con caras de incredulidad.

He pasado un rato en la Plaza de Armas y dando una vuelta por las tiendas de souvenirs de los alrededores.

Vuelvo al ‘albergue’, me como un par de sandwiches y me bebo dos botellines de agua con gas, intento dormir una gran siesta (la noche va a ser tremenda) y, a eso de las 21:00 voy a cenar al chino de siempre (Restaurante Nuevo Siglo). Tengo todo el equipaje preparado y… sobre las 00:25 (ya día 20) salgo a la puerta del alojamiento.


Viernes, 20/10/2023

Punta Arenas – Santiago de Chile – Regreso a España.

Super puntual, a las 00:30 me recoge el último transporte al aeropuerto reservado con anterioridad (todos los taxis que contraté desde España han cumplido con exactitud su cometido, gracias a todos ellos).

Llego al aeropuerto internacional Presidente Carlos Ibáñez del Campo.

Comienza ahora todo un maremágnum de aeropuertos, terminales, facturaciones, esperas, vuelos, etc… de locura!!!

Este primer vuelo tiene la salida adelantada, en un principio debía ser a las 4:24 a.m., y ahora es a las 2:30 a.m. Eso quiere decir que llegará a Santiago de Chile sobre las 6:00 de la mañana.

El siguiente vuelo (Santiago-Lima) tiene su hora de salida a las 17:50 de la tarde; eso quiere decir que tengo que estar en el aeropuerto de Santiago cerca de 12 horas… Me va a dar algo!!!!

Bueno, me armo de paciencia. Desayuno varias veces, como también en un par de ocasiones. La zona de salidas internacionales tampoco es excesivamente extensa. Ya me conocen las camareras del restaurante, algunos empleados y señoras de la limpieza, jejeje

Llega, por fin, la hora de facturar la maleta. Paso el control policial y entro en la zona de puertas de embarque.

Primer destino: Lima, duración del vuelo 3 horas y 40 minutos.

Cambio de avión.

Segundo destino: Madrid, duración del vuelo 11 horas y 30 minutos.

Llegada ya a Madrid, el día 21 de octubre.


Sábado, 21/10/2023

Llegada a casa.

Llego a Madrid-Barajas Adolfo Suárez a las 17:50

Recojo equipaje.

Vuelvo a facturar para el siguiente vuelo, Madrid-Alicante.

Salida, con retraso, a las 20:15

Llegada a las 21:30

Por fin en casa. Final de este maravilloso viaje.