Esta es una ruta que hice hace cuatro meses, que no había hecho nunca, y ahora la vuelvo a realizar ya que me gustó bastante.
Llego al punto de inicio de la caminata de hoy por la carretera que va de los Arenales del Sol a Gran Alacant, a la altura del Barranc dels Botelles, donde se encuentra el Aula de la Naturaleza, un área recreativa y el parking donde dejo el auto, y comienza la ruta que tengo prevista: El Clot de Galvany.
El Clot de Galvany tiene la categoría de Paraje Natural Municipal, con una superficie de 366,31 hectáreas que se extienden por las pedanías ilicitanas de Arenales del Sol y Balsares.
En el lugar, como espacio protegido que es, existen una serie de…
La caminata que realizo es una mezcla de las dos rutas que propone el paraje.
Un recorrido circular por las diferentes sendas y caminos de este parque natural me lleva a pasar por las distintas charcas (naturales y artificiales), entre varias torres/mirador y antiguos búnkeres de la Guerra Civil Española, así como por algunas construcciones para la observación de aves.
También, dentro del entorno del Clot de Galvany, se encuentran las Ruinas Romanas.
Se trata de los restos de una granja unifamiliar de la época romana (finales del siglo I a. C.) de estilo íbera y una ermita del siglo XVII de la cual no se tienen constancia documental de su existencia en los archivos de Elche. Esta última estaría situada sobre la cimentación romana, aprovechando su estructura.
El recorrido concluye pasando por tres estructuras para el estudio y la contemplación de aves, llegando finalmente al lugar donde se encuentra el coche y…
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Muy recomendable. Han sido algo más de 10 kilómetros, con un desnivel sin relevancia, dentro de un espacio natural de gran interés y en una mañana de buena temperatura, entre nubes y claros .
Hoy me dirijo a las afueras de la población de Novelda, en plena comarca del Vinalopó Mitjá, concretamente en las proximidades del Castillo de la Mola y el Santuario de la Magdalena, junto al cauce del río Vinalopó, donde realizaré la caminata de esta jornada.
Sigo la pista (Camino de la Defensa del Sur) hacia el noroeste por el curso del río Vinalopó, en dirección a Monóvar. Al llegar al arroyo de Salinetes, que se une al río, sigo este nuevo cauce.
Me encuentro caminando, hacia el noreste, en las llamadas ‘Ramblas o Barranc de Salinetes’ y el propósito es llegar hasta los dos nacimientos que hay al norte.
Al poco de pasar por debajo de la A31 (Autovía de Alicante) se encuentra la primera de las fuentes (de agua dulce) y el camino me lleva, ahora en dirección norte, hasta el segundo manantial, la Font de Salinetes (este es de agua salada). A su alrededor hay una pequeña área recreativa y un acceso desde la autovía. Además, según dicen, sus aguas tienen propiedades curativas, sobre todo para las afecciones de la piel.
Dejo atrás estos dos aportes que alimentan al río Vinalopó y comienzo el camino de regreso al punto de partida.
Deshago mis pasos (hacia el sur) hasta llegar a un acceso asfaltado que cruza por arriba la autovía y, al otro lado, me encuentro con un camino/pista cementada/vereda, en dirección oeste/suroeste, la llamada Senda del Kalifa.
Esta senda pasa por los alrededores de una de las tantas canteras que hay en la zona, ésta ha ampliado su espacio de acción y ha ocultado con rocas un tramo del camino y… me toca hacer un rodeo campo a través para volver a la senda original, con tan mala suerte que paso por lugares enfangados y, al pisar un lodazal, meto los pies hasta el fondo.
Consigo recuperar el camino y seguir con el recorrido estipulado, el que me conduce directamente a pasar, primero, por debajo de las vías del ferrocarril (Madrid-Alicante) y después las del AVE, por dos diferentes túneles.
Al otro lado del último corredor se encuentra la pista Camino de la Defensa del Sur (Monóvar-Novelda) y… segundo inconveniente en mi recorrido.
Este tramo del Camino de la Defensa del Sur está en obras; están removiendo la tierra, abriendo zanjas y soterrando tubos para canalización… por lo que la ruta no la considero apropiada hasta que no termine la reforma que están realizando.
Con todo y con eso, me salto las normas, camino por entre zanjas, barro y enormes tubos y…, en dirección sureste, dos kilómetros después, aproximadamente, llego al auto.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Pase lo que pase, siempre recomendable. Es una ruta curiosa donde un paisaje árido y sin mucha vegetación tiene la belleza que le aportan sus manantiales. Han sido, entre unas cosas y otras, unos 12 kilómetros, con desnivel de 125 metros (+/-), hechos en un tiempo correcto y en una mañana con buena temperatura, acompañada de nubes y claros.
El auto lo he dejado en el parking que hay en el paraje del Arenal de l’Almorxó, en el término municipal de Petrer, donde daré comienzo, la caminata de este segundo viernes de enero.
El Paraje Natural Municipal de l’Arenal de l’Almortxó, con una superficie de 50,80 ha, se localiza en el Monte de Utilidad Pública denominado «Cotxines».
Destaca fundamentalmente por su geomorfología y su litología. Se trata de una formación dunar propia de las zonas litorales, que se sitúa en el interior, contando con la presencia de suelos, flora y fauna característicos de los ecosistemas dunares litorales.
En cuanto a la fauna destaca el grupo de los coleópteros, y la presencia de tres especies de lagartijas: la lagartija colilarga, la lagartija cenicienta y la lagartija colirroja.
Fue declarado Paraje N.M. por la Generalidad Valenciana el 8 de febrero de 2002.
Tomo la senda que, hacia el noreste/norte, me dirige a las Casas de Caprala por la ladera sur del monte de Cotxines, pasando por el gran Arenal, el Arenal Menut y las ruinas de la Casa del Dolç.
En el kilómetro 2 (aprox) me incorporo, por la derecha, a una trocha que desciende al barranco de Caprala y sube, hacia el noreste, a la pista (un tramo de la GR7) para entrar después, por el este, al área recreativa Campamento de Caprala ‘Carmelo Beltrán’.
Ahora dejo el campamento y, dirección norte/noreste/este, comienzo por senda/trocha una importante subida hasta llegar al Collado de la Umbría de Marcos.
En este punto, la senda me lleva hacia el norte para llegar a L’Avaiol.
L’Avaiol es el primer espacio natural adaptado integralmente de la provincia y de la Comunidad Valenciana. Su desarrollo responde al objetivo de acercar la naturaleza a todos, creando un lugar sin barreras, en el que se pueda realizar una labor educativa y desarrollar terapias que mejoren la calidad de vida de las personas discapacitadas, todo ello en un entorno único, bien conservado y de enorme valor ambiental y paisajístico.
Después de unos minutos de relax en estas instalaciones, llega el momento de comenzar el regreso al punto de partida.
Continúo, hacia el norte, y conecto con la GR7 (en otro tramo), paso por el barranco de Peret y me dirijo, ahora dirección suroeste, hacia las Casas de Caprala.
En un momento determinado abandono la GR y me incorporo a una senda/camino/trocha que me lleva, hacia el sur/suroeste/oeste, por la Umbría de Marcos hasta las ruinas de la Casa homónima y, nuevamente, a las instalaciones del Campamento de Caprala.
Sigo por la senda/trocha, directamente hacia el suroeste, y 2 kilómetros (+/-) después me encuentro en el lugar donde está aparcado mi coche.
Vuelvo a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto, muy recomendable. Han sido algo más de 11 kilómetros, con un desnivel aproximado de 280 metros, hechos en un tiempo aceptable y en una mañana fría, de nubes y claros.
Para esta ocasión me he dirigido a la carretera N-325, la que une las poblaciones alicantinas de Crevillente y Aspe, y he aparcado el auto sobre el kilómetro 15,300, en un claro de la Venta de l’Alt, junto a la pista Camí de Les Pedreres (llamada también La Interminable), donde voy a iniciar la caminata de este día por la zona de Los Orones y la Sierra de la Madera.
La pista me lleva de forma ascendente y ondulante hacia el noroeste, con un paisaje árido de monte bajo y pequeños y castigados pinos.
Tengo que reconocer que esta ruta la realicé por última vez allá por enero del 2019 y, quizá por hacer tanto tiempo, la tenía algo idealizada. Reconozco que es sencilla y un poco aburrida ya que transcurre prácticamente en su totalidad por pista.
Destacable únicamente la belleza que, desde lo alto, muestra las vistas del Pantano de Crevillente, del Hondo (Elche/Crevillente), del Mediterráneo y las paredes rocosas y las gargantas de diferentes barrancos: Barranc de la Garganta, Barranc del Boig y Barranc Fort, entre otros.
En el kilómetro 4’3 (aprox) la pista, La Interminable, gira por la izquierda en un fuerte descenso, y yo tomo una senda/trocha, a mano derecha, que me lleva por toda la cordal de la Sierra de la Madera, hacia el noreste, durante algo más de un kilómetro, pasando por un grupo de carrascas.
Llegado a este punto, la trocha inicia un fuerte descenso hacia el noreste, por la ladera norte de este monte, y yo determino que aquí comienzo el retorno al punto de partida.
Desde esta posición las vistas del alrededor son hermosas, la Sierra de Crevillente, la población de Aspe y la zona de Los Orones, entre otros puntos de interés.
Deshago mis pasos, nuevamente por pista, esta vez, descendiendo de forma cómoda por La Interminable hasta llegar a la zona donde tengo el coche aparcado.
Regreso a casa.
Valoración: 2**
Recomendable: Claro, eso siempre, aunque ha sido bastante sosa. Han sido cerca de 11 kilómetros, con un desnivel de 215 metros, hechos en un tiempo más que correcto y con una mañana despejada y muy fría, con rachas de viento congelante.
Esta primera caminata del año transcurre entre los términos municipales de Bocairent (Valencia) y Alcoi (Alicante), en pleno Parque Natural Sierra Mariola.
En la carretera CV-795, la que une la ciudad de Alcoi con la población de Banyeres, y en el kilómetro 13’5, en un claro, dejo estacionado el coche para tomar la pista que asciende por la montaña de utilidad pública de Sotorroni.
Con un pronunciado ascenso durante unos 3 kilómetros, hacia el noreste, pasando por un depósito contra incendios.
Ahora el camino se suaviza y en una primera bifurcación tomo el ramal de la izquierda, en dirección noroeste, y sigo las indicaciones para llegar a la Font Freda.
Antes, paso por entre campos de cultivo y balsas para el riego, hasta el lugar en el que se encuentra, sobre una colina, el vértice geodésico de esta caminata; Eixar, con sus 1094 m.s.n.m.
Algunos minutos para contemplar el paisaje desde esta atalaya, hacer las ya habituales fotos de rigor y, seguidamente, continuar, de manera descendente, hasta el siguiente punto de la ruta, la Font Freda.
La fuente está situada en una confluencia de caminos y aquí también dedico unos minutos para disfrutar del entorno y volver, después, al sendero.
Tomo la vereda estrecha que, en dirección sureste y acusado ascenso, atraviesa la Loma del Somo para llegar al Mas que lleva su nombre.
En este punto, desde la masía, comienza el regreso al punto de partida.
Un pequeño inconveniente, el Mas de Somo está rodeado por una alambrada y tiene inaccesible el paso; tengo que hacer un rodeo por una supuesta ‘trocha’, campo a través, para llegar al camino/pista.
El camino del Mas de Somo me lleva, en dirección sur/sureste, hasta el cruce que me indicaba la Font Freda y me llevaba al vértice; ahora ya estoy en la pista forestal que, hacia el suroeste, me conducirá, unos kilómetros después, hasta el claro donde se encuentra el automóvil.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Han sido unos 12’5/13’5 kilómetros, con un desnivel de unos 320 metros, hechos en un tiempo aceptable y en una jornada de fresco y agradable invierno.
Hoy se despide un 2025 que ha sido en muchos aspectos, sociales y políticos principalmente, bastante inquietante.
En lo personal, un año lleno de actividades, momentos placenteros y proyectos pendientes realizados.
Un período de 365 días con 110 caminatas y senderos efectuados por pueblos y ciudades, con un total de algo más de 1100 kilómetros realizados, por entre varias comunidades autónomas y tres países del otro lado del ‘charco’.
El 75% (aprox) de las caminatas las he hecho en solitario, el resto en compañía; todas ellas han dejado momentos insuperables e imágenes imborrables en mi retina.
Algunas de esas instantáneas las acompaño en esta entrada, fotografías efectuadas durante estos 12 meses.
Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Septiembre
Octubre
Noviembre
Diciembre
Ahora ya sólo me queda agradecer a todos aquellos que en algún momento me han acompañadoen este periplo (Jesús, Pedro, Óscar, Elena, Raúl, Carolina).
Gracias también a los compañeros que han compartido parte de mi viaje por Chile, Argentina, Brasil y el crucero por Patagonia/Cabo de Hornos: David, Raúl y Ricardo, la simpática pareja de argentinos (Pedro y su esposa), los Albertos (el padre y el hijo, holandeses), el matrimonio de chilenos de la mesa de al lado, el médico y su mujer, ‘Rocio’, la guía, Maia y Daniel, María Graciela, Martín, su esposa y Luca, Fabián ‘el chico del pelo rojo’, Juan Antonio, Ezio, Juan ‘el guía del Maipo’, Alex Rodríguez, Angie y… muchos otros más de los que no recuerdo sus nombres. Todos, absolutamente todos, han sido una agradable compañía.
Además, desear a todos los que lean estas líneas un 2026 lleno de grandes aventuras, salud y felicidad.
A primerísima hora me dirijo a las afueras de la localidad de Lorcha, concretamente a las proximidades de la Fábrica de Papel, la antigua estación de tren y el camino de subida al Castell de Perputxent, donde, en un claro de la pista, aparco el coche y comienzo este recorrido, para dar fin al 2025.
Lorcha (Lorxa, en valenciano), es el último municipio del noreste alicantino, frontera con la provincia de Valencia, perteneciente a la comarca del Condado de Cocentaina, en la Cordillera Penibética, con un relieve muy accidentado.
El itinerario de la ruta va a ser el mismo tanto de ida como de vuelta y lo voy a hacer, siguiendo el cauce del río Serpis, por la llamada Vía Verde del río homónimo.
La pista me lleva, por el noreste y en suave descenso, encontrando a mi paso una gran carrasca centenaria, alguna de las casetas del ferrocarril y un acceso, a mano derecha, a la Font dels Boteros, con su pequeña balsa.
Continúo por la vía y en el kilómetro 2’8 (aprox) del recorrido se encuentra el túnel, de unos 200 metros de longitud, que me hace pasar por debajo de la Penya dels Coloms.
Al otro lado, y a unos 500 metros, se encuentra el Azud de l’Infern, con su salto de agua, y las ruinas de la Casella de Parres y del Molí de l’Infern.
Durante toda la caminata hay que destacar los increíbles paisajes que rodean al río Serpis, a pesar de la mañana de niebla que me ha acompañado.
Hay que resaltar que la Vía Verde, además de ser el antiguo itinerario del ferrocarril que unía las poblaciones de Alcoy y Gandía, llamado también el Tren dels Anglesos, es en la actualidad una maravillosa ruta senderista/cicloturista, la PR-CV207 y el Camino del Alba.
En el kilómetro 5 llego hasta otra nueva caseta del ferrocarril y un antiguo depósito de agua.
Para finalizar la ida, en el kilómetro 6 del recorrido, me encuentro con uno de los puentes de la Vía Verde y, al otro lado del Serpis, la Fábrica de la Llum y su pequeña área de descanso (provincia de Valencia). En este lugar, aunque la vía continúa siguiendo al río por tierras valencianas, yo hago un stop para el refresco y considero esta parada como el punto de retorno a la casilla de salida.
Para el regreso nada a destacar, vuelvo a pasar por los mismos lugares que en la ida. Sólo que ahora el recorrido es en suave y sinuoso ascenso en dirección suroeste.
Atrás se queda la Fábrica de la Llum, el depósito de agua, la caseta del ferrocarril, la Casella de Parres, el Azud de l’Infern, el túnel y la Font dels Boteros, entre algunos de los puntos de interés.
La muerte vigila muy de cerca…
Finalmente, llego a la Fábrica de Papel y al parking donde se encuentra el coche.
Vuelvo a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Sin ninguna duda, muy recomendable. Han sido unos 12 kilómetros, con un desnivel apenas destacable, hechos en muy buen tiempo y con unos paisajes ideales para decir adiós a este año de senderos y aventuras.
Con mi mochila por el sendero voy camino al Montcabrer…
Con mi mochila por el sendero voy camino al Montcabrer…
Si me ven, si me ven, me dirijo al Montcabrer…
Si me ven, si me ven, voy camino al Montcabrer.
En el área recreativa que hay a unos 500 metros, al noreste, de la Font de Mariola, en el corazón del Parque Natural de la Sierra homónima aparco el coche y doy comienzo la caminata de este día, jornada especial, víspera de Nochebuena.
Cantando una versión senderista del ‘Burrito sabanero’ tomo la pista (GR-7) que me lleva, en suave ascenso y dirección noreste, hasta el paraje de la Font del Cirer o del Mas dels Arbres.
Sigo por la misma pista, la subida se va incrementando progresivamente y llego al Mas de la Foia Ampla.
Esta es una hermosa finca situada en una gran vaguada, con sus campos de cultivo, sus caballos y sus animales de granja (aunque con el mal tiempo de hoy los animales están recogidos).
El camino (GR-7) atraviesa esta propiedad, pocos metros después se encuentra una bifurcación. Aquí tomo el ramal de la derecha, abandono la GR y esta senda (PR-CV57), con una fuerte subida por el sureste, me lleva por la ladera suroeste del monte hasta la cumbre del Montcabrer.
El Montcabrer es la cima más alta de la Sierra de Mariola. Forma parte de los Sistemas Béticos, situados en la zona sur de España. Pertenece al término municipal de Cocentaina y tiene 1390 metros de altura, con lo que es el tercer mayor pico de montaña de la provincia de Alicante.
En estas fechas, junto al vértice, suelen montar un Nacimiento… o sea que el villancico senderista le viene de perlas… jejeje.
Después de unos minutos de intenso frío en la cumbre, con las pertinentes instantáneas, comienzo el descenso y el regreso al punto de partida, continúo en dirección este y, a unos 400 metros por la izquierda, tomo un ramal que me lleva hasta la Font del Pouet y el Camí de Llopis.
Llego al Camí de Llopis y enlazo con la senda llamada Azagador de Mariola, paso por la Font de la Foia Ampla, vuelvo a atravesar esta gran finca y sigo, ahora ya, nuevamente por la GR7, a deshacer los pasos que hice en el camino de ida.
Desciendo con suavidad por la pista, paso, nuevamente, por la Font del Mas dels Arbres y, 1400 metros después, llego hasta el vehículo.
Regreso a casa.
Valoración: 5*****
Recomendable: Totalmente recomendable. Yo soy un enamorado de esta sierra y para mí es una de las rutas más bellas de la Comunidad. Un auténtico chute de energía. Han sido alrededor de 13’5 kilómetros, con unos 510 metros de desnivel, hechos en un tiempo más que correcto y en un día muy frío, nuboso, lluvioso y con niebla (tenía la sensación que al llegar a la cumbre nevaría, pero no).
Dejo el coche en el parking de las Casas del Guarda Forestal, en la ladera oriental de la Sierra de Agullent, para iniciar la ruta de este viernes preinvernal y recorrer algunos de los puntos de interés de esta serranía valenciana.
Comienzo tomando la pista (Camino del Alba) que lleva, en dirección oeste, hasta el Albergue Don Bosco.
Continúo por la misma y, 1700 metros después, llego a la Font del Patge.
El nombre de esta fuente nada tiene que ver con lo que podría deducirse, no significa ‘fuente del paje’. Su nombre proviene del romano ‘pace’ (o sea, paz) y con su posterior arabización, quedó como ‘patxe’. Más tarde se valencianizó, llegando a ‘patge’. Realmente nos encontramos ante la Fuente de la Paz.
Sigo la pista unos 500 metros más hasta una bifurcación, tomo la pequeña senda, a mano izquierda, que me conduce de forma ascendente, zigzagueando en dirección sur, hasta la Foieta dels Carros; lugar límite entre los municipios de Benissoda (Valencia) y Agres (Alicante).
Tan sólo unos cuatrocientos metros en la provincia de Alicante para volver a la de Valencia y llegar al Collado de Santa Ana.
Llego a la colina, que es un importante cruce de sendas, y me incorporo al ramal de la izquierda, una trocha, que, con el nombre de Senda dels Enginyers, me conduce en suave descenso y hacia el noreste hasta la entrada al Camino de la Covalta.
El día rezuma humedad por los cuatro costados (seguramente la sierra ha estado cubierta de niebla durante toda la noche) y esta empedrada trocha (Senda dels Enginyers), al estar en la ladera norte, se presenta tremendamente embarrada y resbalosa.
Al llegar a la bifurcación, el Camino de la Covalta, me echa para atrás la idea de subir hasta la cueva, debido al mal estado del sendero, decido dejarlo para otro momento y continuar el regreso al punto de partida por la Senda dels Enginyers.
La trocha, en dirección noreste, me hace llegar al Camí de la Umbría y, ahora, hacia el norte, aproximadamente un kilómetro más tarde llego al parking de las Casas del Guarda Forestal y al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Claro que sí!!! Han sido unos 10 kilómetros, con un desnivel de unos 300 metros, hechos en un tiempo aceptable y en una jornada fabulosa.
Desde el parking que hay cercano al parque de la barriada de Batoy, en Alcoy, dejo el auto e inicio la caminata de este miércoles de diciembre; un recorrido que, comenzando por un tramo de la Vía Verde, me llevará por algunos puntos de interés de la periferia suroeste de esta ciudad.
Durante 400 metros de Vía Verde, hacia el oeste, hasta tomar un desvío, a mano izquierda, en dirección suroeste/sureste, para llegar a la Fuente del Quinzet (en el día de hoy seca); punto de unión de los ríos Barxell y Polop, dando origen al río de Alcoy, posteriormente río Serpis, en una pequeña área recreativa.
Ahora sigo la pista ascendente, por el sureste/sur, que me conduce y me incorpora a otro de los tramos de la Vía Verde.
La vía me lleva por el oeste, atravesando algunos de sus túneles, hasta un área recreativa donde se cambia de dirección, ahora hacia el noroeste/noreste, y pasando por el Puente de las 7 Lunas y el Viaducto del Barxell.
Aquí, al final del viaducto, se encuentra la Fuente del Puente y abandono la Vía Verde para incorporarme a una senda/trocha/pista que me conduce, de forma ascendente, a Las Casas del Salt.
Entre las construcciones que componen las Casas del Salt destacan varios edificios industriales, actualmente sin actividad, junto a otros residenciales, que conforman un paisaje singular. Las aguas del río Barxell, canalizadas a través de galerías y acequias, favorecieron el establecimiento, en esta zona, de molinos harineros y, sobre todo, molinos papeleros (dedicados a la fabricación de papel de fumar) cuyo origen se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII. En la parte más elevada destacan los molinos de Brutinel, con su jardín monumental y su atractivo invernadero. Junto a este conjunto, adosado a la antigua carretera se encuentra uno de los edificios del Molino de En Medio, que conserva su esbelta chimenea cuadrangular, y junto a él un grupo de casas de recreo que ocupan el espacio en el que hasta 1945 había diferentes edificios pertenecientes a este molino.
El río Barxell, a su paso por este conjunto de edificaciones, cae (sobre todo en épocas de fuertes lluvias) desde la altura en la que se encuentra formando lo que se llama El Salt, una espectacular cascada de más de 70 metros.
Hoy, a pesar de la abundante lluvia de ayer, totalmente seca.
Cruzo ahora al otro lado del cauce, paso por una cueva y un mirador y tomo la senda que en dirección sureste, de forma descendente, me conducea un desvío, hacia la izquierda, junto a las ruinas de un molino, que me hace descender, por senda primero y pista después, en dirección sureste/sur, hasta las cercanías del río Polop, pasando antes por la Fuente de las Serpientes y las casas de l’Heretat del Salt.
Ahora, kilómetro 8 (+/-) del recorrido, me incorporo a otra pista, a mano izquierda, siguiendo en paralelo el cauce del río, que me lleva hasta una carrasca monumental y me enlaza con el tramo de Vía Verde del comienzo de esta ruta y con el lugar donde se encuentra el auto.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Sin ninguna duda. Han sido un total de 9’6 kilómetros (aprox.), con un desnivel de unos 225 metros, hechos en un tiempo aceptable y en una mañana pasada por agua típicamente otoñal.
Al sur del monte de Rabosa, a pocos metros del albergue, aparco el auto en un claro de la carretera y doy comienzo a la caminata de este jueves.
Tomo el sendero/trocha que, de forma ascendente en dirección norte/noreste/noroeste, llega a la parte alta de esta sierra.
Ahora, en un cruce de caminos, me dirijo de manera descendente, al limite occidental de la montaña, pasando antes por una torre de vigilancia forestal.
En este punto (km 2’4 */-) llego a la pista que, por la umbría de la sierra y en dirección noreste, me acerca hasta el barranco de Catxuli. Aquí tomo una senda (O), a mano izquierda, que me lleva a la Casa de Catxuli y sus campos de cultivo.
La senda ahora me conduce, por el norte, hasta las proximidades de la Casa del Pantanet.
Comienzo, en este lugar, un ascenso hacia el este, por un estrecho camino y pista después (PR-CV34) que me hará recorrer la sierra de Catí casi en su totalidad, llegando en el kilómetro 6’3 (+/-) a otra de las torres de vigilancia de mi recorrido.
Aquí, cambio la pista por sendero (PR-CV430) que, hacia el oeste primero y suroeste después, me conduce de forma descendente hasta el Collado de Amorós.
Desde esta loma, con unas vistas magníficas de las sierras de los alrededores, comienzo el regreso al punto de partida.
El camino/senda me lleva, por el suroeste, a recorrer la parte oriental de la sierra de Rabosa hasta llegar al albergue homónimo.
En el Parque de Montaña Daniel Esteve (albergue de Rabosa) hago una parada para la contemplación del lugar y tomar algo de bebida, seguidamente, y ya a pocos metros, me dirijo al lugar donde está aparcado el coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Sin duda alguna. Han sido cerca de 11 kilómetros, con un desnivel de 315 metros, hechos en un tiempo más que aceptable y en una jornada de típico ‘veroño’.
Para este martes pre invernal, en una mañana luminosa y con buenísima temperatura, Pedro, Óscar y yo, nos hemos acercado a la población de Benasau, localidad de la comarca del Condado de Cocentaina, para realizar una caminata por los cinco pueblos del río Frainós.
Aparcamos el coche en el parking que hay frente al restaurante Serrella para iniciar nuestra ruta.
Nos dirigimos, por la carretera CV-70, en dirección este, para llegar hasta el km 1’1 a la entrada, a mano derecha, de la población de Ares del Bosque.
ARES DEL BOSQUE, es un pequeño núcleo urbano perteneciente al municipio de Benasau, ubicado en las faldas de la sierra de Serrella , a 770 metros de altitud, junto al barranco de Ares, afluente diestro del río Frainós.
Como lugares de interés destacan la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles (1535), el Palacio de los Marqueses del Bosch (siglo XVI) y la Font d’Ares y su antiguo lavadero.
Dejamos la población tomando la senda/trocha, hacia el sur, que desciende hasta el lecho del río Ares y conecta con la pista, cementada, la llamada de Confrides a Benasau, que nos conduce, por el este/noreste/sur, a Beniafé.
BENIAFÉ, es una pedanía de Alcoleja, ubicada a 754 m de altitud, en la orilla derecha del río Frainós. Antigua alquería islámica que, después de la conquista cristiana, permaneció como sitio de moriscos. En el momento de la expulsión, en 1609, tenía 10 familias. Formaba parte de la parroquia de Penáguila, hasta que en 1574 pasó a depender de Alcoleja.
Como lugares de interés, destacan la Ermita de la Virgen de los Desamparados, del siglo XVIII, y su fuente/lavadero/balsa.
Abandonamos la población y tomamos la pista, hacia el oeste, que durante unos 3 kilómetros (+/-) y atravesando el río Frainós, nos lleva al pueblo de Alcoleja.
ALCOLECHA (ALCOLEJA, en valenciano), localidad de la comarca del Comtat, situada en la vertiente noroeste de la sierra de Aitana, la más elevada de la provincia, limita con la comarca de la Marina Baixa.
Alcoleja estuvo poblada por moriscos hasta su expulsión, por Felipe III, en 1609.
Lugares de interés son la Torre de Alcoleja, de planta circular elaborada en mampostería en el siglo XVIII, el Palacio de los Marqueses de Malferit y la Iglesia Parroquial de San Vicente Ferrer.
Salimos del municipio, en dirección noroeste, por senda/trocha, atravesamos la CV-770 y seguimos por camino hasta el Corral del Tío Ginés.
En este punto cambiamos de dirección, caminamos por pista hacia el oeste, durante unos 2’2 kilómetros, hasta llegar al Pont de l’Arcada, situado a la entrada de Penáguila.
PENÁGUILA. Municipio de la comarca de la Foia d’Alcoi, situado al pie de la sierra homónima, en el dominio prebético valenciano, el municipio se extiende desde el Alt de la Serreta (1052 m s. n. m.), al oeste, hasta el alto de la Creueta, al este, formando parte de las vertientes septentrionales de la Sierra de Aitana y abierto hacia la Foia d’Alcoi. El término lo atraviesa el río Frainós o Penáguila, al este, que desemboca en el Serpis o río de Alcoy cuando este llega a Cocentaina.
Existe un error etimológico con el nombre de Penáguila. Su nombre original es Benaguila y es musulmán como las localidades colindantes. Es sabido que en la lengua árabe no existe la letra «P» y al transcribir su nombre paso de Benaguila a Penáguila.
Hay muchos monumentos y lugares de interés en esta villa pero voy a destacar los siguientes: La Iglesia de la Asunción de Ntra. Sra., El Arco de Santa Lucía, El Castillo de Penáguila, El Jardín de Santos, Restos de la muralla, puerta medieval y la Torre Vernet, entre otros.
Ahora dejamos la población, por pista asfaltada/cementada en dirección norte/este/noreste, hasta la localidad de Benasau, pasando por Les Solanes, el Pont sobre el río Frainós y La Salcera.
BENASAU. Este municipio de la comarca del Comtat; es el último en nuestra ruta de ‘los cinco pueblos’.
En un principio su población fue de origen musulmán. Al ser ocupada a mediados del siglo XIII por el rey Jaime I de Aragón, los moriscos que la ocupaban, entre la sublevación de Al-Azraq y la expulsión en 1609, casi quedó despoblada.
Entre los monumentos y lugares de interés destacan: La Torre del Palacio de los Barones de Finestrat (BIC), la Iglesia Parroquial de San Pedro y la Font de l’Ullet.
Nos dirigimos, por él carrer del Canonge Mas Picó, hasta la carretera CV-70 y al lugar donde se encuentra aparcado el coche,
Regresamos a Alicante.
Valoración: 4****
Recomendable: Totalmente recomendable. Han sido cerda de 14 kilómetros, con un desnivel de 330 metros (aunque a mi me ha parecido mucho más desnivel), en una mañana luminosa, casi primaveral, y con una compañía de lujo.
En este primer jueves de diciembre me he dirigido al desvío en el km 1’3 de la CV-811 (Carretera de Sax/Castalla) donde la pista forestal, en dirección suroeste, me acerca hasta la Font de la Carrasca.
En este punto dejo el coche e inicio una caminata que me llevará por la Sierra de la Argueña hasta el vértice geodésico de la misma, La Replana.
Desde la fuente, donde también se encuentra un gran depósito contra incendios, empiezo, por una vereda/trocha, el ascenso por esta parte de la sierra. Después, sigo por pista hasta llegar a la esplendida y cuidada finca del Mas del Carrascal.
Ahora dejo atrás este caserío y la pista continúa, sin descanso, en ascenso y dirección sur, me conduce hasta el Pou de Neu del Carrascal (1021 msnm), una cava de nieve totalmente restaurada que se puede considerar, al menos para mi, en una de las más hermosas de la provincia.
Retomola pista que asciende, in crescendo hacia el sureste, y me hace llegar al Collado de les Fermoses (1113 msnm), un pequeño alivio en este recorrido, al que aún le queda la subida más fuerte, ahora hacia el oeste, hasta las proximidades del Pinar del Flare (1221 msnm).
En este momento el camino, pista primero y senda después, llanea hasta llegar al vértice geodésico, La Replana (1229 msnm).
Aquí arriba, con un frío y un viento que pela y la panorámica de las sierras de los alrededores, se impone un descanso, tiempo para el refresco, comer alguna fruta y realizar las ya clásicas instantáneas en la cumbre.
Comienzo el retorno al punto de partida, el camino tanto de ida como de vuelta es el mismo así que lo que ha sido subida (jodida en algunos tramos) ahora es descenso (en algún momento tocahuevos).
Con cuidado y tranquilidad llego al Mas de la Carrasca y en lugar de dirigirme hacia la Font del Carrascal, tomo la pista que rodea el llamado ‘Cabeço de la Paella’ para llegar al sitio donde tengo el vehículo.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto… Alguien lo pondría en duda? Han sido, entre unas cosas y otras, cercano a los 10 kilómetros, con un desnivel de 403 metros y hecho todo ello en un tiempo más que aceptable.
En la confluencia de las carreteras CV-801 y CV-802, en el término municipal de Ibi, en un claro, Pedro y yo hemos aparcado el coche para comenzar esta primera caminata del mes por la Sierra de Biscoi.
Tomamos una senda, en dirección oeste, que, durante 1200 metros de fuerte ascenso, nos lleva hasta el punto más elevado de esta ruta, el Alt de Biscoi (1156 msnm).
Seguimos ahora la senda, en suave descenso, hacia el noroeste/suroeste, pasando por la Penya Roja (1147m) hacia el Alt del Palomaret (1092m), aunque antes, en el kilómetro 2’1 del recorrido, tomamos un desvío, a mano izquierda, que nos acerca hasta la Cueva de la Moneda (1083m) y su Mirador (1098m).
Desandamos la senda del desvío y volvemos al camino inicial. Tras el paso por el Alt del Palomaret, seguimos, en dirección suroeste primero y norte después, descendiendo por la sierra hasta llegar a un cruce de pistas, cercano al Barranc de Monvari, todo ello ahora dentro del término municipal de Onil.
En la confluencia nos dirigimos, hacia el noreste, por el llamado Rincón de los Ratones, hasta acceder a la Font y el Mas del Palomaret.
En este punto nos incorporamos a la pista (GR7) que, hacia el este, nos lleva a una importante confluencia de caminos. Seguimos en dirección levante por la GR7, hacemos un pequeño desvío de unos 600 metros (ida y vuelta) para visitar la Font de la Caseta del Portet (término municipal de Alcoi) y continuamos por la gran ruta hasta el kilómetro 8’5 (+/-) del recorrido.
Ahora la GR se desvía a mano izquierda y nosotros seguimos en la pista, hacia el sureste, para llegar, en poco más de un kilómetro, hasta donde esta aparcado el vehículo.
Regresamos a Alicante.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Han sido cerca de 10 kilómetros, con un desnivel próximo a los 300 metros, hechos en un tiempo más que correcto, en una mañana fresca y luminosa.
En la carretera CV817, la que une las poblaciones de Castalla y Petrer, dejo el coche a la altura de la Replana del Pino, en la zona del Portell de Catí, y comienzo la caminata de este último viernes de noviembre, con el propósito de realizar un recorrido por alguno de los muchos senderos de estas sierras y llegar, como colofón, al Alt de Guisop.
Subo por la carretera hasta llegar al Collado del Portell y, aquí, tomo el camino (PR-CV85) que me lleva hasta el Pou de Neu del Carrascalet, en la sierra homónima.
Desde este punto se puede contemplar la panorámica de la Foia de Castalla en toda su plenitud,
Tras la visita del pozo de nieve, continúo mi camino por la parte superior de la sierra.
En un momento de la senda, me desvío para llegar al Alt del Carrascalet (1245 m.s.n.m.)
Sigo por pista en dirección sur hasta llegar a unos grandes campos de cultivo donde tomo una senda a la derecha para dirigirme a la Cova de Mossén Francés.
Llego a la pequeña atalaya en la que se encuentra este curioso abrigo y desde la que se puede admirar el valle de Catí con la Sierra del Cid al fondo.
Ahora deshago mis pasos y vuelvo a la pista inicial. Desciendo la Sierra del Carrascalet y me incorporo a otra senda (PR-CV31), que es la que me lleva, después de unas cuantas subidas, algún que otro descenso y un par de collados, al remate de esta caminata, el Alt de Guisop (1249 msnm).
Tiempo para beber, comer alguna fruta y contemplar las increíbles panorámicas.
Comienzo el retorno al punto de partida, llevando cuidado con un par de descensos bastante tocahuevos.
Llego, por la senda que me llevó al Alt de Guisop (PR-CV31), hasta la base y subida a la Sierra del Carrascalet. En este punto tomo una trocha, a mano derecha y en dirección este/sur/este, que conduce hacia el área de Planisses.
Entre un frondoso pinar y unas abandonadas tierras de cultivo llego al Pou de Neu para, después y en dirección noroeste, acceder a las Casas de Planisses.
Sigo la pista hacia el noroeste, y el camino me lleva hasta una senda, en el kilómetro 9 (aprox.) que conduce a la Cova del Tío Melchor y enlaza con otra pista, a media altura de la sierra, que me llevará hasta la Replana del Pino y al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: De todas, todas. Han sido cerca de 12 kilómetros, con un desnivel de 380 metros, hechos en un tiempo más que correcto y en una mañana espléndidamente otoñal.
La caminata preparada para este día transcurre entre las poblaciones de Sax (N), Monóvar (S), Elda (E) y la Sierra de la Umbría (O), en plena comarca del Vinalopó Mitjá.
Óscar, Pedro y yo accedemos por el sur de la localidad de Elda, pasando por el Polígono Industrial Campo Alto y el Cementerio Municipal Virgen de los Dolores, a la Ermita homónima donde da comienzo la ruta de este martes otoñal.
Partiendo de este pequeño templo tomamos, en dirección norte/noreste, la pista que pasa por la Casa de Silvestre, discurre por la zona de Las Vueltas de Torís y Las Cañadas, nos incorporamos a un tramo de la PR-CV25, nos acercamos a La Casa del Conejo y, finalmente, tras un despiste en el camino y un trecho campo a través para recuperar la senda, llegamos hasta la agrupación rocosa de La Peña del Marín.
Alcanzamos, por senda/trocha, la parte alta de este cerro para visitar su gran abrigo/cueva y las paredes verticales que contienen numerosas vías de escalada (muy populares en la zona).
Descendemos por otro de sus accesos y llegamos al Collado Marín.
Llegados a este punto (el collado) la intención original era rodear la Sierra de Camara (Cámara en algunos mapas) a media altura por su cara norte.
Debido a la pérdida de tiempo que nos ha llevado el recuperar la senda marcada en el gps, en el tramo realizado campo a través, hemos decidido abandonar la idea del rodeo a la sierra (en otra ocasión será) y tomar la pista/senda que, por la cara sur, nos a llevado a incorporarnos a la PR-CV25 y la PR-CV221.
Este improvisado cambio de ruta nos ha permitido contemplar las montañas de los alrededores: Sierra del Cid, del Cavall, de Salinas, de La Sima, de La Umbría, etc…
Al incorporarnos a esta parte del camino, hemos iniciado el regreso al punto de partida.
La senda nos ha llevado al Pocico Alonso y, una vez en él, hemos cambiado de sentido, tomamos la vereda que por el suroeste nos conduce a la pista Vía Augusta.
Este trecho de la Vía Augusta, hacia el sur/sureste, circula en paralelo a la línea del Ferrocarril de Alta Velocidad (AVE), supone el final de nuestra caminata y nos conduce hasta la Ermita Virgen de los Dolores y al coche.
Volvemos a Alicante.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Han sido algo más de 11 kilómetros (novedosos para mis colegas), con un desnivel de unos 225 metros, hechos en muy buen tiempo, en una mañana fresca y luminosa y en muy buena compañía.
Pedro, Óscar y yo nos dirigimos a las afueras de la población de Biar y, en la vertiente sur de la Sierra de Fontanella, aparcamos el vehículo en la replana donde se encuentra la Ermita de los Santos de la Piedra y comenzamos, desde este punto, la ruta de este día.
Este pequeño templo, rodeado por una reducida zona recreativa, fue construido en el siglo XIII y está dedicado a los primeros mártires del cristianismo, San Abdón y San Senén.
Iniciamos el camino por la Solana de la Campaneta, dirección noreste y en ascenso, y nos adentramos por pista (PR-CV55) a la zona suroeste a la Sierra de Fontanella.
Aproximadamente a unos 3’5 kilómetros, abandonamos la PR-CV55 y el camino nos conduce, en un desvío a mano derecha, al paraje de la Cova Negra.
Se trata de un gran abrigo abierto en la roca y utilizado como corral y refugio de pastores.
Desde este gran mirador, a 866 metros de altura, las vistas de las sierras del alrededor son impresionantes; sierras del Frare, de Biar, del Reconco, de Onil, etc…
Después de unos minutos para el refresco, comer algo y la contemplación del paisaje, dejamos el paraje y nos incorporamos a la senda/trocha que tenemos a mano izquierda, descendiendo hacia el sureste, hasta llegar a la pista Camino de la Defensa del Sur (Camino del Cid), pasando antes por un abrevadero y una zona con colmenas.
Al llegar a la pista comienza el camino de regreso al punto de partida aunque, en esta ocasión, hacemos una ligera variante y, en lugar de seguir a mano derecha, dirección suroeste, la pista de la Defensa del Sur, tomamos a la izquierda, unos doscientos metros después, una senda, hacia el sur/suroeste, que nos conduce por la zona llamada Rincón de la Cueva Negra.
Esta senda nos da acceso a una pista, paralela a la de la Defensa del Sur, que pasa por la Casa de Campaneta y al cruce con el camino del Refugio Lomas de la Jara.
Dejamos de lado la entrada a la zona del refugio y continuamos por el camino, hacia el suroeste primero y después, en el kilómetro 8 (+/-), al noroeste.
Quinientos metros más de camino, conectamos con una confluencia de sendas y con el tramo inicial de esta ruta; el que nos lleva, desandando nuestros pasos, hasta la Ermita de los Santos de la Piedra y al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto, muy recomendable. Han sido cerca de 11 kilómetros, con un desnivel próximo a los 200 metros, hechos en un tiempo más que aceptable, en un día estupendo y con una magnífica compañía.
Ayer, por circunstancias personales, no pude realizar la caminata que tenía preparada.
Hoy no he podido resistirme y me he lanzado a la sierra para realizar una pequeña ruta/paseo, sencilla y cercana; me he dirigido a la Sierra de Santa Pola.
Dejo el auto, como en otras tantas ocasiones, cerca del depósito de agua, próximo a las casas de Meleja, y…
Tomo la pista hacia el este, Camino del Faro (PR-CV61), y a los 3 kilómetros llego a la zona de los Refugios Antiaéreos y el Vértice Geodésico de esta sierra.
Un rodeo por entre los refugios y, por senda, accedo a la entrada del recinto del Faro de Santa Pola.
Unos metros más y llego a la Pasarela y el Mirador; vistas espectaculares del Mediterráneo, la costa y la Isla de Tabarca (eso es lo que le da una estrella más en la valoración).
Comienzo el regreso al punto de partida. Tomo una pequeña senda que me lleva al vértice y a la pista (PR-CV61) que me devolverá , ahora hacia el oeste, al lugar donde se encuentra mi coche.
Tomo el camino a casa.
Valoración: 2**
Recomendable: Eso siempre, aunque sea una mini ruta. Han sido unos 7 kilómetros, con apenas desnivel, hecho en un tiempo más que correcto y en un día verdaderamente luminoso…
Entre las sierras de la Llibrería y la Carrasqueta, en plena Urbanización Serra Redona, cercana a la población de Xixona, da comienzo la caminata de este jueves de noviembre.
Óscar, Jesús y yo realizaremos una ruta circular por estos parajes que nos hará visitar, a nuestro paso, algunas de las fuentes y rincones de esta parte de la provincia de Alicante.
Dejamos el auto en el Carrer d’el Greco e iniciamos la caminata descendiendo al Carrer de Picasso y, hacia el sur/sureste/sur, tomamos el camino pedregoso que nos lleva a la Casa y pozo del Sindiquer de d’Alt.
Seguimos bajando hasta llegar a la Casa y Lavadero del Sindiquer de Baix y a la Font de Nutxes.
Quinientos metros después, en la finca La Reixa, topamos con la pista, cambiamos de dirección y, hacia el noroeste, nos dirigimos a la Font de Roset.
Ahora, hacia el noroeste, seguimos la senda que marca el río Coscó llegando a la conexión con la PR-CV112. Nos incorporamos a la misma y, dirección sureste/noroeste/norte, por la zona de Els Quatre Barrancs, nos dirigimos a la Sierra de la Llibrería.
Abandonamos la PR-CV112 a la altura del Salt del Moro y, a mano derecha, tomamos la senda que rodea La Llibrería y nos conduce, por el norte/noreste/, a la Font dels Gordolobos, pasando por los Corrales del Barranc de l’Esport.
En la Font dels Gordolobos tenemos una bifurcación, la senda de la izquierda conduce al Alt de la Martina y la de la derecha (la que nosotros tomamos) nos lleva de forma brutalmente ascendente al depósito de agua y, de forma salvajemente descendente, a la urbanización Penya Redona.
Llegamos al coche y regresamos a Alicante.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Ha sido una caminata novedosa para nosotros con unos 13 kilómetros (con un par de despistes) de recorrido y un desnivel de 375 metros (aprox.), en una mañana luminosa y una compañía estupenda.
En la calle Jaime I de Onil, frente al campo de fútbol y la gasolinera, da comienzo esta caminata del segundo martes del mes.
Tomo, en dirección norte, el camino, paralelo al Parque Coto Escolar, que me adentra a la Sierra de Onil y me hará darle un rodeo a la misma, visitando algunos lugares de interés.
Sigo ahora el camino/senda, hacia el noroeste, coincidente con el Camino de Santiago del Sureste, que me lleva, de forma ascendente, al Mas del Tormo y al Barranco y la Replana homónima.
El camino se suaviza hasta llegar a la Lloma Negra, las ruinas del Corral de la Virgen de las Nieves y el Collado de Fontalbres.
En este punto se abandona el Camino de Santiago del Sureste y, tomando la pista hacia el norte (PR-CV55), se accede, en un pequeño desvío a mano izquierda, a la Font del Xorro; lugar perfecto para hacer un receso para beber y comer alguna fruta.
Deshago mis pasos en unos cientos de metros para retomar la pista (PR-CV55) y, ahora en dirección noreste, llegar al cruce de sendas del Cerro de la Cruz.
Aquí se abandona la PR-CV55 y, tomando la pista hacia el este, se llega al Mas de la Fondoma. Poco después tomo una senda, en la misma dirección, que de forma descendente me acerca al Collado Mas de la Escalera.
Ahora cambio de dirección, camino hacia el sur por la zona del Somo.
Durante unos 2 kilómetros de bajada llego a la entrada del pueblo; primero paso por la atalaya de la Cruz, las antenas y el depósito, y pocos metros después se encuentra el Pou de Neu d’Onil.
Ya en el pueblo, por entre las calles de la zona norte, en dirección suroeste, llego al lugar donde está aparcado mi auto.
Regreso a Alicante.
Valoración: 3***
Recomendable: Absolutamente recomendable. Han sido algo más de 11 kilómetros, con un desnivel próximo a los 450 metros, hechos en un tiempo razonable y en una jornada tranquila y agradable.
En la carretera CV-847, la que da entrada a la población de Aspe desde Alicante, en un claro a mano izquierda, entre el cauce del río Vinalopó y la Línea de Alta Velocidad (AVE), Jesús y yo dejamos el coche para iniciar la caminata de este primer jueves del mes.
Esta es una ruta que nos llevará por los caminos de la Sierra de la Temerosa y el P.N. de los Algezares, haciendo un recorrido por algunos de los puntos de interés de estos entornos.
Nos dirigimos por pista, hacia el sur, hasta una primera bifurcación. Nos incorporamos a la senda de la derecha que nos lleva al Puente de los Dos Ojos. Seguimos en dirección suroeste, por camino, y enlazamos con la pista, Camino de la Temerosa, que nos lleva, hacia el oeste, a cruzar al otro lado del puente por donde pasan las vías del AVE.
Pocos metros después hacemos un pequeño desvío, a mano derecha, y llegamos hasta la zona de la Fuente de la Coca.
Volvemos hacia atrás al Camino de la Temerosa, ahora hacia el suroeste, y en el kilómetro 2’5 (aprox.) del recorrido, nos desviamos por una senda a mano izquierda que nos conduce, de forma ascendente y en dirección sureste, a la parte alta de la Sierra de la Temerosa.
Una vez arriba, atravesamos un angosto paso que nos acerca al mirador donde podemos admirar el hermoso paisaje de los Algezares.
Los Algezares (Denominado también Yesar o Algezería) son antiguas canteras de mineral de yeso ubicadas en distintas zonas de la península. La palabra algez es la denominación en árabe del mineral de yeso, y la procedencia de su explotación se suele remontar en la mayoría de los casos a los periodos de romanización que posteriormente se continuaron empleando durante la época del Al-Ándalus.
La senda, ahora descendente, nos lleva, por el sureste, a incorporarnos a la pista, Camino de Pere Mina.
En un punto de este recorrido tomamos un desvío, en dirección sur/suroeste, que nos conduce hasta el Aljibe y el Puente de los Cuatro Ojos.
Ahora deshacemos los pasos, volvemos al Camino de Pere Mina y, a mano izquierda y hacia el oeste, tomamos el camino que nos lleva al Puente de los Cinco Ojos.
Volvemos de nuevo a la pista y, en la encrucijada, nos dirigimos, por senda hacia el este para atravesar el río Vinalopó por un pequeño puente/pasarela.
Ya al otro lado tomamos, por la derecha y hacia el sur, la pista que nos acercaría al embalse pero, a los 300 metros a mano izquierda, cogemos un desvío que nos lleva a darle un rodeo a este conjunto de cerros y nos devuelve al acceso del paso del río, pasando antes por el Mirador del Pantano, el Túnel de Cantera Román, una casa en ruinas y un horno de cal.
Deshacemos los pasos y volvemos al cruce de sendas del Camino de Pere Mina.
En este punto tomamos la pista, en dirección noreste/noroeste, comenzando el regreso al punto de partida, pasando por el Mirador de la Cola del Pantano, el Puente de Hierro, el Molino de la Caraseta/Casa de la Luz y un Molino en ruinas.
A unos 700 metros después llegamos al lugar donde se encuentra el vehículo y…
Volvemos a Alicante.
Valoración: 3***
Recomendable: Absolutamente recomendable. Han sido algo más de 13 kilómetros, con un desnivel cercano a los 150 metros, en una mañana agradable y luminosa y con una grata compañía.
Un inesperado giro de los acontecimientos ha desencadenado que la caminata preparada para esta jornada se haya visto postergada para otra ocasión más propicia.
Un aviso (preocupante?) en el panel del auto me ha obligado a visitar al mecánico en busca de respuesta/solución y, debido al tiempo que me ha llevado la cuestión en el taller, he decidido realizar una ruta cercana y corta; he comenzado en la sierra de Santa Pola un recorrido sencillo.
Me dirijo hasta el depósito de agua, cerca de las Casas de Meleja, donde aparco el auto.
Camino por pista durante 200 metros y en dirección noreste (Camino del Faro-PR-CV61) hasta una primera bifurcación. Ahora, por la izquierda y hacia el norte, tomo la senda que me lleva a los barrancos Nou y de Lillo, en la zona del Pla de la Sitja.
Paso por el abrevadero y continúo por pista, hacia el norte, atravesando la carretera del Faro, entre las zonas de Pla de Garri y Pla de Tonyina.
En un cruce de sendas, me dirijo por la pista de la izquierda (aquí ya me he incorporado a la PR-CV61) y durante unos dos kilómetros (noroeste/noreste) llego al borde del Barranc del Salt y al Aljibe homónimo.
Continúo por la PR, ahora en dirección sureste, bordeando el Barranco del Salt durante unos 1300 metros hasta llegar a una intersección de sendas. En este punto tomo una de ellas en dirección suroeste y de forma serpenteante llego a la carretera del Faro.
Camino unos 600 metros por asfalto hacia el este hasta una senda, a mano derecha, que me lleva al camino de la Casa de la Pinada (PR-CV61) y a las ruinas de la Casa homónima.
Esta pista me conduce, hacia el suroeste, y prácticamente en línea recta, al camino del Faro y, 200 metros después, al lugar donde he dejado mi coche.
Regreso a casa.
Valoración: 1*
Recomendable: Sí, por supuesto, a pesar de ser una caminata súper sencilla. Han sido cerca de 9 kilómetros, con un desnivel que no ha sobrepasado los 50 metros, hechos en un tiempo más que correcto y en una mañana de calor insoportable donde la máxima dificultad era caminar con la boca cerrada, ya que los cientos de miles de moscas podían entrar en ella 😉 .
Hoy me propongo terminar octubre visitando una cima que he realizado en numerosas ocasiones, aunque casi siempre he accedido a ella comenzando desde otro punto.
Me dirijo hasta el puerto de montaña de la Carrasqueta y dejo el auto frente al Pou de Neu del Surdo.
El recorrido de esta jornada será el mismo tanto de ida como de vuelta y en todo momento el camino se hará por encima de los 1000 msnm.
Tomo la pista/senda, en dirección noreste, la llamada Camino de la Carrasqueta (PR-CV232) hasta la bifurcación del kilómetro 1’5, en el Cerro del Racó de Matet.
En este punto el camino de la derecha conduce al vértice Montagut y al pueblo de Torremanzanas y la pista de la izquierda, la que yo tomo,, hasta el kilómetro 4’8, sigue siendo el Camino de la Carrasqueta y, pasando por el Cerro del Racó de Chamarra, el Portet y el Collado homónimo, me encuentro un nuevo cruce de sendas.
La senda de la derecha lleva al Port de Benifallim y pasa por el Pou de Neu de Rentomar, la de la izquierda, que es la que yo sigo, se llama Costera de la Mare de Déu y me lleva directamente al vértice de Plans (1330 msnm) y es el punto final de mi camino.
Momento para hacer un descanso, beber, comer una fruta, hacer unas fotos y maravillarme con las impresionantes panorámicas.
Inicio el retorno al punto de partida. Como ya he indicado, el camino de vuelta es el mismo que el de ida, salvo alguna minúscula variante.
Paso por la Costera de la Mare de Déu, por el Portet, el Cerro del Racó de Chamarra, el del Racó de Matet y el Pou del Surdo, hasta el auto.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Cómo no, por supuesto. Han sido, entre unas cosas y otras, unos 13 kilómetros, con un desnivel próximo a los 400 metros, hechos en un tiempo aceptable y en una jornada agradable y luminosa.
Superado el jet lag de estos pasados días trepidantes, vuelvo a mi rutina semanal y me animo a efectuar una caminata por alguna de las sierras alicantinas. Concretamente me dirijo hasta el Parque Natural del Carrascal de la Font Roja, próximo a la ciudad de Alcoy.
Un itinerario que me hará recorrer puntos importantes de esta serranía y, con un poco de suerte, contemplar el espectáculo que ofrece su carrascal en esta época del año.
Comienzo desde el parking del Santuario de la Font Roja y, atravesando su área recreativa, asciendo por pista, coincidente en sus primeros 2’9 kilómetros con la GR7, accedo a la Cova Gelada, la Carbonera, el Mirador de la Mina y el Mirador de Pilatos.
Llego hasta el Mas de Tetuán, su área recreativa y el Teix Centenario; aquí abandono la GR7 y sigo ascendiendo para llegar al Pou de Neu del Menejador y al depósito contraincendios (kilómetro 7’5 del recorrido).
Quinientos metros después llego hasta la cima de este recorrido, el vértice geodésico del Menejador (con sus 1356 msnm) y pasando antes por la caseta de vigilancia forestal.
Momentos ahora para tomar un respiro, beber, comer una fruta y contemplar la desolación que dejó el último incendio que se produjo en esta sierra y que llegó hasta la cima de esta atalaya.
Inicio el regreso al punto de partida, vuelvo sobre mis pasos y llego a la caseta forestal y al depósito contra incendios.
Aquí, por pista y senda a mano derecha (coincidente con la PR-CV26), comienza, de manera descendente y serpenteante. el camino que atraviesa el Carrascal de la Font Roja; una zona de gran belleza que destaca aún más si cabe en otoño, ofreciendo su impactante colorido; aunque este año se ha retrasado bastante.
El final de esta senda me lleva a la pista donde se encuentra la Carbonera y el Mirador de la Mina.
Ahora sólo tengo que incorporarme a la pista (GR7) y, por la derecha, llegar al Santuario de la Font Roja y al coche.
Vuelvo a Alicante.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto; esta es una de las caminatas indispensables de la provincia. Han sido unos 9 kilómetros, con un desnivel de 330 metros, hechos en un tiempo aceptable y en una mañana limpia y luminosa.
20/09/2025 Comienza el inicio de esta ‘aventura ‘. No se puede decir que, estos dos primeros días, sean especialmente atractivos; el hecho de viajar en avión (aviones en este caso) de un punto a otro tan lejano del planeta lo convierte en una experiencia bastante estresante. Después de llevar el auto al parking donde pasará una temporada hasta mi regreso, la furgoneta de esta empresa me acerca a la terminal de salidas del aeropuerto de Alicante. Facturación de equipaje para Madrid. Control de aduana. Espera junto a la puerta de embarque correspondiente. Salida hacia la capital. 45 minutos de vuelo.
Señalar que, en los dos primeros vuelos, he estado acompañado por Angie, una muchacha colombiana super simpática con la que he compartido charla y complicidad y que volvía a casa tras pasar una temporada en Torrevieja con parte de su familia.
Madrid. Facturación de equipaje. Control de aduanas. Búsqueda de puerta de embarque. Salida hacia Bogotá. 10’30 horas de vuelo. Llegada a la capital colombiana. Control de pasaportes, aduana y recogida de maleta. Bogotá. Facturación de equipaje. Control de aduanas. Búsqueda de puerta de embarque. Salida hacia Buenos Aires. 6’30 horas de vuelo.
21/09/2025 Llegada a la capital argentina. Control de pasaporte, aduana y recogida de maleta. Buenos Aires. Facturación de equipaje. Control de aduanas. Búsqueda de puerta de embarque. Salida hacia Santiago de Chile. 2,30 horas de vuelo. Mediodía de un domingo frío y luminoso, el taxi me conduce al hotel, en la comuna de Providencia. Estoy realmente muerto y contento. Hago el check-in, deshago la maleta, me doy una ducha, me cambio de ropa y salgo a comer algo a un restaurante de la zona, compro después algo de beber y de picoteo en un mini-market cercano, vuelvo al hotel y… el sueño me puede. Ya duermo como un lirón hasta el siguiente día.
Lunes, 22 de septiembre.
Después del desayuno vuelvo a la habitación para terminar mi aseo, hacer mis necesidades y vestirme adecuadamente. La temperatura en esta mañana es de 6° y el cielo muy despejado. Algo que me hace pensar que voy a tener unas vistas espectaculares desde lo alto de la torre sky-costanera. Hasta allí me dirijo por entre las calles de la comuna de Providencia dando un agradable paseo. Entro primeramente al centro comercial y le hago un recorrido por sus plantas, curioseando escaparates. Paso por Decatlon Santiago y hago un par de compras.
Ahora tomo el elevador ‘supersónico’ que me deja en las dos últimas plantas (61 y 62) del edificio (el rascacielos más alto de Sudamérica). Efectivamente, las panorámicas de hoy son espectaculares.
Un buen rato gozando de las vistas, haciendo fotos y selfies… y me dirijo a la planta baja para salir del complejo comercial y dirigirme al Museo Parque de las Esculturas, situado en uno de los márgenes del río Mapocho. El lugar es muy agradable, con muy buena vegetación y salpicado de esculturas, muchas de ellas geniales.
Un largo rato después me dirijo por los alrededores del hotel para cambiar euros por pesos, curiosear algunos locales para alguna futura comida o cena y finalmente he entrado a tomar algo en Calabria Manuel Montt (un par de jugos de piña y una pizza 4 quesos).
Al terminar, y antes de ir al hotel, he pasado por un minimarket, he comprado algo para cenar y ya en la habitación he estado escribiendo un rato, he dormido algo de siesta, he estado viendo tele y no he tardado en volver a dormir hasta la mañana siguiente, que hay que madrugar bastante para hacer una excursión que ya estaba reservada desde España.
Martes, 23 de septiembre.
Madrugando al canto. En el hotel me han preparado algo para desayunar y a eso de las 5:30 ya estoy en la puerta del alojamiento esperando la furgoneta que me va a llevar, junto a un grupo reducido, a una actividad en el Cajón del Maipo.
Los componentes de esta excursión son gente de distintos países (Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú, etc…) que junto con Juan, el guía, haremos un recorrido por el embalse del Yeso. Nos dirigimos hasta San José de Maipo, un pintoresco pueblo, que se encuentra a 50 kilómetros de la capital chilena. Aquí, en una venta, aprovechamos para tomar el desayuno; estamos a unos 0°. Después de esta parada continuamos circulando, siguiendo el curso del río Maipo, por entre las paredes de este cañón, el llamado Cajón del Maipo, cuyas aguas descienden directamente de las cumbres andinas. Llegamos al espectacular Embalse del Yeso, famoso por el intenso color turquesa de sus aguas. Aquí las nieves están a nuestros pies y tenemos que realizar andando una pequeña caminata por los alrededores. En este punto estamos a unos -12°.
Seguimos, después del paseo, hacia Las Melosas y el Puente El Cristo, dos puntos emblemáticos con unas vistas panorámicas impresionantes.
Más tarde, hacemos una pausa en un restaurante de la zona para almorzar, cada uno por su cuenta. Ya con el estómago lleno, Juan nos lleva a la famosa Casa del Chocolate (al estilo del cuento de Hansel y Gretel), un rincón ideal para los amantes de los dulces. Ideal también para dejarse algunos miles de pesos.
Después, nos lleva a una hacienda vitivinicola donde, junto a otros grupos de excursionistas, nos ofrecen juegos, música y un pequeño pícnic que incluye, de forma gratuita, quesos, aceitunas, salami, vino y zumos.
Por último, emprendemos el camino de regreso a Santiago de Chile.
A la llegada a la capital empieza a caer la noche. Ya poca actividad, llego al hotel y a dormir hasta el día siguiente.
Miércoles, 24 de septiembre.
Hoy el día ha amanecido muy frío y, después del desayuno y el aseo matutino, he salido a la calle embutido en ropa de abrigo. La ciudad está teniendo unos días de vaguada térmica (mañanas frescas y mediodías sofocantes). La intención de esta jornada es pasear por la ciudad, contemplando parques y avenidas, llegar hasta el centro, visitando el Museo Chileno de Arte Precolombino y terminar en la Plaza de Armas y el Palacio de la Moneda.
Hasta ahí todo perfecto. Antes de llegar al primer parque, el de Inés de Suárez, ya me había quitado las dos prendas de abrigo que llevaba. Al paso por el Parque Bustamante, el Parque San Borja y el Cerro Santa Lucía el calor era insoportable. Y al llegar al Museo Chileno de Arte Precolombino yo ya iba totalmente empapado.
Después en la Plaza del Palacio de la Moneda y en la Plaza de Armas hago un par paradas reparadoras. Lo bueno, o lo fuerte, viene ahora… le doy ‘instrucciones’ a Google maps para que me dirija al hotel, hasta ahí todo correcto. Yo comienzo a hacer caso de sus indicaciones cuando… me doy cuenta que me había llevado por todo Santiago y había vuelto a la Plaza de Armas…
Cabreado como un mono le vuelvo a ‘pedir’ que me lleve hasta mi hotel… Por fin, después de dos horas dando vueltas y 5 kilómetros de más, llego agotado a la zona, hago un compra en el minimarket (ahora ya, mi minimarket) y entro en la habitación tan agotado que sólo quiero dormir. Han sido unos 17 (÷/_) kilómetros de calles y asfalto demoledores… pero feliz porque esta ciudad me encanta. Después de dormir un par de horas, me como lo comprado en la tienda, me tomo un café y me pongo a ver tele y a escribir un rato sobre cómo ha ido el día. La noche ha caído y yo con ella rendido en la cama. Antes, una buena ducha y… a soñar con los angelitos.
Jueves, 25 de septiembre.
Hoy me lo voy a tomar con más calma que ayer. También recorreré las calles de este Santiago primaveral. Antes, mi buen desayuno y mi tiempo para que mi vientre se recomponga. Además hoy es mi cumpleaños y quiero un día sin grandes sobresaltos.
Salgo en dirección norte, hacia el Jardín Japonés de la Amistad; un pequeño espacio sublime que nos transporta a los Jardines Nipones del siglo XII por sus distintivas especies japonesas como cerezos de flor, flor de loto, acer japónico, cotoneaster rastreros y azaleas. Diseñado por el arquitecto Tadashi Asah por iniciativa de la Cámara Chileno Japonesa de Comercio para conmemorar 100 años de relaciones entre ambos países. Inaugurado en 1997 por el Príncipe Hitachi, en el Jardín Japonés en el Parque Metropolitano llama la atención su rueda de agua y pileta con flores de loto. Este jardín, se ubica a sólo 400 metros de altura desde el acceso por Av. Pedro de Valdivia Norte. Un buen rato de relax en este magnífico espacio y continuo mi paseo por el Parque Metropolitano de Santiago y el Cerro San Cristóbal visitado los miradores de Vista de Santiago, de la Cordillera y de Peñihue.
Ahora ya por entre las calles de Pedro Valdivia Norte y las de Providencia me dirijo nuevamente a los alrededores de mi hotel (Casa de Todos, magnifico). La comida la hago en Local Buguer Providencia, una hamburguesa vegana y una cola zero. Y como fin de fiesta un postre de chocolate con las velas de la suerte ( el 6 y el 8) y la canción de cumple feliz por parte de las amables empleadas. Un pequeño paseo por los alrededores para bajar la comida y disfrutar de un tiempo luminoso, me acerco por el minimarket, compro cuatro cosas de pikipiki y algo de beber y me dirijo al hotel a dormir siesta, ver tele, escribir, cenar ligero y dormir… que mañana hay pegarse un buen madrugón (toca dejar Santiago y tomar un vuelo al sur, la Patagonia)
Viernes, 26 de septiembre.
El hotel de Santiago me ha preparado un desayuno para llevar y el taxi me ha recogido antes de las 6:00. Ya en el aeropuerto he facturado la maleta, he pasado el control policial y me he dirigido a la puerta de embarque correspondiente. La verdad es que todo ha ido sobre ruedas, el vuelo ha salido puntual y la llegada a la parada técnica, en Puerto Monnt, antes de la hora prevista… Después el aterrizaje en el aeropuerto de Punta Arenas también casi con media hora de adelanto. Por lo que el Uber que tenía contratado no ha tenido que esperar, me ha dejado en la puerta del hotel y he efectuado el check-in antes de lo previsto.
El equipaje se ha quedado en la habitación y me he ido a comer a un restaurante recomendado por el gerente, La Casa De Doña Maria. Un lugar limpio, agradable y con comida de calidad. Vuelvo al alojamiento, un poco de descanso, otro poco de orden de los bártulos de las maletas y… salgo, aprovechando la luminosidad de la fría calle, a callejear por la ciudad, Plaza de Armas y sus alrededores.
Para finalizar, me tomo un cortado en ‘Bendito Pan’ una cafetería que me trae muy buenos recuerdos de la anterior visita a la ciudad; hasta las empleadas me han recordado, eso me ha emocionado, la verdad.
Sábado, 27 de septiembre.
A eso de las 9:00, y después del desayuno en el hotel, he estado esperando el transporte para la excursión al Fuerte Bulnes. Creí que llegaría una furgoneta con varios participantes y ha llegado un taxi con el chófer (Juan Antonio) y un solo compañero (Ezio, natural de Perú con orígenes italianos). Con ellos se ha iniciado el viaje hacia el fuerte.
A 52 kilómetros de la ciudad de Punta Arenas, Fuerte Bulnes es un viaje al pasado. Fue aquí donde se asentó el primer poblado patagónico que tomó posesión del Estrecho y Tierras aledañas (1843). La construcción original data de 1843, y se edificó dada la necesidad de ejercer soberanía en el extremo austral de Chile. Este monumento histórico invita a sentir cuán dura fue la forma de vida de los colonos chilenos que lograron con éxito habitar esta región. En el tour se visitan varios sitios de interés, tales como el centro interpretativo que alberga una muestra sobre la historia humana y natural en relación al Estrecho de Magallanes, el mirador del Estrecho, el faro O’higgins, la iglesia, el correo, la cárcel y los establos. Mientras Juan Antonio hacía, con sus explicaciones, un recorrido histórico, Ezio y yo permaneciamos atentos a su ‘speach’.
Realmente impresionado con el lugar, yo pensaba que me encontraría con cuatro viejos tablones de madera, algún cartelucho explicativo y poco más… Nada más lejos, un área bien cuidada y conservada, sus chozas, sus cobertizos, sus empalizadas, su pequeña iglesia, etc… Todo con el sabor de aquellos duros tiempos. Un centro de interpretación, con su cafetería y su tienda de recuerdos muy lindo y bien diseñado. Tomamos en él un café y charlamos un buen rato de ese pasado y también de nuestro presente particular. Mientras, en el exterior, la lluvia, que nos había respetado hasta entonces, caía sobre el bosque que nos rodeaba. Pasado el mediodía volvemos al auto y nos dirigimos hacia la ciudad. Dimos por terminada la experiencia al llegar a Punta Arenas. El chófer me dejó en la calle Libertador Bernardo O’Higgins, una de las zonas con buenos restaurantes. Yo he dado una vuelta por los alrededores, he recordado el rest. asiatico de hace dos años (Nuevo Siglo) y he comido en él. Al terminar, una pequeña compra y el café lo he tomado en Bendito Café. Después me he dirigido al localKuarto Nirvana Studio, en la calle Capitán Ignacio Carrera Pinto, he preguntado para hacerme un pequeño tatuaje yFabián, el chico del pelo rojo, me ha hecho lo que le he pedido.
A media tarde he vuelto al hotel, algo de relax, algo de tele, algo de escritura y, con calma, descansar hasta el día siguiente.
Domingo. 28 de septiembre.
Hoy, domingo, el día ha amanecido nublado, lluvioso y muy frío (-2°). Por ello las calles están desiertas y se respira una tristeza en el ambiente; eso es al menos lo que yo pienso, seguro que la gente, al ser su día libre, está en la cama calentita repantigada y disfrutona. Yo, después del desayuno, he salido a dar una vuelta por las calles de Punta Arenas… Con esa ‘alegría’, la mañana pedía un paseo por el cementerio Sara Braun; una visita indispensable en esta ciudad. En sus 8 hectáreas de terreno, se observan más de 600 cipreses en hileras a lo largo de sus avenidas, creando un ambiente solemne y de gran belleza.
Inaugurado en abril de 1894, este cementerio nos lleva a la época dorada de Magallanes, cuando Punta Arenas era el único puerto de conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico.
La ciudad se erguía en un clima inhóspito, y el esfuerzo de sus habitantes la convirtió en un símbolo de progreso.
En 2012, el Cementerio Sara Braun fue declarado Monumento Nacional Histórico, y ha sido reconocido internacionalmente entre los diez cementerios más hermosos del mundo por diversos medios de comunicación.
Una de sus características más distintivas es la presencia de mausoleos y sepulturas de organizaciones de beneficencia, que se encargaban de dar sepultura a aquellos inmigrantes que llegaron a Punta Arenas de manera solitaria, sin familiares cercanos.
Chilenos, principalmente provenientes de la provincia de Chiloé, europeos y pueblos originarios habitaron la Región. Recorrer este lugar es ingresar en la historia de la Patagonia, un viaje que revela el legado de quienes contribuyeron a formar la ciudad. Después de un buen rato de paz entre tanto muerto, me dirijo al centro en busca de uno de los pocos negocios que hay abiertos, un supermercado. Aquí he hecho una compra de bebida y alimentos para el resto del día. De nuevo, sin prisa, caminando por las calles he llegado al hotel. Una ducha reparadora, me he preparado un bocadillo de jamón, un zumo de manzana y un plátano, algo de tele, algo de siesta, algo de escritura y la tarde ha dado paso a la noche de un domingo bastante frío y solitario. Un poco de cena, de tele y… hasta el día siguiente.
Lunes, 29 de septiembre.
Este lunes amanece frío y despejado. Bajo al comedor del hotel para el desayuno. Al terminar me retiro para el aseo y ‘esas cosas’. Hoy me he propuesto caminar por la ciudad y subir al Cerro de la Cruz, aprovechando la mañana luminosa y contemplar algunos de los mosaicos que adornan sus calles. Eso sí, el frío está ahí (-2°).
Bajo al centro, curioseo en algún comercio de souvenirs, cambio euros por pesos argentinos en un change-shop, me paseo por el puerto, se ha levantado un viento de cojones, miro al horizonte para buscar, entre las naves atracadas, el posible barco que me lleve al día siguiente de crucero. Sólo se ve uno que, quién sabe, podría ser.
Vuelvo callejeando a la zona centro, paso por el asiático de la última vez y entro a comer. Todo muy rico.
Al salir, el día se ha nublado y está cayendo aguanieve, además con el fuerte viento se hace muy desagradable. Compro unos imanes de frigorífico e una tienda de regalos, hago compra de alimentos y agua para la cena en un market y… entro en la cafetería Bendito Pan y me tomo un cortado. A la salida me dirijo al hotel para dormir siesta. A media tarde voy a comprar un par de regalos y vuelvo a la cafetería Bendito Pan y… esta vez me apetece un helado. Ahora ya sí, vuelvo al alojamiento, una ducha, preparo mi equipaje y a dormir (bueno, a intentarlo al menos; el crucero de mañana me tiene nervioso).
Martes, 30 de septiembre.
Hoy, por fin, es el día señalado para la salida del crucero desde el Muelle Prat, en el puerto de Punta Arenas. Hasta la hora del check-in (sobre las 15:00) tengo tiempo más que suficiente para, después del último desayuno en el hotel, dejar el equipaje en el alojamiento y dar un paseo por la ciudad, comprar alguna cosa, tomar un café, dar una vuelta por el puerto (hacer comprobación visual), comer en un restaurante y volver para recoger la maleta y esperar el Uber que me lleve al muelle.
Hago el check-in e, igual que todos los pasajeros, esperamos algunas horas hasta un transporte interno nos acerque hasta el barco. Una vez dentro, todo muy bien organizado, nos acomodan a todos en nuestros camarotes. El mío, individual, es una auténtica pasada!!!
Por idiomas, somos de muchas nacionalidades diferentes, nos emplazan en un salón del buque para darnos un pequeño refrigerio y una charla de bienvenida (funcionamiento, normas de seguridad, programa a seguir, etc…) En este momento, los reunidos para la bienvenida en español, somos testigos de la reacción de una de las pasajeras… De pronto se quedó como dormida, se puso a llorar desconsolada y, seguidamente, comenzó a convulsionar. Nos quedamos todos atónitos. Nos dirigimos después cada cual a su camarote correspondiente hasta la hora de la cena. Ya en el comedor cada uno tenía una mesa asignada. La mía la comparto (imagino que será así durante toda la travesía) con otros tres ‘singles’ de habla española. La cena estupenda, la verdad. Suerte o desgracia que en la mesa de al lado estaban dos parejas y una de las mujeres era casualmente la del ataque en la charla. Un nuevo ataque le dio, en esta ocasión se quedó como en blanco y comenzó a chillar, cada vez más alto y con más violencia. Momentos muy desagradables que dejaron en shock a todo el salón. Finalmente la tripulación intervino, su pareja estaba descompuesto y, procurando calmarla, hicieron que se retiraran a su camarote correspondiente. Ya la cena transcurrió sin más incidentes. Al finalizar, yo me retiré a mi cuarto para dormir (o esa era la intención) hasta el día siguiente.
Miércoles. 1 de octubre.
Ha sido una noche mágica, la visión del mar por el ventanal me ha tenido entusiasmado y he dormido con intermitencias. El día se presenta interesante. Tenemos el desayuno a las 8:00, aunque mucho antes yo me he recorrido las cinco cubiertas, curioseando.
Después he vuelto al camarote para terminar mi aseo y prepararme para una excursión por el exterior; un sendero muy atractivo por los alrededores del glaciar Marinelli, en la bahía Ainsworth, paseando por entre el bosque magallánico y visitando un viejo dique de castores.
Al término de la caminata volvemos al barco. Nos reciben con un chocolate caliente y… nos dirigimos a nuestros camarotes para cambiarnos de ropa, ponerla a secar y prepararnos para el almuerzo, en el comedor de la cubierta 1.
A media tarde está prevista una salida, de nuevo en zodiac, para visitar una colonia de pingüinos pero se ha puesto a llover (aguanieve) y el mar está demasiado movido por lo que han anulado esta excursión.
El pasaje pasamos el tiempo entre las cubiertas y las cafeterías del barco hasta la hora de la cena.
Después, y por recomendación de la tripulación, pasamos a nuestros camarotes para recibir una noche de mar brava.
Jueves, 2 de octubre.
Glaciares Pía y Porter. Una de las actividades principales del día de hoy. Después de una noche muy movida, con un mar embravecido a causa del choque con el océano Pacífico, hemos tenido un desayuno tranquilo. Está organizada la visita, en zodiacs, al glaciar Porter por turnos de idiomas. El barco ha fondeado en el fiordo, frente al glaciar Pia, un hermoso espectáculo helado. A los pasajeros de habla hispana nos toca a las 10:00 am. A la espera de nuestro turno, nos mantenemos expectantes.
Por fin entramos en un grupo de ocho personas, junto al guía y el capitán. La zodiac se adentra varios kilómetros en el fiordo Pia, dejando atrás el glaciar homónimo y acercándose por las frías aguas, entre pedazos flotantes de hielo, al majestuoso Porter. El espectáculo es absolutamente increíble. Tanta belleza causa el efecto ‘síndrome de Stendall’ y las lágrimas son las compañeras de este mágico momento. Momentos que te dejan sin palabras y te recuerdan que el ser humano no es más que una minúscula partícula en un espacio infinito. Vuelvo después al barco, un rato en el camarote, momentos de relax y asimilación. Llega la hora de la comida, charla distendida con los compañeros de mesa y, casi sin tiempo, se ha organizado otra actividad, una caminata por los alrededores del glaciar Pía, en una pequeña península frente a él. Tres niveles de dificultad, yo me apunto al más difícil (chulo que es uno!!!).
Para esta salida y esta dificultad, mi grupo toma primero la zodiac y, al llegar, comenzamos el recorrido. Un primer tramo, algo más sencillo, hasta un mirador. Las vistas de este glaciar son alucinantes. Un segundo tramo hasta una pequeña cumbre, mucho más dificultoso, más empinado, pisando entre piedras, árboles patagónicos, barro y agua. Si el ascenso es difícil, la bajada lo es mucho más. Finalmente se cumple con el recorrido y el grupo, reducido, vuelve a la zodiac y al barco. Tiempo posterior para secar las ropas mojadas, limpiar las zapatillas, darse una ducha y descansar un rato hasta la cena. La nave deja el fiordo Pía y se dirige, por la Avenida de los Glaciares, hacia su próximo destino. Por megafonía van nombrando los glaciares que vamos encontrando. Ha sido una jornada intensa.
En la cena, llamada ‘del capitán ‘ nos recibe y saluda en la entrada al salón. Momentos de charla distendida con los compañeros, foto del grupo incluida. Al terminar, es tiempo de retirarse a descansar; el día siguiente tiene una actividad a primerísima hora que no interesa perderse.
Viernes, 3 de octubre.
La jornada da comienzo a eso de las 6:00 am en la cuarta cubierta. Un desayuno informal y preparados para la actividad. Está previsto un desembarco, en zodiac, al Cabo de Hornos, el punto más meridional del continente americano; la Antártida está muy cerca. Estamos todos realmente excitados. Habían avisado que las posibilidades de realizar esta salida eran de un 50%; todo dependía de las condiciones metereológicas.
Un mar embravecido y un viento de 70 nudos ha sido la causa de cancelar la actividad. De todas formas, el barco ha estado dando vueltas por los alrededores del Cabo, se acercaba y se alejaba, dando la posibilidad al pasaje de sacar todas las instantáneas que hemos deseado. Fabuloso!!! Los Albertos y yo hemos tenido nuestro momento fotográfico. Vuelvo al camarote, estoy un rato charlando con el chaval de limpieza, comentamos anécdotas de éste y de otros cruceros anteriores; momento agradable junto al trabajador. Es muy pronto y vuelvo a la cama. A eso de las 8:30 dan aviso por megafonía delinicio del desayuno en la cubierta 1 (ahora ya es el segundo). Al término subo a la cuarta cubierta y estoy un rato contemplando el paisaje y escribiendo. Llega la hora de la comida; hoy el menú es típicamente chileno, incluso nos amenizan con unos bailes folclóricos. Por la tarde está preparada una última excursión. Esta vez también tiene tres niveles, yo elijo el intermedio, aunque tratan de convencerme de hacer el difícil. Al principio accedo al complicado pero, una vez iniciado, llego a un punto del recorrido y cambio al intermedio.
Era en la bahía de Wulaia y había que llegar a media montaña, a un mirador desde donde se divisaba la ensenada donde ha fondeado el barco, rodeado de islas de impresionante belleza. Vuelvo al crucero, me preparo la maleta y la ropa con la que voy a poner fin a esta aventura. Tiempo de cena, despedida de la tripulación y una copa en la cubierta de la 5 planta y poco más.
Sábado, 4 de octubre.
La noche la hemos pasado fondeados en el puerto de Ushuaia. A las 8:00 he retirado el pasaporte ya sellado. He bajado al comedor para el último desayuno, despedida de todos los pasajeros con los que he tenido más contacto… Los compañeros de mesa, David, Raúl y Ricardo, la simpática pareja de argentinos (Pedro y su esposa), los Albertos (el padre y el hijo, holandeses), el matrimonio de chilenos de la mesa de al lado, el médico y su mujer, él atendió a la chica que sufrió el ataque, ‘Rocio’, la guía y algunos más que no recuerdo sus nombres. Todos han sido una agradable compañía. Bajo del barco, paso por una aduana casi inexistente… Ya estoy en Argentina.
Camino con mi equipaje hasta el hotel, que está bastante cerca del puerto, dejo las maletas en la recepción; es muy pronto para hacer el check-in. Me doy una vuelta por la ciudad.
Una primera toma de contacto con un Ushuaia frío y luminoso, rodeado de blancas montañas. Vuelvo al hotel y, tras unos minutos de espera, puedo ocupar mi habitación. Voy a evitar describir la sensación al entrar al cuarto; después de pasar 4 noches en un camarote de lujo esto era de-cep-cio-nan-te. Vamos, una pocilga. Hago de tripas corazón, me aseo, me cambio de ropa y salgo a buscar un lugar para comer. Después de una hamburguesa-quesochedar-patatas-cerveza-café, ya algo más repuesto del primer impacto me dirijo a un supermercado para hacer una primera compra (mañana es domingo y quizá no haya nada abierto) Una vez llego a la habitación, ordeno mis cosas y la compra, me dedico a ver qué se puede planear para el día siguiente, reservo un Uber para que me lleve al aeropuerto el día de la partida, escribo un rato y… poco más. El día ha sido un choque a la realidad, estoy cansado y mañana será otro día.
Domingo, 5 de octubre.
Si ayer el hotel me produjo una profunda depresión, hoy me la ha incrementado la ciudad… Ufff, es súper caótica, no tiene un orden urbanístico, no hay aceras, y las que hay están destrozadas, las viviendas, en un alto porcentaje, son como barracones de chapa, destartalados, no hay una simetría en las calles… Un desastre!!! Sinceramente, me ha impactado para mal. Además de anunciarme vía whatsapp anoche que la excursión reservada para hoy se anulaba por no llegar al cupo mínimo… vaya, el colmo!!!
Después del desayuno (esto también merecería comentario negativo), he querido improvisar una caminata hacia un paraje cercano, al borde de las montañas del alrededor y… entre el caos urbanístico y un fallo de cobertura me he liado por las calles, no he sabido encontrar el camino y, al final, he tirado por ir al puerto, dar un paseo por él y volverme al hotel cabreado como un mono. Vaya mierda de Ushuaia!!!
Lunes, 6 de octubre.
Trekking en la Laguna Esmeralda La guía, Maia. El chófer., Daniel. Una noche más en el hotel de los horrores (ya queda menos) Tengo el consuelo de haber reservado una actividad que comienza a primera hora y me tendrá ocupado casi todo el día. Se trata de un trekking a la Laguna Esmeralda.
Esta esuna laguna en Ushuaia, muy conocida por su intenso color verde esmeralda y su popular trekking, con un sendero de dificultad media. Después del desayuno y un tiempo para el aseo, salgo a la calle en busca una tienda de alquiler de material de montaña. Encuentro una que abre a las 8:00. Yo necesito unas botas de media caña (lo exige la agencia y yo no tengo). Al principio me sorprende pero después se entiende perfectamente. Vuelvo al ‘hotel’ y sobre las 9:00 pasa la furgoneta por mí, recogemos a otros excursionistas. Somos en total siete más el chófer (Daniel) y la guía (Maia). Un coreano del sur, una brasileña, dos argentinas de Buenos Aires, una pareja de venezolanos y yo. Nos dirigimos, por la carretera 3, hacia el noreste y a unos 20 kilómetros de Ushuaia, hasta la entrada de este trekking.
Es una zona con muchas posibilidades de diferentes caminatas. Este camino en concreto, y sobre todo en primavera, discurre por sendas surcadas por multitud de arroyos llenas de barro (de ahí la necesidad imperiosa de llevar botas de media caña). Atravesamos, de forma ascendente, varios valles, algunas castoreras y un bosque fueguino. Enormes barrizales, entre grandes placas de nieve (heladas) y cursos de agua hasta llegar a la Laguna. En esta ocasión estaba en un 90% congelada, pero el 10 restante sí tenía ese color verdoso característico.
Realmente espectacular, con las montañas nevadas de fondo y el Glaciar Esmeralda imponente. Después de unos 5/6 kilómetros, al llegar al lago, hacemos un alto para reponer fuerzas (la organización nos ha preparado un pequeño lunch y bebidas calientes). Tiempo de charlas, risas, boberías y fotos de rigor. Iniciamos después, y por el mismo sendero, el camino de regreso. Llegamos a la furgoneta y comenzamos la vuelta a Ushuaia. A mi me dejan el primero a la puerta del alojamiento, despedida emotiva con todos, especialmente con Maia, que ha sido una compañera excepcional. Una vez en mi cuarto, momentos necesarios de aseo y de relax. Al rato, salgo a cambiar dinero, a comprar una maleta que había visto en oferta en una tienda cercana, la dejo en el cuarto y marcho al súper para surtirme de bebida y pikipiki para la noche y el día siguiente (que tengo otra excursión a primera hora). Ya en el alojamiento, hago el cambio de bártulos de una maleta a otra, me quedo tumbado en la cama relajado y escribiendo, veo en RTVEplay el último Saber y Ganar, picoteo algo y ya me dispongo a dormir… hasta mañana!!!
Martes, 7 de octubre.
Excursión a los lagos Escondido y Fagnano Hoy toca otra excursión; esta vez a los lagos Escondido y Fagnano. Después del desayuno vuelvo a la habitación, me aseo y me preparo para la salida esta jornada. La furgoneta llega a eso de las 9:20 am, ya lleva una pareja de argentinos, vamos a recoger a otra de españoles. Con el chófer y el guía somos siete. Comenzamos el recorrido, vamos por la nacional-3 en dirección noreste. Aunque está nublado y han anunciado lluvias y nevadas la temperatura es bastante agradable; sobre los 5°. Una primera parada en el mirador Valle Carbajal desde tenemos una hermosa vista de la Cordillera Andina. Hacemos una segunda parada en el Paso Garibaldi.
Se nombró a este punto, importante en la cordillera, en memoria dePaka Honte, un individuo del pueblo ona (yámana) que fue bautizado como Luis Garibaldi Honte por un sacerdote italiano, y al que él, para honrar sus raíces indígenas, adoptó el nombre de pila de su madre «Honte», convirtiéndose así en Luis Garibaldi Honte, haciendo esta ruta que atraviesa la Cordillera en un importante punto referencial. Ya desde aquí se puede contemplar el primero de los lagos, Escondido. Seguimos nuestro recorrido hacia el noreste y nuestra tercera parada es una granja donde podemos tomar una bebida caliente y una empanada. Ahora ya nos dirigimos al Lago Fagnano. Hacemos la cuarta parada, el tiempo se ha puesto algo feo, llovizna y hace frío. A pesar del clima adverso, la belleza de este enorme lago, también llamado khami, (nombre asignado por los selk’nam) es un lago de origen glaciar extendido longitudinalmente (es decir de oeste a este) ubicado en el centrosur de la isla Grande de Tierra del Fuego, en el extremo austral de América del Sur y su superficie es de 590 km². Se presta a un breve pero hermoso paseo. Iniciamos el regreso a Ushuaia haciendo un par de paradas más, una para visitar un curioso museo de moto y degustar un gin y otra, en una venta de carretera, donde haremos el almuerzo; en mi caso probaré el asado de cordero fueguino o patagónico, plato típico de la zona. Ahora, la furgoneta nos lleva a la ciudad, me deja en mi alojamiento, me despido de los compañeros y entro en mi habitación para preparar el equipaje y descansar un rato.
Miércoles, 8 de octubre.
Ushuaia, impresión. Estos cuatro días en esta ciudad, los primeros en Argentina, han sido decepcionantes. Salvo las dos excursiones, que han estado geniales… el resto de estas jornadas, sinceramente, una mierda pinchada en un palo. La ciudad es fea de cojones, destartalada, caótica y, al menos esa es mi impresión, abandonada. El hotel, ya ni te cuento. El mobiliario, más viejo que yo, sucio, roto y sin sentido. Las sábanas, las almohadas y las toallas viejas, gastadas y llenas de mierda (literal). Los grifos de la bañera pierden agua. La tapa del váter rota. La moqueta con boquetes deshilachados y ,supongo, que con ácaros del jurásico. Todo ha sido tan asquerosamente horrible que lo único que me apetecía era salir de Ushuaia cuanto antes. En esta última noche en esta ciudad apenas si he dormido y lo único que estaba deseando era, al terminar el desayuno, salir a la calle con mi equipaje, esperar el Uber contratado, llegar cuanto antes al aeropuerto y salir de esta pesadilla. Finalmente el vuelo estaba programado a una hora, después lo adelantaron 15 minutos y, una vez facturado y pagado el exceso de peso (cosas del lowcost) han vuelto a retrasar la salida por causas climatológicas… No, si al final no salgo de aquí!!! Entre unas cosas y otras, el vuelo parte hacia El Calafate. Aterrizar ha sido otra odisea. El fortísimo viento, una vez en la pista, zarandeaba tanto el avión que nos ha mantenido sin poder bajar de la nave casi una hora. Una vez fuera, he recogido el equipaje y, en la entrada, me esperaba el chófer para llevarme al alojamiento. Antes hemos pasado por el centro de la ciudad y, en una agencia, he contratado una excursión para el día 10, en barco, para hacer la ruta de los glaciares. Bastante cansado llego al hotel. Esto ya es otra cosa!!! Está algo alejado del centro y tiene muy buena pinta, parece una casita de las montañas suizas. Hago el check-in y, aunque estoy realmente cansado, dejo los bártulos en el cuarto y salgo en busca de algo para comer.
Me pego una buena caminata, me pilla un chaparrón, encuentro una bakery, me tomo un cofre-milk y un muffin. Me preparan un surtido de salados, un par de dulces y unas bebidas para llevar. Sigue lloviendo y no quiero volver a mojarme, la dueña me pide una especie de Uber y me acerca al hotel. Ya en la habitación, una ducha y una pequeña siesta.
Más tarde, un poco de escritura, algo de tele, un zumo de frutas y un pastel de carne. Sigo cansado, voy a dormir que mañana es el día del glaciar Perito Moreno y el paseo en barco.
Jueves, 9 de octubre.
Ha amanecido nublado y frío pero, al menos de momento, no llueve. He desayunado y he ordenado cosas del equipaje. El hotel es muy chulo, tiene aires de cabaña suiza. Hasta la hora que pasen por mí para la excursión del día voy a dar una vuelta por los alrededores. Poco he podido caminar, he comenzado por tomar el paseo Kirchner en dirección a El Calafate, que rodea la laguna Nimer, junto al Lago Argentino, y al poco se ha levantado un viento (vendaval) helado que, apenas unos kilómetros después, me ha hecho volver al hotel.
Ha llegado la hora de la recogida (han sido bastante puntuales). El chófer, el guía y unos 11 ó 12 excursionistas de diferentes nacionalidades (colombianos, brasileños, argentinos, venezolanos, españoles, etc…). Destino: El Glaciar Perito Moreno (Patrimonio de la humanidad)
Este glaciar es parte del campo de hielo Patagónico Sur teniendo parte de su origen en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena de Chile, con el límite demarcado con el acuerdo de 1998. En su descenso, alcanza el brazo Sur del lago Argentino, con un frente de 5 km de longitud, aflorando sobre el agua con una altura de unos 60 m. Gracias a su constante avance, forma una represa con las aguas del brazo Rico de dicho lago, lo cual genera un desnivel con respecto al resto del lago de hasta 30 m. Por la presión de esta masa líquida se producen filtraciones en el hielo que crean un túnel con una bóveda de más de 50 m de altura. El derrumbe de esta bóveda constituye un inusual espectáculo natural y es uno de los mayores atractivos del parque.
El nombre del glaciar hace honor a Francisco Moreno, director del museo de la Sociedad Científica Argentina y activo explorador de la zona austral de ese país. Nos dirigimos por la carretera 11 hasta la entrada al Parque Nacional de los Glaciares. Con los tikets abonados accedemos al parque y llegamos hasta la zona del embarcadero. Comenzamos primero por subir a uno de los ferrys. Éste nos acercará hasta la inmensa mole de hielo, dejándonos a todos sin palabras. Surcando las aguas, entre icebergs de diferentes tamaños, se aproxima cada vez más a esa barrera helada. Impresionante!!!
La sensación de seres minúsculos frente a la grandiosidad de la naturaleza se hace presente en ese momento. Qué hermoso es el mundo y que insensato el ser humano que sólo se da cuenta de ello cuando lo ha destruido y lo ha perdido. Qué lugares hermosos tiene el planeta y que poco hace el hombre para conservarlos!!! Después de la navegación nos recoge la furgo y nos traslada a la zona de las pasarelas; otra forma de observar el glaciar. Una serie laberíntica de sendas metálicas que recorren, con diferentes miradores, la ladera del monte y te aproximan al gigante de hielo.
A media tarde, llegamos todos al punto de encuentro señalado por el guía e iniciamos el recorrido de vuelta a la ciudad. Pido que me dejen a la altura de la bakery, tomo un café cortado y una pasta, hago compra de salados y bebidas para la noche y el día siguiente, me piden un transporte, me lleva al hotel… Una ducha, cambio de ropa (ya listo para dormir), un poco de cena, algo de escritura y… hasta el día siguiente.
Viernes, 10 de octubre.
Hoy es día de otra de las excursiones. Es también temprano por lo que he madrugado y después del desayuno han pasado por mi. No éramos muchos, el chófer, dos alemanes, cuatro ingleses y yo. Nos hemos trasladado hasta Puerto Bandera, el lugar donde se embarcadero para hacer el recorrido de Todo Glaciares.
Hemos hecho el check-in, junto con otros grupos de excursionistas (seriamos alrededor de 250 personas) y a eso de las 9:00 hemos iniciado el recorrido. Por la parte oeste del Lago Argentino, entre fiordos que se forman en esa parte de los Andes y visitando algunos de los glaciares de la zona. Ésta es otra de las grandes atracciones, junto con la del Perito Moreno. Un barco en el que abundaban españoles (un grupo de unos 30 andaluces) y también un montón de niños (grrr)… En el asiento en que me acomodan tengo un matrimonio de porteños y una uruguaya (María Graciela) con la que hay muy buena conexión desde el minuto uno.
Nos pasamos toda la travesía charlando, compartiendo risas y vivencias; una viajera sensible y solitaria a la búsqueda de la paz interior. El barco nos lleva navegando entre grandes y menudos icebergs y nos acerca a los glaciares Heim y Peineta (principales aportes de hielo del Glaciar Spegazzini), el Seco y el Heim son de los llamados ‘colgantes’ y el Upsala (el más grande de todo el parque) y el Spegazzini. ¡Este último es el más alto de todos!
Atracamos frente al Spegazzini y permanecemos durante bastante tiempo para gozar de imponente belleza.
Después la nave se dirige hasta una pequeña bahía donde se encuentra el refugio y los miradores del Spegazzini. Allí tiempo para poder almorzar y hacer una caminata para volver al barco y regresar a Puerto Bandera y finalizar la excursión. La furgoneta espera al grupo y me deja en el hotel. Tiempo de aseo, de preparar el equipaje, cenar algo de lo que compré el día anterior, ver algún programa por el móvil, escribir y ir pronto a dormir… que el tiempo en El Calafate termina y a la mañana siguiente, a las 6:00 viene el transporte para llevarme al aeropuerto.
Sábado, 11 de octubre.
Hoy, realmente, ha sido un día de tránsito. A eso de las 5:00 am, me he levantado, tenía el equipaje preparado desde el día anterior, aseo rápido, desayunar con tranquilidad y… a las 6:00 ha llegado el transporte y he dejado el hotel. Una vez en el aeródromo, esperar para la hora del check-in, esperar hasta la hora del embarque y volar hasta la ciudad de Buenos Aires. Todo sin problemas y tal como estaba planeado. En el aeropuerto de la capital, espera por la maleta, espera por el transporte al hotel y, a eso de las 13:30, atravesando esta brutal ciudad, llego al alojamiento, hago el check-in, subo a mi cuarto, en la novena planta del edificio Recoleta.
He salido del congelador y me he metido en el horno; aquí hace una temperatura de 27°. He cambiado la manga larga, el pantalón de trekking y la chaqueta térmica por un pantalón corto y una camiseta ligera. Salgo a la calle en busca de un lugar para comer. Tengo que tomarme mi tiempo para enfrentarme a esta trepidante urbe. Cerca del alojamiento encuentro un restaurante con menú (10000 pesos=unos 7 euros), como un asado de cordero con su guarnición, 2 coronas y un café cortado. Un total de 10 euros. Tengo que medir el gasto, que aún quedan días, quiero ver cosas y el dinero vuela. Por hoy no he hecho mucho más. Antes de volver al hotel, he comprado en un minimarket bebida y algo de pikiki para la noche. Ordenar cosas, algo de siesta, un poco de tele, escribir la crónica del día, cenar y a dormir. Mañana es domingo y ya veremos cómo se porta Buenos Aires.
Domingo, 12 de octubre.
Hoy y mañana, en Buenos Aires, son feriados; son los días del Respeto a la Diversidad Cultural. Al haber tanto festivo la ciudad se quedó bastante vacía y, después del desayuno, he aprovechado para patearme las calles y ver algunos puntos emblemáticos de BA. Me dirijo por Gral. Lucio Norberto Mansill, calle Larrea, calle Paraguay (Facultad de Medicina, plaza doctor Bernardo Houssay), avenida Callao (plaza Rodríguez Peña), calle Tucumán, plaza Lavalle (Teatro Colón), calle Lavalle, avenida 9 de Julio (Obelisco), plaza de la República, avenida Presidente Saez Peña, avenida Rivadavia (Catedral Metropolitana de BA), plaza de Mayo (Museo Histórico Nacional, Monumento al General Manuel Belgrano y Bandera de la República), Casa Rosada (palacio presidencial de la República).
Desde este punto (cerca de 5 kilómetros de recorrido) inicio el regreso al hotel, con alguna variante y parada para tomar un café y un croissant (y aprovechar para ir al baño). Unos 10 kilómetros (+/-) de tranquilo paseo dominical. Después un rato en el alojamiento conectando por Internet con España. Vuelvo a la calle, como en el mismo restaurante del día anterior; esta vez unos tallarines con salsa y albóndigas, una cerveza y un café.
Vuelvo al hotel pero antes paso por un minimarket, compro bebida y pikipiki para la noche. Tenía pensamiento de pasarme por el cementerio de Recoleta (parece algo macabro pero es un lugar emblemático de la ciudad) pero el día está nublado y comienza a llover… así que lo voy a dejar para otro momento. He comprado el ticket del bus turístico para mañana, igual hago esa visita que ha quedado pendiente. Tarde tranquila viendo la lluvia tras la ventana, tele, escribir la crónica del día, curiosear por las redes, cena y a dormir; mañana será otro día.
Lunes, 13 de octubre.
Un día más en esta ciudad. Hoy, aunque es festivo, Buenos Aires ha despertado con mucha actividad (demasiada para mí gusto) y, aunque hay negocios cerrados, el ritmo es trepidante ya de buena mañana. En la noche ha habido tormenta y ha comenzado el día con una brisa fresca que se ha tornado en un bochorno sofocante cuando se acercaba el mediodía.
Después del desayuno me he lanzado a recorrer las calles en dirección al cementerio de Recoleta; lugar desde donde parte el bus turistico (el amarillo) que me ha llevado a la avenida 9 de julio y el teatro Colón, después a la plaza de Mayo y la Casa Rosada, siguiendo luego por la avenida de Mayo y el café Fortuny, siguiendo por el Congreso de la Nación, el casco histórico, el Museo de Buenos Aires, barrio San Telmo, la Bombonera, el barrio de la Boca para llegar a Caminito.
Aquí bajo del bus y recorro sus calles más emblemáticas, con su aglomeración y su colorido. Un alto para tomar un café y un polvorín de maicena. Sigo mi recorrido bonaerense de regreso al alojamiento, esta vez caminando. Siguiendo los pasos del bus voy por el Parque Lezana, por Puerto Madero, por Galerías Pacífico, Plaza San Martín y tomando la avenida 9 de julio, por la avenida Marcelo Torcuato de Alvear, calle Larrea y Gral. Lucio Norberto Mansilla llego al hotel.
Un buen paseo!!! Entre unas cosas y otras han sido unos 13 kilómetros urbanos. Después he comido en un restaurante un plato de pollo al horno con puré de papas de guarnición, un jugo de pomelo y un cortado. He hecho una compra de bebida y pikipiki y me he retirado a mis ‘aposentos’, jejeje. Una ducha, un cambio cómodo de ropa, una siesta, un poco de escritura… Y a la cama, que mañana hay otro día por delante.
Martes, 14 de octubre.
El día ha despertado limpio y luminoso. Después del desayuno he vuelto a la habitación para ultimar el aseo, recoger la mochila y salir a la calle. El plan para esta mañana es el de recorrer algunos de los parques de BA, sobre todo los de la zona de Palermo.
Me dirijo por la calle Dr. Tomás Manuel de Anchorena para girar a la izquierda por la avenida Santa Fe hasta el primer parque de mi recorrido, el Jardín Botánico Carlos Thais. Por la calle Republica Árabe Siria, calle Juan Francisco Seguí, calle República de la India y avenida de Libertador llego al siguiente parque, Ecoparque ex Zoo de Palermo. Ahora, en la avenida de Libertador, en la rotonda, se encuentra el Monumento de los Españoles, a mano izquierda la plaza Intendente Seeber y a la derecha el Parque Almirante González Fernández. Por la avenida Iraola, hacia el norte, está el conjunto de parques del Jardín de los Poetas, Patio Andaluz, Parque 3 de Febrero y Parque El Rosedal, con su conjunto de lagos. Todo ello increíblemente magníficamente cuidado, un pulmón esencial en una ciudad con muchísima zona verde.
Me dirijo ahora por la avenida del Presidente Figueroa Alcorta, donde se encuentra la plaza de la República de Perú y el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires); esta es una zona donde se encuentran muchas embajadas y consulados.
También, a ambos lados, están los parques de la República de Uruguay, el parque Naciones Unidas, plaza Evita, parque Mitre y plaza Francia, entre otros. Llego al espacio del cementerio de Recoleta, lo rodeo (dejo la visita para días posteriores) y por la avenida del Presidente Manuel Quintana llego a la avenida Callao y en la Confiserié Monet hago una parada técnica para tomar un café y ‘algo más ‘.
Ahora pongo rumbo al hotel, por entre calles de Recoleta, 2’5 kilómetros, haciendo otras dos paradas, una para cambiar euros y otra en un minimarket para comprar bebida y pikipiki..
A eso de la media tarde, después de una siesta fallida, un rato de curiosear por las redes, escribir parte de la crónica del día y preparar el equipaje para mañana, he vuelto a vestirme y he salido a tomar un café y un dulce en Doppio Caffe, muy cerca del alojamiento, he comprado un sándwich para cenar, he vuelto al hotel y… Ahora, ya sí, cenar, una buena ducha y a dormir; mañana me espera Iguazú.
Miércoles, 15 de octubre.
Hoy es el día de Iguazú. Todo preparado a primera, bajo a desayunar tranquilamente y, de repente, recibo un mensaje… ‘donde está usted?’, perdón pero no sé de qué me habla, le contesto… ‘estoy en el aeropuerto y no lo encuentro’ me dice… Se debe confundir, yo estoy en Buenos Aires, a las 9:30 viene un transporte para llevarme al aeropuerto y a las11:00 tengo el vuelo a Iguazú… Yo sigo mis planes, llega mi transporte, voy a sacar mi tarjeta de embarque y… me dicen que mi avión ya salió hace horas, a mi el cambió no me lo habían avisado y lo he perdido… Me toca hacer una compra de billete nueva para un próximo vuelo… Empezamos bien el día!!! Ahora entiendo el mensaje del primer conductor; él sí sabía del adelanto del vuelo. Le mensajeo y explicó lo sucedido… ‘sin problema, cuando sepa qué vuelo tiene me lo comunica y le espero en Iguazú para recogerlo’ Parece que todo empieza a aclararse. Y una mierda!!! Subo a embarques, paso control de policía y espero en las pantallas que den puerta de embarque. Todos los vuelos programados cancelados… TODOS!!! La zona de embarque se empieza a llenar de gente, cada vez más y más, un caos!!! A eso de las 18:00 empiezan a asignar puerta a los vuelos… Por fin el mío lo anuncian a las 18:30… Comienza el embarque, empieza el vuelo y dos horas más tarde llego a Iguazú. Una hora más y llega mi transporte. Llego a una ciudad en plena noche. Todo el día perdido. Entro en el hotel. Salgo a cenar algo, después de estar todo el puto día en la terminal y… muerto me meto en la cama súper cansado.
Jueves, 16 de octubre.
Algún pequeño detalle del día de ayer que se me ha pasado el alto… y creo necesario contarlo ahora. Cuando llego al alojamiento (decepción total), es un hotel totalmente céntrico pero viejo y la habitación que me asignan, creo, es la peor del edificio. La recepcionista lo sabe y me promete que al día siguiente me cambiará a una mejor. Antes de dormir hago una reserva de excursión para hoy (16/10) a las cataratas del lado brasileño. Bueno, parece todo empieza a ser ‘perfecto’. Hoy me levanto pronto, preparo mi mochila con unas empanadas, unos dulces y agua. Salgo a desayunar; tengo tiempo de sobra, a eso de las 9:00 tienen que venir a recogerme. Alrededor de esa hora ya estoy listo para recibir al transporte. Pasan 15 minutos y no viene nadie, 20 y tampoco… ya ha pasado media hora y yo, desesperado, busco en mapa la oficina de la compañía organizadora. Voy hasta Nordic Travel Iguazú, en la calle Guaraní, y a la amabilisima trabajadora le cuento mi caso. Efectivamente ve que está hecha la reserva pero las excursiones del día estaban ya cerradas y yo no estaba en la recogida. No hay problema. Me la puede cambiar para mañana. Ok, acepto, no tengo problema. Además, para pasado reservo la excursión al lado argentino. Bueno, todo resuelto. Entre la muchacha y yo hay muy buena conexión. Ella es bonaerense y mantenemos conversación sobre Buenos Aires y otros temas. Me indica una serie de cosas y lugares que puedo hacer y visitar en este día para no darlo por perdido.
Llego al hotel algo más animado. Me propongo acercarme hasta una de las zonas recomendadas. Por la avenida Victoria Aguirre llego a la plaza San Martín y tomo la avenida homónima, que desemboca en la plaza de las siete calles, aquí, por la avenida Brasil llego a la calle Félix de Azara y a la Feria Puerto de Iguazú; este es un colorido mercado donde se venden principalmente vinos, aceite, quesos y productos de la región.
Llegado aquí se pone a llover para pasar a diluvio de forma exageradamente tropical, me voy refugiando bajo las marquesinas de viviendas y hoteles. Estoy empezandoa calarme y de pronto se abre la puerta del edificio en el que me encuentro, una joven me invita a pasar al interior y me ofrece un chubasquero largo que me permite seguir mi huida hacia el hotel.
Me quedo en el cuarto viendo como la lluvia se intensifica cada vez más.
A eso de las 14:00 se detiene el tormentón, me armo de valor, me visto, tomo el chubasquero que tengo en mi equipaje y me propongo, y consigo, llegar hasta el hito de las tres fronteras, siguiendo la larga avenida homónima que conduce hasta ella.
La gente seguramente ha pensado lo mismo que yo y, aprovechando la calma, se ha dirigido al mismo lugar. Aquello parece ‘las rebajas del Corte Inglés’ y resulta difícil hacerse una foto entre tanta persona.
Sigo después caminando por la avenida de la Costanera, avda. del Río Iguazú, pasando por varias plazas, con diferentes miradores, hasta llegar a una donde hay un embarcadero para salidas en catamarán por las aguas del río.
Desde aquí subo de forma ondulante por la larga avenida Victoria Aguirre, paso por la plazuela de los artesanos y, unas cuadras después, al hotel.
Antes compro algo de bebida y pikipiki, me retiro a mi habitación, un poco de tele, algo de escritura, cenar y… a dormir que al día siguiente se vienen, por fin, cositas.
Viernes, 17 de octubre.
Hoy es un viernes súper . He salido a desayunar y el cielo, aunque estaba cubierto, amenazaba una lluvia que no ha tardado en caer. He estado esperando el transporte que me tiene que llevar a Foz de Iguazú, en el lado brasileño. Después de esperar y esperar… por fin aparece un minibus, me lleva cerca de la frontera, hago el cambio a otro transporte, nos acercamos a la aduana… Sigue lloviendo, cada vez con más fuerza. Hasta que controlan los documentos y los pasaportes pasan bastantes minutos. Por fin ya estamos todos listos para dirigirnos al parque donde se encuentran las cataratas del lado brasileño.
Lucho, nuestro guía, nos hace una introducción al parque y nos da una serie de instrucciones. Sigue lloviendo a mares. Los que no tenemos la entrada al parque debemos ir a comprarlas en las taquillas correspondientes. Nos acompaña el aguacero.
Todo listo y nos dirigimos al bus que nos deja cerca de las pasarelas. No van a ser muchos kilómetros y el día no acompaña en absoluto. Aún no sé vislumbran los saltos de agua y todos los excursionistas ya estamos muy empapados. Lucho, el guía, nos indica cómo tomar la mejor dirección para poder disfrutar de los saltos, aunque la climatología no acompaña; sigue el aguacero con una intensidad exagerada. Totalmente empapado camino por los pasos y los miradores casi sin visibilidad; entre la neblina que produce el agua al caer y la fuerte tormenta que golpea hace muy difícil disfrutar del espectáculo. Finalmente terminamos el recorrido y nos encontramos todos en un punto determinado por nuestro guía.
Allí, una zona techada con un kiosco y baños, esperamos a la totalidad de los excursionistas de nuestro grupo. Momentos que se prestan a socializar de alguna manera; un argentino que vivió muchos años en España, la pareja de ‘amigos’ jovencitos bonaerenses, la madre estupenda y su hija que parecían hermanas, Alex Rodríguez, el colombiano con el que mantuve conexión y conversación especial… y otros más con los que también socialicé. Llegó Lucho, ya estábamos todos, fuimos hasta el bus y nos volvimos hasta la frontera con Argentina. Una vez llegamos a Puerto Iguazú, el bus nos fue dejando en nuestros respectivos alojamientos. Yo llegué a mi hotel tan mojado y arrugado que tuve que poner toda la ropa a secar. El pasaporte estaba hecho una mierda, chorreando y deformado; la chica de recepción me dejó un secador de pelo para poder recuperar el documento. Y lo ‘mejor’ de todo… El móvil estaba hecho una sopa, le había entrado tanta agua que estaba muerto. Sí, con un 14% de batería, no me dejaba estar conectado ni poder cargarlo… Casi entro en shock. Toda mi vida, contactos, fotos, aplicaciones, billetes de vuelos, etc… estaban en ese aparato muerto, Muerto, MUERTO. Sin el casi, entré en shock. Después de estar dando vueltas para ver cómo podía resucitarlo… aplicando aire, sacándolo con una toalla, etc… pude apagarlo del todo, esperé un tiempo prudencial y lo puse a cargar… funcionaba, comenzó a cargarse. Cuando llegó al 100%, lo encendí, lo reinicié y le hice una actualización. Al final quedó a punto, para mi sorpresa. A eso de las 2:00 pude descansar pensando que a las pocas horas comenzaba una jornada con una nueva actividad y… tenía mi celular a punto.
Sábado, 18 de octubre.
Llega el día de la excursión a las cataratas del lado argentino. A eso de las 7:00, casi sin desayunar, ya estoy yo en la puerta del hotel esperando el transporte que me lleve a la entrada del parque. Hace un mañana estupenda, algo nublada pero con pinta de ser un buen día. Creo que voy a tener suerte, por fin!!!
Una vez en el parque, Nancy, la guía del grupo, nos da indicaciones de seguridad y comportamiento. Es un espacio natural, Patrimonio de la humanidad, que está súper explotado y tremendamente masificado; por lo que hay que seguir unas normas muy estrictas.
Sacamos las entradas al parque (45000 pesos) y nos dirigimos, tras Nancy, al tren que nos adentra por la selva hasta la parada 4 desde la que haremos una primera caminata por pasarelas hasta ver, desde una explanada/mirador, el primer conjunto de cascadas. Espectacular!!!
Volvemos de regreso a la estación 4. Tiempo de tomar alguna bebida y comer algo, siempre con el máximo cuidado, ya que algunos de los animales pueden saquearnos nuestros víveres. Entre tanto excursionista (muchísimo, la verdad) se suele socializar con alguno de ellos y, además, coincido con una pareja y su niño, compañeros de la actividad del día anterior (Martín, su mujer y el chaval de él, naturales de Bariloche) y, en esta jornada, acabamos teniendo bastante complicidad. El chaval (Luca) y yo tenemos una gran conexión y nos lo pasamos genial juntos.
Una vez que el team Nancy termina su tiempo de relax, volvemos al tren y hacemos una nueva parada en la estación 3. Aquí se realiza otro recorrido por otra serie de pasarelas que nos mostraran un conjunto de saltos de agua, a cual de todos más espectacular.
Volvemos a la 3a. estación y entramos en una serie de restaurantes y comedores, donde nos preparamos para almorzar.
Después tenemos varias opciones, hacer alguno de los pequeños circuitos que quedan o esperar al regreso de los que los hagan para ir todos juntos a la ciudad. Yo decido esperar; los de Bariloche también. Finalmente decidimos volver a Puerto Iguazú en el colectivo (bus). Bajamos en nuestras paradas correspondientes, intercambiamos teléfonos para mantenernos en contacto y llego, al fin, al hotel. Ha sido una jornada maravillosa!!! Algo de siesta, de tele, de escritura… y al caer la noche salgo a la avenida Brasil para cenar. Al terminar, vuelvo al hotel. Ha sido un día genial.
Domingo, 19 de octubre.
Hoy toca regresar a Buenos Aires. Con tranquilidad preparo la mochila, salgo a desayunar, vuelvo al alojamiento, me pego mi buen rato de charreta con el chaval de recepción, espero en el cuarto, salgo a la calle, paseo por la ciudad, hago alguna compra, entro la bakery donde compro las bebidas y los pikipikis, un buen rato de conversación con la muchacha… Todo para matar el tiempo de espera hasta que llegue el transporte que me lleve al aeropuerto. Llega el momento. No viene nadie. Recibo un mensaje de la compañía Nordic Travel diciendo que al haberse suspendido el vuelo no habrá transporte al aeropuerto. Entro en cólera. Compruebo mi referencia de vuelo. Efectivamente el vuelo 3141 se había suspendido pero tengo asignado el 3143, lo comunico a Nordic y me dicen que la recogida era para el 3141, o sea que no hay traslado. Grrrrr!!! Intercambio de mensajes, de quejas, de reproches… todo sin éxito. Les digo que si no hay transporte que me devuelvan el dinero. Es la hora de ir al aeropuerto, tomo una especie de Uber, me lleva al aeródromo. Al llegar y pretender hacer el check-in veo una enorme cola de gente enfadada… De momento el vuelo 3143 (el mío) tiene un retraso y no se sabe cuándo se podrá realizar. Este puede ser el ‘mejor’ fin de fiesta a estos 5 días en Puerto Iguazú. Pasan un montón de calamidades más y, finalmente, un avión nos lleva a Buenos Aires. Nuevamente otro día prácticamente entero en el aeropuerto. Tendría que haber llegado a BA a eso de las 16:00 y llego cerca de las 211:00. Sólo quiero comer o cenar algo (llámalo como quieras) y dormir. He tenido tiempo suficiente, en las últimas horas, para sacar una conclusión a esta etapa del viaje (la de Iguazú)… No hay duda alguna que las cataratas son una maravilla de la naturaleza. Pero mi viaje, a excepción del 4° día, ha sido una ‘caca de la vaca’, ‘una gran boñiga’, una mierda pinchá en un palo. Ya tenía ganas de llegar a BA.
Lunes, 20 de octubre.
He despertado más tranquilo de lo que me fui a la cama ayer; me asignaron la misma habitación que hace cuatro días y estoy contento. Estos tres últimos días que me quedan de este viaje los pienso tomar con calma. Son momentos, después de tantas jornadas, después de tantas experiencias, después de situaciones variopintas que mi cuerpo ya necesita algo de sosiego.
Con todo y con eso me aseé y baje a desayunar, volví al cuarto para coger mi mochila y salí a la calle para recorrer la ciudad. Llegué hasta el Ateneo Gran Splendid, considerada la librería más grande de Sudamérica, fue elegida por el diario británico The Guardian como la segunda mejor librería del mundo, y la revista estadounidense National Geographic la destacó como la más linda. Realmente es un espacio cultural hermoso. A la salida del mismo me he dirigido hasta el cementerio de Recoleta (ya es la tercera vez que paso por su entrada) pero cuando he visto que cobran por entrar (y de forma tremendamente abusiva a los extranjeros) he pensado… ‘yo no pago para ver tumbas, por muy importantes y especiales que sean sus muertos!!!’). Así que he tomado la opción de callejear, de tomarme un café con leche y un croisant de crema de pistacho en Josephina’s Café, pasar un buen rato contemplando el ir y venir de la gente en la plazoleta Pedro Miguel Obligado.
Después he tomado la calle Montevideo, la plaza Vicente López y Planes, avenida Santa Fe, avenida Callao… y tras varios despistes hacia arriba y hacia abajo, he retomado rumbo al hotel… he comprado alguna bebida, pan, fiambre y unas chips y he vuelto al alojamiento, he comido, he dormido siesta, he visto tele por Internet y… Vuelvo a la calle, al Doppio Café, a tomarme uno con leche y unos lazos con crema… Subo a mi habitación, estoy viendo capítulos de Saber y Ganar con la aplicación de RTVEPlay, ceno algo, escribo, curioseo por la red y me voy a dormir. Mañana será otro día.
Martes, 21 de octubre.
Esto ya va empezando a llegar a su fin y la verdad es que ya tengo ganas de llegar a mi casa y comenzar la rutina; aunque seguramente a los dos días quiera volver a salir.
Por la calle Dr. Tomás Manuel de Anchorena, pasando por la plaza Miguel de Andrea, tomo la avenida Córdoba hasta la calle Thames y llego a la avenida Corrientes y entro en el Parque Andes, le hago un buen paseo y me dirijo ahora, por avenida Guzmán al cementerio de la Chacarita.
Aquí le hago también un buen recorrido al camposanto, visitó algunos mausoleos de gentes importantes en la vida del país, sobre todo el de Carlos Gardel. Dejo el cementerio e intento volver al hotel. Estoy tan cansado que en el cruce de la calle Thames con avenida Córdoba, en la cafetería Primero Café, me tomo uno con leche y me pido un Uber que me lleve al hotel. A lo tonto he caminado unos 10 kilómetros de asfalto, entre gentes que van a toda velocidad y tienes que ir sorteando, salvo en el cementerio que ahí, desde luego, no se mueven, jejeje. Mi idea era descansar un rato y salir a comer pero… acabo con algo de pikipiki y un refresco que tenía en la habitación y salgo a tomar un café en Doppio Café y me vuelvo al alojamiento a dormir una siesta. Veo videos por Internet y dos capítulos de Saber y Ganar. Escribo un rato y… empiezo a estar bastante nervioso; sé que los dos próximos días van a ser súper estresantes. La verdad es que tengo ganas de que pasen rápido. Ahora me pregunto si saldré a cenar algo o no…
No, mañana será otro día.
Miércoles/Jueves, 22 y 23 de octubre.
Este es el último día en Buenos Aires. Bueno, el último en Argentina.
El viaje finaliza.
Me lo tengo que tomar con calma, mi vuelo sale a eso de las 21:00, a las 18:00 viene el transporte que me lleve al aeropuerto y la habitación la tengo que dejar a las 10:30. O sea, tengo horas muertas para aburrir y hoy no me apetece nada patearme las calles de la capital.
Voy a desayunar con calma, voy a estar en la habitación preparando la maleta y duchándome, apurando hasta el momento del check-out.
Dejo el equipaje en la recepción del hotel hasta las 18:00.
Hago un pequeño paseo por los alrededores buscando una pastelería para comprar alfajores, encuentro, en la avenida Santa Fe, la cafetería Havanna, especializada en alfajores. Compro unas cajas para regalo.
Vuelvo a los alrededores del hotel, hago una parada en Doppio Caffe, tomo una cerveza y un aperitivo salado.
En la misma calle se encuentra el restaurante Entre Amigos y voy a comer.
Vuelvo a Doppio Caffe y me tomo un café con leche y un agua con gas.
A lo tonto son las 17:30 y vuelvo al hotel, recojo mi equipaje y espero el transporte.
Puntual llega y me lleva al aeropuerto, facturo mi maleta, espero que indiquen la puerta de embarque.
Casi con puntualidad británica el avión sale de Buenos Aires. Ya me encuentro en el día 23 de octubre. Catorce horas después llego a Barcelona.
Ocho horas de espera y a la hora estipulada sale mi avión para Alicante.
Para este tercer martes del mes me he decidido por una caminata que, a pesar de estar muy cercana, no la había realizado nunca, un recorrido por el Clot de Galvany.
Llego al lugar por la carretera de los Arenales del Sol a Gran Alacant, a la altura del Barranc dels Botelles, donde se encuentra el Aula de la Naturaleza, un área recreativa y el parking donde dejo el auto.
El Clot de Galvany es un espacio protegido con la categoría de Paraje Natural Municipal y una superficie de 366,31 que se extiende por las pedanías ilicitanas de Arenales del Sol y Balsares.
Este paraje es un enclave de gran valor ambiental. En él se pueden distinguir diferentes ecosistemas, que contienen una flora y fauna de gran relevancia a escala autonómica e incluso estatal. Así podemos destacar la presencia de especies de avifauna como la cerceta pardilla, la garcilla cangrejera, la malvasía cabeciblanca y el porrón pardo.
Entre los anfibios destacan el sapo corredor y la rana común, así como una gran variedad de reptiles.
Así mismo, este paraje destaca por la presencia de diversas comunidades florales dunares, saladares y comunidades palustres, destacando endemismos como limonium furfuraceum (siempreviva alicantina), limonium parvibracteatum y limonium santapolense.
El Clot de Galvany alberga asimismo la mejor formación dunar de la provincia de Alicante y una de las mejores de la Comunidad Valenciana, con un sistema de dunas móviles, semifijas y fijas.
Un recorrido circular por las sendas y caminos de este espacio natural me lleva a pasar por entre varios miradores y antiguos búnkeres de la Guerra Civil Española, así como por algunos espacios para la observación de aves.
También, dentro del entorno del Clot de Galvany, se encuentran las Ruinas Romanas.
Se trata de los restos de una granja unifamiliar de la época romana (finales del siglo I a. C.) de estilo íbera y una ermita del siglo XVII de la cual no se tienen constancia documental de su existencia en los archivos de Elche. Esta última estaría situada sobre la cimentación romana, aprovechando su estructura.
Finalmente termino el recorrido, pasando por tres estructuras para la observación de aves, llego al lugar donde se encuentra el coche y…
Vuelvo a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Totalmente. Han sido cerca de 10 kilómetros, con desnivel mínimo, en un entorno muy interesante y en una mañana limpia y luminosa.
Para este jueves la caminata da comienzo, como en tantas y tantas ocasiones, en el parking del hotel de Xorret de Catí, un entorno emblemático dentro del Paisaje Protegido de las Sierras del Maigmó y del Cid.
Hoy me acompaña Jesús y he preparado un recorrido por pistas, sendas y trochas por los alrededores de estas sierras tan conocidas y cercanas a la ciudad de Alicante.
Dejamos atrás la zona del alojamiento y, por pista en dirección sur, accedemos al cruce de caminos de la Ferrería, pasando antes por la mina, el pozo y el estanque del área recreativa del hotel.
Continuamos, hacia el sur, por la pista que lleva a otra encrucijada de sendas, el Mirador del Mar.
Tomamos ahora el camino/trocha, hacia el sureste, llegando a la parte oriental de las Peñas de la Foradá, unas elevaciones rocosas emblemáticas de la zona, con numerosas vías de escalada.
Seguimos el camino por la ladera sur de estos riscos y, por esta misma dirección, llegamos a otra encrucijada. Tomamos la senda/trocha que, hacia el oeste, de forma descendente y por entre un frondoso pinar, nos conduce hasta el Racó de la Servera, obviando la pista paralela que accede a la misma zona (esta segunda opción es mucho más aburrida).
Al llegar a este punto de la ruta, uno de los menos elevados de la misma, recorremos la pista entre campos de cultivo y pasamos por las ruinas del Mas del Calafate.
En un momento del itinerario la pista enlaza con otra a través de una estrecha senda que conduce, después, con un sendero/trocha, a mano izquierda y hacia el oeste, llegando a las peñas del Cantal del Moro, otra elevación rocosa con vías de escalada.
Seguimos hacia el oeste/suroeste (rodeando un pequeño cerro) y accedemos al parque de montaña Rabosa.
El Parque de Montaña Daniel Esteve, más conocido como Rabosa, es un área recreativa ubicada en la naturaleza, en pleno corazón del Paisaje Protegido de la Sierras del Maigmó y del Cid. Este espacio es de titularidad privada, propiedad del Centro Excursionista Eldense, entidad que lo gestiona y mantiene, y el acceso está abierto al público dispuesto a disfrutar de la naturaleza, siempre con respeto al entorno y a las personas.
Tras unos minutos de relax en este paraje, retomamos el itinerario previsto. Desandamos nuestros pasos unos doscientos metros para enlazar, por el este, con un camino que, de forma ascendente, circunvala el cerro por su cara norte (el que antes rodeamos por su ladera sur).
Ahora nos incorporamos a una pista de fuerte subida que nos lleva, en dirección norte/noreste, al Collado de Amorós.
Este cerro es, además de un importante cruce de sendas, un fabuloso mirador desde donde se puede admirar el paisaje y las sierras de los alrededores.
Ahora, comenzamos el retorno al punto de partida, tomamos la senda/trocha ascendente que, por el norte, nos lleva a la parte alta del monte de Catí, y enlaza con otra pista por la que fluyen un montón de PR’s.
Caminando hacia el oriente se encuentra la Torre de Vigilancia forestal y más allá se accede a la Ermita de la Purísima.
Dejamos la ermita, volvemos a la pista y llegamos al cruce de caminos de la Ferrería. Aquí sólo queda tomar el mismo camino que nos llevó hasta este punto; ahora nos dirigimos en dirección norte, durante 1’5 kilómetros, hasta llegar al hotel de Xorret de Catí y al parking donde se encuentra el auto.
Volvemos a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Han sido cerca de 12’5 kilómetros, con un desnivel de unos 270 metros, hechos en muy buen tiempo, en una mañana agradable y en muy buena compañía.
Este lunes no he querido calentarme demasiado la cabeza y me he decidido por un recorrido en una zona cercana y cómoda, la Sierra de Santa Pola.
Hasta las proximidades de las Casetes de Meleja, al norte de esta población costera alicantina me he dirigido. He aparcado el auto junto al depósito de aguas y he comenzado, como en tantas ocasiones, la caminata de esta jornada.
Inicio mi andadura por el ‘Camí del Far’ (PR-CV61), en dirección noreste, durante unos 300 metros. En este punto tomo el desvío, a mano izquierda y por el mismo sentido (NE), llamado ‘Camí de la Casa de la Pinada’ (PR-CV61).
Aproximadamente 1’5 kilómetros después llego hasta las ruinas de la mencionada casa, una de las tantas que habían en esta sierra, dedicada a la explotación agrícola y ganadera. Hasta la mitad de siglo XX se utilizó como refugio de ovejas en los meses de invierno, luego el desuso y el abandono la relegó a ser un triste recuerdo de lo que fue.
Camino ahora por senda paralela a la carretera del faro durante unos 400 metros para pasar al otro lado del asfalto y entrar en una de las pistas que, durante 700 metros y en dirección norte, me lleva a enlazar nuevamente con otro tramo de la PR-CV61.
Ahora, esta pista, hacia el este, me conduce directamente hasta el faro.
Aquí da comienzo un camino perfectamente preparado con tablas de madera (lo que lo convierte en una senda adaptada) que lleva al borde del cabo, a sus pasarelas y sus miradores.
La mañana de hoy, con el cielo cubierto y niebla en el horizonte, no se ha prestado a ello pero… cuando el tiempo lo permite es indispensable disfrutar al máximo de las vista del Mediterráneo, de la costa alicantina y de la isla de Tabarca.
Después de unos minutos, abandono el lugar y me dirijo, por senda, hacia el interior para encontrarme con los asentamientos de baterías antiaéreas de la Guerra Civil y con el búnker/vértice geodésico.
Las ya clásicas fotos en el vértice y… continúo el itinerario previsto.
Me incorporo de nuevo a la PR-CV61, en dirección oeste, y a unos 300 metros, en un cruce, tomo una nueva pista, por la izquierda, llamada ‘Camino de la Torre’, que me da acceso, hacia el sur, a la Torre de Escaletes.
La torre de Escaletes es una de las muchas torres de vigilancia que se levantan en la costa alicantina con el fin de prevenir, en su época, los ataques de piratas berberiscos . Está situada en la sierra de Santa Pola y su construcción data del siglo XVI, concretamente en 1552, si bien parece ser que fue levantada sobre otra torre de origen andalusí. Erigida con muros de mampostería, su altura es de ocho metros y cuenta con ménsulas de piedra en su parte superior. Ha sido declarada Bien de Interés Cultural por el Consell de la Generalitat Valenciana.
Después de un rato de relax junto a la torre, vuelvo sobre mis pasos, tomo la pista ‘Camino de la Torre’ y a unos 400 metros giro a la derecha y tomo el camino que me lleva al Pla de Sant Pere y a la ‘Senda de Roberto’.
Esta vereda, en dirección norte, me acerca al monolito en memoria de Roberto Castro, realizado por su hermano.
Al término de esta senda me incorporo, nuevamente, al ‘Camino de la Torre’ y pocos metros después, a mano izquierda, tomo la vereda/trocha que me acerca al paraje de la ‘Foia Roja’.
Este rincón de la sierra rodeado de abundantes eucaliptos debe su nombre a la coloración roja de sus tierras.
Ahora ya, y siguiendo la senda, me incorporo de nuevo a la pista ‘Camino del Faro’ (PR-CV61 y, en dirección oeste, llego al lugar donde se encuentra aparcado mi coche.
Regreso a casa.
Valoración: 2**
Recomendable: Sin ninguna duda. Han sido cerca de 12 kilómetros, con un desnivel próximo a los 125 metros, hechos en muy buen tiempo y en una mañana que ha comenzado bastante nubosa, aunque después se ha despejado y, en todo momento, extremadamente calurosa.
El Valle de Polop es una gran extensión de terreno, dividido administrativamente en Baix y Alt, que se encuentra en el término municipal de Alcoy, entre las montañas de la Sierra de Mariola y la Sierra del Menejador.
Este viernes voy a realizar un recorrido por la parte alta de este valle donde, entre tierras de cultivo, se encuentran un conjunto de masías, unas más modernas que otras, que dan a esta zona un toque especial.
El auto queda aparcado junto a la Ermita de San Isidro Labrador, un edificio construido entre los siglos XVII y XVIII para dar servicio religioso a los habitantes de las casas del valle.
Aquí comienza la ruta de esta jornada, en el sentido de las agujas del reloj, pasando por algunas de las principales edificaciones; algunas de ellas con varios siglos de antigüedad, incluso con su propia ermita.
En mi recorrido diviso el Maset Nou, más adelante, y algo más alejado, el Mas de la Cordeta y su Ermita de Sant Jaume. Ahora paso junto al Mas de l’Alquerieta y el el Mas de l’Alquería Vella.
Llego a un cruce de caminos, tomo el de la izquierda, sigo en dirección oeste/suroeste, y a mano derecha tengo el Mas de l’Alquería Nova, el de Servereta de Baix a mi izquierda y, algo más alejado, el Mas Torre Redona.
El camino me lleva hasta el Mas El Chocolatero y, desde aquí, la senda/trocha cambia ligeramente de dirección, ahora voy hacia el noroeste/noreste para llegar a las ruinas del Mas del Fondo de Baix.
Pocos metros después, y teniendo el Mas del Fondo de Dalt enfrente, hago un cambio total de dirección; ahora me dirijo al norte para pasar por la misma puerta del Mas de la Ferrera y alcanzar la carretera CV-803, la que une Onil con Banyeres.
Apenas unos metros de asfalto y un nuevo cambio de sentido; ahora me dirijo hacia el noreste/este, teniendo al fondo, a lo lejos, el Mas de l’Altet de Sant Vicent.
Accedo al Mas de la Menora Vella o de Baix y vuelve a haber un cambio de dirección; ahora camino hacia el sureste durante unos 300 metros para volver al noreste y encontrarme con el Mas de la Menora Nova o de Dalt y su Font de la Menora. Me encuentro en la parte más elevada del recorrido (990 ms.n.m.).
En este punto da comienzo el regreso al punto de partida. Hacia el noreste primero y el sureste después, paso por las ruinas de un horno de cal y, más adelante, por el Mas de Don Pedro y su Ermita de San Roque, llegando, unos 700 metros después, al cruce de caminos del comienzo de la ruta.
Ahora tomo la pista de mi derecha, el llamado Camino del Chocolatero, llego a la carretera CV-795 y su intersección con la CV-801, que une las poblaciones de Banyeres de Mariola-Ibi-Alcoy, y poco después llego hasta la Ermita de Polop o de San Isidro, lugar donde se encuentra mi coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Absolutamente recomendable. Una caminata bastante cómoda, de algo más de 12 kilómetros, con un desnivel de 220 metros, hechos en un tiempo más que aceptable, por una zona con mucho encanto y en un día estupendo.
Primera caminata de un septiembre cargado de expectativas.
En esta ocasión, como en muchas otras, comienzo la ruta desde la Ermita de los Santos de la Piedra, a las afueras de la población de Biar, lugar donde dejo aparcado mi coche.
Este pequeño templo, rodeado por una reducida zona recreativa, fue construido en el siglo XIII y está dedicado a los primeros mártires del cristianismo, San Abdón y San Senén.
Desde este punto me dirijo, hacia el NE/SE/NE, por la senda ascendente de la Solana de la Campaneta (coincidente con la PR-CV55), en el extremo suroeste de la Serra de les Fontanelles.
En el kilómetro 1’5 de mi recorrido, en una bifurcación, tomo el camino de la izquierda, abandonando la PR, que transita a media altura de la sierra, y camino durante algo más de 2 kilómetros (y este es un tramo totalmente novedoso) por la parte alta de la misma, llegando al llamado ‘Canto del Gallo’ (845 msnm), para volver a incorporarme, después, a la PR-CV55.
Ahora la senda me conduce a otro cruce de caminos, por la derecha llego hasta el paraje de la Cova Negra.
Se trata de un gran abrigo abierto en la roca y utilizado como corral y refugio de pastores.
Después de tomarme unos minutos para el refresco, comer algo y la contemplación del magnífico paisaje, dejo el paraje y me incorporo a la senda/trocha que tengo a mano izquierda, descendiendo hacia el sureste, hasta llegar a la gran pista donde comienzo el camino de regreso al punto de partida, pasando antes por un abrevadero cercano a una replana en la que hace unos meses había colmenas.
Esta pista, que corresponde a un importante tramo del Camino del Cid (o de la Defensa del Sur), me lleva en suave descenso y en dirección suroeste, hasta las proximidades de la población de Biar, pasando por una Caseta Forestal, la Casa de Segura y la Casa de la Campaneta.
Sobre el kilómetro nueve se encuentra otra encrucijada, me incorporo al ramal de la derecha, abandonando el Camino del Cid, y, en dirección suroeste/oeste, por la zona de la Solana de la Campaneta, llego al primer tramo del camino inicial.
Ahora sólo tengo que descender por esa parte de la senda hasta llegar a la Ermita de los Santos de la Piedra y al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Pues claro, muy recomendable. Han sido unos 9’5 kilómetros, con un desnivel próximo a los 210 metros, hechos en muy buen tiempo y en una mañana fabulosa.
Entre las sierras de la Serrella y Aitana, en la Vall de Guadalest, un lugar por donde discurre el río Frainós, uno de los principales aportes del Serpis, inicio la caminata preparada para despedir las salidas de este mes de agosto.
Me dirijo hasta la población de Penáguila , en la comarca de l’Alcoiá, y, desde las afueras de la misma, muy cerca del Pont de l’Arcada, comienzo el recorrido de esta jornada.
Tomo la senda/pista, en dirección este, que me conduce hasta la localidad de Alcoleja, en la comarca alicantina del Comtat, caminando por entre campos de cultivo y un par de corrales.
A pesar del verano tan tórrido que estamos padeciendo, lo bueno de caminar por entre sierras que aún tienen algo de agua que las recorren es pasar por campos que te muestran los frutos de la temporada.
Moras, higos, uvas, manzanas, peras y un melocotón han sido el segundo desayuno antes de llegar a Alcoleja.
En este caso, entro en el pueblo por el norte y hago un recorrido por su centro donde se encuentra la Torre d’Alcoleja (o Palacio de Malferit), la iglesia de Sant Vicent Ferrer y el ayuntamiento.
Salgo ahora por el sur de la localidad y me dirijo hacia el noreste, pasando por el río Frainós, las casas de Cabrera y la piscina municipal.
Sigo el camino, en la misma dirección, hasta llegar a la pequeña pedanía de Beniafé, un conjunto de casas pertenecientes al término de Alcoleja, con una bella ermita del siglo XVII en honor a la Mare de Déu dels Desamparats y una hermosa fuente, balsa y lavadero, en un rincón lleno de espectaculares panorámicas.
En este punto, comienzo el regreso al punto de partida.
Tomo el camino de Beniafé, en dirección oeste/noroeste, pasando por el puente sobre el río Frainós y llegando a la carretera CV-770.
Después de 500 metros de asfalto, conecto con el sendero/pista que me llevó a Alcoleja, ahora camino en sentido contrario hasta llegar a Penáguila.
En poco más de 2’5 kilómetros de sinuoso recorrido, con algún que otro desvío, llego, nuevamente, al Pont de l’Arcada, a la población de Penáguila y al auto.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Han sido cerca de 10 kilómetros, con un desnivel de 360 metros, hechos en un tiempo más que correcto y en una jornada estupenda.
Para este último lunes del mes me he decidido por una caminata, en principio, bastante sencilla.
Me dirijo por la CV-800, la carretera que une San Juan, Jijona y Alcoy, y en el kilómetro 29’5, en pleno puerto de montaña, en un claro a mano derecha, junto al Camino de Vivens, dejo el auto para iniciar un recorrido por esta sierra, la Carrasqueta.
Paso al otro lado de la CV-800 y tomo un sendero paralelo al asfalto, en dirección norte, que me lleva hasta el kilómetro 30’2. Ahora vuelvo a cruzar la carretera y me dirijo de forma ascendente, por senda/trocha, hacia el oeste, pasando por un aljibe, un horno de cal y las ruinas del pequeño Pozo de Nieve de la Castellana.
Me encuentro en el llamado Camino Real de Alcoy que me lleva, en dirección oeste/noroeste, hasta la parte alta de la sierra, pasando por un depósito y una zona de colmenas.
Llego arriba, a una bifurcación, y tomo el camino de la izquierda, en dirección suroeste.
Sigo ascendiendo, ahora de manera más suave, y voy a encontrarme con el vértice geodésico de la sierra, aunque antes me encuentro con un gran hito, un mojón que señaliza el punto en el que se unen tres términos municipales, el de Alcoy, el de Ibi y el de Jijona.
Un kilómetro después tomo un pequeño desvío, a mano derecha, que me lleva hasta el vértice, Carrasqueta (1205 msnm).
Deshago mis pasos, vuelvo al camino y sigo en dirección suroeste. Llego al refugio de montaña de Esbarzerets. Unos minutos de relax en este espacio.
Ahora ya comienzo el regreso al punto de partida. Tras unos pocos metros en dirección suroeste me encuentro con un importante cruce de sendas. Hago un cambio de dirección, tomo el camino de mi izquierda, hacia el este, descendiendo la sierra y coincidente con el Camino de Santiago del Sureste.
En un punto determinado de la bajada, este camino me lleva a incorporarme al Camino de Vivens y éste me conduce hasta el Mas de Sant Ignasi. Una pequeña entrada en el espacio de esta masía para contemplar la construcción (ruinas), su pozo, su aljibe y su cava de nieve, el Pou de Neu del Carrascó de Dalt.
Sigo hacia el este y, siguiendo el Camino de Vivens, llego al descampado donde se encuentra el coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Claro que sí, sin ninguna duda. Han sido cerca de 8’5 kilómetros, con un desnivel que ha rozado los 200 metros, hechos en muy buen tiempo y en una mañana realmente estupenda.
Al este del término municipal de Onil, a poco más de 2 kilómetros del Espacio Natural Casa Tápena, aparco el auto en un claro del camino, junto al Mas y Font de l’Arcada, e inicio la caminata de este jueves tomando un tramo de la GR7 y ascendiendo, hacia el norte, por la rambla homónima, entre los Altos del Quico y la Penya del Flare.
La mañana se presenta con una bajada bastante importante de las temperaturas que hace augurar una ruta extremadamente agradable.
En el primer kilómetro hay una importante bifurcación, tomo la senda de la derecha, dejando la pista de la izquierda (GR7) que ya cogeré en el camino de regreso, y me dirijo hacia el este/noreste por el Barranco de Monvarí, pasando por las cercanías del Mas de la Capona y por el Mas, la Font y la Alberca de Monvarí.
Sigo ascendiendo por senda/pista que circula en paralelo entre la ladera norte de la sierra de Biscoi y el lecho del barranco y llego, en el kilómetro 5, a un importante cruce de caminos; ya en el límite del término municipal de Onil.
Tras una pausa para beber y comer alguna fruta, tomo la pista que va hacia el oeste, incorporándome a otro tramo de la GR7, pasando por el Mas del Palomaret y unos 300 metros después, en otra bifurcación, dejo la GR y me dirijo, a mano derecha, a la senda/trocha que me lleva, por el norte, hasta el Collado del Xocolater.
Aquí, ya estoy próximo al Barranco de Taguenga, al que accedo 200 metros después del collado.
Comienzo ahora el regreso al punto de partida y desciendo, en dirección suroeste, por dicho barranco, volviendo, en el kilómetro 7’8 (aprox.), a enlazar con otro tramo de la GR7; que ya me acompañará hasta el final del recorrido.
Termino el descenso del Barranco de Taguenga y continúo caminando ahora por la Rambla de l’Arcada, llegando, un kilómetro después, al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Está claro que sí. Han sido cerca de los 11’5 kilómetros, con un desnivel próximo a los 250 metros, hechos en un tiempo más que aceptable y en una mañana verdaderamente espectacular.
Esta mañana, bien temprano (7:00 a.m./30º), me he dirigido a la población de Ibi, concretamente hasta la salida de la localidad, en la carretera CV-801, en el margen derecho, he aparcado el auto para iniciar esta caminata que me llevará por algunos de los puntos de interés de esta sierra, la dels Barrancs, que se encuentra dentro del Parc Natural del Carrascal de la Font Roja.
Inicio la caminata con una considerable subida, dejando Ibi a mis espaldas y dirigiéndome, hacia el noreste, al Mas del Canyo, por senda en paralelo al Barranco de las Zorras, en la zona llamada Solana de Campos.
A medida que se asciende la visión de Ibi y de los pueblos que componen la Foia de Castalla queda como una magnífica panorámica de máxima belleza.
Llego finalmente al Mas del Canyo, una casa que está en plena reforma, y este es el punto más elevado de mi caminata (1153 msnm)
Comienzo ahora el regreso, en suave descenso por la PR-CV127 y en dirección oeste, hasta llegar al valle de campos de cultivo, donde se encuentra el Mas de Foiaderes.
Queda atrás el valle y, ahora, comienza una cómoda subida que, durante un kilómetro y medio, me acerca hasta otra de las casas de mi caminata, el Mas de Foiaderetes.
Desde esta masía, y durante varios kilómetros, la pista desciende y serpentea hasta llegar a la entrada del Barranc dels Molins.
Entrando en el barranco comienzo el último tramo de esta caminata.
A mi paso se encuentra el Área Recreativa y el Refugio del Racó d’Almarra.
El recorrido me lleva hasta la Font de Santa María, con su salida espectacular de agua, a la zona rocosa de la Trompa de Elefante y a distintos molinos que se encuentran en el camino… Molí de la Penya, Molí de la Tía Roseta, Molí de la LLapissera, etc, así como la Cova del Pastor y el Acueducto del siglo XVI.
La salida del barranco me incorpora a la carretera CV-801, un poco de asfalto y, sin más dificultad, accedo al lugar donde se encuentra mi vehículo.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: De todas todas. Han sido cerca de 12 kilómetros, con un desnivel cercano a 450 metros, en un día muy caluroso y salpicado de nubes, pero extremadamente hermoso.
Algo que me ha estado rondando toda la jornada. No salgas solo a la montaña!!! recomienda la gente… Y si te pasa cualquier cosa? Y es cierto, hacer esta actividad en solitario es bastante arriesgado, pero…
Si tuviera que esperar, en la gran mayoría de los casos, que alguien compartiera mis salidas a la sierra, haría mucho tiempo que habría dejado de practicar senderismo.
Al sur de la población de Biar, al final de la calle Partida del Figueral, en un claro de la pista, comienza, a primerísima hora, la caminata de este caluroso jueves de agosto.
En la ruta de hoy, como en tantas y tantas veces, haré un recorrido que me llevará a darle un buen paseo a la Sierra del Fraile.
Tomo la pista, en dirección este, que me conduce de forma ascendente hasta El Balconet, un primer collado desde el que se puede contemplar la población de Biar y su magnífico castillo, así como las sierras del alrededor.
En este punto, la pista cambia de dirección y me conduce hacia el sur por la ladera septentrional de la sierra. A los 1000 metros de recorrido dejo el camino (que coincide con la PR-CV155) y tomo una senda/trocha, a mano derecha, que me acerca de forma ascendente al Alt de les Voltes.
Un nuevo collado, cruce de sendas, y un nuevo cambio de dirección, el camino sigue en ascenso, primero hacia el noreste hasta el Alt de les Foyetes y después hacia el sureste para pasar por el Alt Redó y llegar al Paso del Contador.
Vistas espectaculares del entorno; sierras como de l’Arguenya, Reconco, Peñarrubia, Cabrera, Salinas… entre otras.
Ahora el camino continúa hacia el noreste, primeramente en suave descenso hasta un cruce con el Barranco de Santonja y una gran subida después para llegar al vértice geodésico de la sierra (Fraile, 1044 msnm).
Comienzo el regreso al punto de partida, deshago mis pasos hasta llegar al cruce con el Barranco de Santonja y tomo la pista descendente por esta depresión, en dirección noreste, coincidente con la PR-CV155 y pasando, en un momento dado, por el Corral del Flare (ruinas).
Esta pista me lleva a la que tomé para el ascenso a la sierra y, ahora, por la izquierda, me encuentro con el mirador de El Balconet.
Sólo tengo que seguir la pista descendente, en dirección oeste, que me acerca al lugar donde se encuentra mi coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto, muy recomendable. No ha sido una ruta muy larga, sólo han sido unos 7’5 kilómetros, con un desnivel cercano a los 300 metros, hechos en un muy buen tiempo y en una jornada calurosa y espléndida.
La caminata preparada para este martes la he pospuesto, en el último momento, y ha quedado pendiente para otro día, en un futuro próximo.
Y la ruta de hoy ha dado comienzo, a muy temprana hora, en el puerto de montaña de Benifallim, en un claro de la carretera CV-780, próximo al km 18 de la misma; es aquí donde dejo el auto e inicio el recorrido que, como en muchas otras ocasiones, me llevará a visitar la cumbre de la Sierra dels Plans y su vértice.
Tomo el sendero, Azagador del Puerto, en dirección suroeste, hacia el depósito de aguas contra incendio, que se encuentra muy cerca del Refugio Cumbres Alegres.
Ahora, la misma senda, hacia el oeste/suroeste, me lleva en progresivo ascenso, durante aproximadamente dos kilómetros, al Pou de Neu de Rontonar.
Durante el camino se hace indispensable el disfrute de las hermosas vistas de los alrededores.
Llego a la cava de nieve y se impone una pequeña parada para el refresco.
Sigo con el plan establecido y, en este punto, me incorporo a una estrecha senda (PR-CV232), a mano derecha, que, también hacia el suroeste, me lleva, durante unos mil metros, a la llamada Costera de la Mare de Déu.
Esta pista, con un ascenso algo más pronunciado, me acerca, en dirección noreste, al vértice geodésico de esta sierra, Plans (1330 msnm).
Unos minutos junto al vértice para beber, comer alguna fruta y disfrutar también de las hermosas panorámicas de los alrededores.
Momentos, además, compartidos con una pareja de senderistasque han tenido la amabilidad de hacerme una foto de cuerpo entero en la cumbre.
Comienzo el regreso, el recorrido se hace por el mismo sitio, paso por los mismos lugares que en la ida y ahora todo es prácticamente en descenso.
Llego sin mucha dificultad hasta el puerto de montaña de Benifallim y al coche.
Vuelvo a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Sin duda alguna, muy recomendable .Han sido algo más de 9 kilómetros, con un desnivel de unos 320 metros, hechos en un tiempo más que aceptable y en una mañana magnífica.
En esta mañana veraniega, muy temprano, no me he podido resistir…
Junto al Santuario de la Mare de Deú de Grácia de Biar, concretamente en el parking que hay detrás del templo, comienzo la ruta elegida para este segundo viernes de agosto; un recorrido que será en un primer tramo coincidente con la PR-CV55 y el Camino de Santiago del Sureste.
Tomo, de manera ascendente, la senda/pista/camino, hacia el este, pasando por las zonas del Racó de la Nória, Racó de la Plata y el Cap del Águila, hasta llegar al depósito de agua contra incendios.
En este punto, un importante cruce de caminos, continúo por pista (PR-CV55) de la izquierda, llegando a la Fonteta de Soriano. Pocos metros después, en una bifurcación, me incorporo a la pista de la izquierda, dejando atrás la PR-CV55 y pasando por el Mas de Camarasa.
Después de esta masía, el camino, me lleva en suave descenso, hacia el norte, pasando por el Barranco de Fontalbres y el Cabecet de la Noguereta.
Al llegar, aproximadamente, a la mitad de esta ruta, me incorporo a un largo sendero (5 km aprox.), también a mano izquierda, que me conduce, de forma sinuosa, entre suaves subidas y bajadas (pero en descenso principalmente) y en dirección suroeste, pasando por el Rincón de la Cueva Negra, hasta la Casa de Campaneta.
El último tramo de esta senda tiene una serie de construcciones (en ruinas) que sirvieron en su tiempo para recoger y canalizar las aguas de los barrancos.
Ésta desemboca en pista (asfaltada) donde coinciden la PR-CV55 y la GR Camino de la Defensa del Sur (o Camino del Cid). Un kilómetro y medio después, en dirección suroeste, llego al Santuari de la Mare de Déu de Grácia y al lugar donde se encuentra el auto.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Han sido algo más de 11’5 kilómetros, con un desnivel cercano a los 350 metros, hechos en un tiempo más que aceptable y en una mañana calurosa, aunque bastante agradable, de verano.
Hoy, con este aviso de tremenda ola de calor, he decidido pegarme el madrugón y hacer una caminata por una de las sierras cercanas a la ciudad, la del Maigmó, y, procurando que no sea demasiado complicada, visitar el Alt de Guisop.
Comienzo en la Replana del Pino, camino primero por asfalto hasta el Collado del Portell y, desde este punto, me incorporo a la pista (PR-CV85) que asciende, a mano izquierda, por la Sierra del Carrascalet y que lleva a un cruce de sendas, siguiendo recto se llega a las Casas de Planises y por la derecha se asciende al Pou de Neu y a la cima.
Tomo la segunda opción, llego a la cava de nieve y continúo subiendo por esta sierra hasta llegar al Alt del Carrascalet (1245 msnm).
Ahora desciendo por la cara sur de la serranía y enlazo con la pista (PR-CV31) que, también hacia el sur, me lleva a una bifurcación importante, por la izquierda el camino conduce a la Antenas de Pedro Payá (1181 msnm), el Maigmonet (1182 msnm) y el Maigmó (1296 msnm), por la derecha la senda asciende al Alt de Guisop (1250 msnm).
Es el camino de la derecha el que elijo y cuando llego al Alt de Guisop es el momento de hacer una pausa para el refresco y el disfrute de las increíbles panorámicas.
Comienzo el regreso al punto de partida, el recorrido es el mismo que en la ida hasta un punto determinado; una vez llego a la base de la Sierra del Carrascalet, en lugar de ascenderla opto por rodearla y tomo la pista que, en dirección norte primero y oeste después me conduce a la Replana del Pino y al lugar donde está aparcado mi coche.
Valoración: 3***
Recomendable: Sin duda, muy recomendable. Han sido algo más de 9 kilómetros, con un desnivel de unos 255 metros, hechos en un tiempo más que aceptable, con unas temperaturas moderadas y una mañana espléndida,
En la carretera que va desde Hondón de los Frailes a Albatera (CV-873), concretamente en el Coll de la Algüeda, dejo el auto para iniciar la caminata de este primer lunes de agosto.
El recorrido me llevará por las sierras de Albatera y Crevillente; con estos calores veraniegos comenzaré la ruta bien temprano y no será demasiado larga a fin de evitar complicaciones, aunque no esté exenta de alguna dificultad.
Comienzo, en una subida relativamente suave y en dirección noreste, por la pista del Barranc dels Tesas hasta llegar al Racó del Moreno (PR-CV255).
En este punto, cruce de caminos, tomo la senda, hacia el sur/suroeste, que, con un ascenso más pronunciado, me conduce hasta el Collado del Picacho (otra confluencia por donde pasa la PR-CV278) y, 400 metros después, a la cumbre del Picacho (Pico San Cayetano, 819 msnm).
Este es el propósito de esta caminata. No es un lugar que tenga vértice geodésico (no siempre te encuentras el mojón de marras) pero las vistas desde esta impresionante atalaya son de una belleza sublime, incluso a pesar de lo nubosa que se ha presentado la mañana.
Inicio el camino de regreso al punto de partida. Tomo la senda (PR-CV278), dirección oeste/norte, en una bajada tan importante o más que el ascenso que me llevó al pico.
Con una atención máxima, poniendo los cinco sentidos, en el descenso, la senda me lleva a la pista inicial (PR-CV255). Aquí, el camino desciende con mucha más suavidad y me conduce, hacia el oeste, hasta el mirador, el Racó dels Drets y la cueva/sima de Jaume el Barbut.
Sigo en el camino (PR-CV255), en dirección oeste, hasta llegar al Coll de la Algüeda, donde se encuentra mi coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto que sí. Han sido cerca de 8’5 kilómetros, con un desnivel próximo a los 320 metros, en una, oh sorpresa, agradable mañana de agosto y en un entorno de espectaculares panorámicas.
Después de unos días complejos y complicados, hoy, a pesar de no estar al 100%, no he podido resistirme y me he animado a realizar una caminata.
Un recorrido muy corto y sencillo, aunque no exento de algunos puntos de interés, por una sierra de la provincia con mucho significado histórico.
A primerísima hora de la mañana me he dirigido al municipio de Campo de Mirra, pequeña población en el noroeste de la provincia y perteneciente a la comarca del Alto Vinalopó.
Por el acceso que asciende la ladera norte de la Sierra de la Villa, que lleva al cementerio y a la ermita de la localidad, en un claro del camino, dejo el auto e inicio esta caminata.
A unos 150 metros (aprox.) por el Camino del Calvario, en dirección noreste, me incorporo a una senda que me acerca a la zona de petroglifos, en la cara este de la sierra.
Desciendo esta senda hasta llegar al Camino de San Bartolomé, pista que rodea la Sierra de la Villa y que yo sigo, de noroeste a oeste, hasta el desvío, por camino y a mano derecha, que asciende esta serranía, en dirección norte/noreste.
Una vez arriba, me dirijo hacia la ermita de San Bartolomé/Sant Bertoméu, pasando antes por el vértice geodésico de la sierra, Penyetes (688 msnm).
Poco después llego al templo, a su área recreativa y a los restos de lo que fue el Castillo de Almizra.
En este monte, Sierra de la Villa, a poca distancia de la localidad de Campo de Mirra, se alza esta ermita construida en siglo XV. El templo aprovechó para su edificación una de las torres del castillo. Lamentablemente, los restos de la fortaleza de origen árabe que han llegado hasta nuestros días y que fueron testigo del Tratado de Almizra, se reducen a basamentos de dependencias y murallas.
El castillo estuvo en uso hasta el siglo XIV. Apenas permanece en pie una torre de base cuadrada, disimulada con un tejado, a la que se le adosó la ermita de San Bartolomé.
Momentos de contemplación y relax alrededor de esta magnífica atalaya para, seguidamente, descender por la carretera que lleva hasta ella y llegar, a unos 200 metros, al lugar donde se encuentra mi coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto. Sólo han sido unos sencillos 6 kilómetros y un desnivel de 115 metros, todo ello en un entorno muy agradable y de gran interés histórico.
Para este jueves, una caminata mezcla de un recorrido bastante conocida y un tramo, de unos 3’6 kilómetros, totalmente novedoso que aportan a esta ruta un toque original.
Dejo el coche a la entrada de la urbanización L’Estepar y comienzo, pasando por la pequeña área recreativa, a caminar por la Vía Verde de Alcoy, en dirección sur hasta el kilómetro 1,7.
En este punto tomo, a mano izquierda y hacia el sureste, una trocha que deja la vía y me lleva hasta las casas de la Sarga de Baix y a la pequeña población de la Sarga, pedanía perteneciente a Jijona.
Paso por la calle Mayor, junto a su iglesia, y me dirijo, por pista y hacia el suroeste, por el Camí de Xixona, llegando a un primer cruce de caminos.
Por error voy por el camino de la derecha durante unos cientos de metros. Una vez me doy cuenta del fallo, deshago mis pasos y tomo la senda de la izquierda, llegando en el kilómetro cuatro (+/-) a la Font de Sant Jordi, pasando antes por el Mas dels Pouets de Baix y el Mas dels Pouets de Dalt.
Una visita a esta bonita fuente y su área de descanso, un pequeño descanso y retomo el camino; ahora la pista me lleva, hacia el oeste, a incorporarme al Camí de Xixona, pasando antes por…
las casas de La Lloma.
Esta es una gran y cuidada finca, totalmente privada y vallada. He estado un buen rato buscando una alternativa, una salida de este espacio particular. He llegado a pensar, por un momento, en deshacer el camino y regresar por donde había llegado pero… Un casi imperceptible acceso en un lateral de la puerta de entrada me ha permitido salir de la finca.
Ahora ya sí, llego al Camí de Xixona que me conduce, nuevamente y hacia el noreste, hasta las casas de La Sarga.
Aquí, la pista, entre asfalto y cemento, a mano derecha y en dirección noreste, me lleva, en una subida algo importante, hasta el Mas de la Cova, muy cerca de la entrada de acceso a los abrigos y a las pinturas rupestres de la Sarga.
Desciendo este cerro, tomando el camino zigzagueante hacia el noroeste que al final, y haciendo un giro por el oeste/suroeste, me devuelve a la pista de la Vía Verde de Alcoy, el tramo que realicé al comienzo de esta caminata.
Ahora, en dirección norte, llego hasta la pequeña área recreativa y al lugar, frente a la urbanización L’Estepar, donde se encuentra el auto.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Totalmente recomendable hasta la llegada a la Font de Sant Jordi, después, con el fin de evitar problemas en la finca privada, recomiendo deshacer los pasos hasta llegar a la Sarga. Han sido unos 12,3 kilómetros, con un desnivel de unos 200 metros (aprox.), hechos en un tiempo más que correcto, en una mañana limpia y luminosa.
Me dirijo hasta la población de Planes de la Baronía, en la comarca del Comtat, tomo la carretera CV-711, la que va hasta el embalse de Beniarrés, aparco el auto en un pequeño claro que hay muy cerca de la subida a la Ermita del Santo Cristo y, aquí, comienza la caminata de este martes.
En este punto inicio una de las rutas emblemáticas de la provincia; la que me llevará a recorrer el Barranco de la Encantada y algunos de los lugares de interés de la zona.
Subo, como en tantas otras veces, el zigzagueante camino que asciende hasta la ermita, en un bonito vía crucis, teniendo unas vistas espectaculares de la población de Planes y las sierras y paisajes que lo rodean.
Un momento de descanso en lo alto del cerro donde se encuentra el templo, rodeado de pinos y una pequeña zona recreativa. Las vistas del Embalse de Beniarrés, desde esta atalaya, son realmente hermosas.
Desciendo el cerro de la ermita por la pista asfaltada que, en dirección noreste, me lleva, y ahora ya de forma ascendente entre campos de cultivo, a la zona de Les Penyetes.
Llego a una pista asfaltada, me dirijo, por ella, hacia el sur, hasta llegar a la carretera CV-700 y, unos 100 metros después, conecto, por la izquierda y hacia el norte, con otra pista cementada, llamada Camí de la Vall de Gallinera, que me lleva hasta… el Gorg del Salt.
El Gorg del Salt es uno de los puntos de interés de esta ruta. Se trata de una gran poza, alimentada por un salto de agua, en un entorno muy bonito.
En esta ocasión la cascada, tristemente, apenas tiene un hilillo de agua, pero en época de lluvias llega a ser realmente alucinante.
Vuelvo a la pista cementada (Camí de la Vall de Gallinera) y, a pocos metros, tomo una entrada, a mano izquierda y en dirección oeste, que me introduce de lleno en el Barranco de la Encantada.
Las aguas que han formado esta depresión, entre las Sierras de la Albureca, el Cantalar y el Tossal de la Dona, provienen de distintos aportes, diferentes barrancos, al oeste de estas tierras, en las cercanías de Alcalá de la Jovada, formando en este punto hermosas pozas y saltos de agua y llegando su caudal a engrosar el cauce del río Serpis, tras la presa del embalse de Beniarrés.
A mi paso por esta depresión puedo contemplar las distintas pozas, saltos y fuentes (aunque en esta ocasión, debido al mes que estamos, con muy poca agua), como el Toll de la Pau, Toll del Blavet, Toll de l’Estret, la Font del Molí, el Azud del barranco, etc… Y paso por algunas construcciones, ya ruinosas, entre las que se encuentra el conocido Molino de la Encantada.
Continúo por la senda, en suave ascenso, hasta conectar con la carretera asfaltada, Camí de Tormo, que, en dirección suroeste, entre campos de cerezos, almendros y olivos, me lleva directamente hasta el lugar donde se encuentra el auto.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Está claro que sí. Han sido, entre unas cosas y otras, cerca de 12 kilómetros, con un desnivel algo superior a los 400 metros, en un día estupendo de calor y hecho todo en un tiempo más que correcto.
La caminata de hoy tendrá como máxima dificultad, sin duda alguna, el calor sofocante. Comienzo bastante temprano y voy provisto de agua, creo que suficiente, por lo que espero que la ruta sea llevadera.
Comienzo a las afueras de la localidad de Lorcha, concretamente cerca de la Fábrica de Papel, la antigua estación de tren y el camino de subida al Castell de Perputxent, donde, en un claro de la pista, aparco el coche y doy inicio a este recorrido.
El itinerario va a ser el mismo tanto de ida como de vuelta y lo voy a hacer, siguiendo el cauce del río Serpis, por la llamada Vía Verde del río homónimo.
La pista me lleva, hacia el noreste en suave descenso, encontrando a mi paso una gran carrasca centenaria, alguna de las casetas del ferrocarril y un acceso, a mano derecha, a la Font de Boteros, con su pequeña y, con estos calores, muy mermada balsa.
Continúo por la vía y en el kilómetro 2’8 del recorrido se encuentra el túnel, de unos 200 metros de longitud, que me hace pasar por debajo de la Penya dels Coloms.
Al otro lado, y a unos 500 metros, se encuentra el Azud de l’Infern, con su salto de agua, y las ruinas de la Casella de Parres y del Molí de l’Infern.
Hay que resaltar durante toda la caminata los extraordinarios paisajes que rodean al río Serpis.
Hay que destacar que la Vía Verde, además de ser el antiguo itinerario del ferrocarril que unía las poblaciones de Alcoy y Gandía, llamado también el Tren dels Anglesos, es en la actualidad una maravillosa ruta senderista/cicloturista, la PR-CV207 y el Camino del Alba.
En el kilómetro 4’8 llego hasta otra nueva caseta del ferrocarril y un antiguo depósito de agua.
Por último, en el kilómetro 5’5 del recorrido, me encuentro con uno de los puentes de la Vía Verde y, al otro lado del Serpis, la Fábrica de la Llum y su pequeña área de descanso. En este lugar, aunque la vía continúa siguiendo al río hacia tierras valencianas, yo hago un stop para el refresco y considero esta parada como el punto de retorno a la casilla de salida.
Para el regreso nada a destacar, vuelvo a pasar por los mismos lugares que en la ida. Sólo que ahora el recorrido es en suave y sinuoso ascenso en dirección suroeste.
Atrás queda la Fábrica de la Llum, el depósito de agua, la caseta del ferrocarril, la Casella de Parres, el Azud de l’Infern, el túnel y la Font de Boteros, entre algunos de los puntos de interés.
Finalmente, llego a la Fábrica de Papel y al parking donde se encuentra el coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Por supuesto, muy recomendable. Han sido cerca de 12 kilómetros, con un desnivel nada destacable, hechos en muy buen tiempo, con calor extremo y unos paisajes de infarto.
Entre los municipios de Sant Joan y Mutxamel, he realizado la caminata de este jueves sofocante de julio.
Un recorrido que me ha llevado, por entre estas dos poblaciones, a visitar algunas de sus ermitas y un vértice geodésico que estaba pendiente desde hace mucho tiempo y, hasta hoy, no encontraba la ocasión.
Dejo el auto en el carrer del Pintor Sorolla, en Salafranca, barrio de Sant Joan, próximo a la primera de las ermitas de la caminata de esta jornada.
La ermita en cuestión es la de Santa Anna. Sobre este templo no se tiene constancia concreta de su fecha de construcción y carece prácticamente de motivos ornamentales, su fachada noble realizada en sillería posee un relieve que presumiblemente representa a los santos Abdon y Senen.
Tomo, ahora, en dirección sur, el camino del Serení, que me lleva directamente a la puerta principal del cementerio de Sant Joan.
Le doy un rodeo al camposanto y tomo el camino homónimo que me dirige, hacia el norte, hasta el carrer Nova Tabarca, pasando por encima del túnel de la autovía A-70.
En una primera curva de esta calle, me incorporo, a mano izquierda y en dirección oeste, a una senda/pista, que me lleva de forma ascendente por la Serra del Calvari hasta su vértice geodésico homónimo (101msnm).
Una breve parada, unas cuantas fotos (las de rigor) y reanudo el itinerario previsto.
Desciendo de este monte por su ladera norte y me encamino hasta otra de las ermitas del recorrido; la Ermita del Calvari de Mutxamel.
Este es un edificio religioso de cruz griega que data del siglo XVIII y está dedicado al Cristo de la Salud. Esta ermita, restaurada en diversas ocasiones y siendo la última en 2014, está construida con muros de mampostería, bóvedas de cañón en los cuatro brazos, cúpula de media naranja sobre tambor octogonal en el crucero y la cubierta de tejas curvas es a varias aguas. La fachada principal cuenta con dos elementos: una espadaña con campana y un retablo cerámico que representa el entierro de Cristo.
Una cuidada zona recreativa rodea este templo.
Comienzo el regreso al punto de partida. Por los carrers del Maigmó, del Céntim y Rafael Altamira, camino en dirección este/sureste/suroeste hasta salir del término municipal de Mutxamel y enlazar con el carrer Nova Tabarca de Sant Joan.
Ahora vuelvo a hacer el paso por encima del túnel de la autovía A-70 y comienzo a subir, por diferentes sendas, hasta llegar a la última de las ermitas de esta ruta; la Ermita del Calvario de Sant Joan.
La construcción de este edificio religioso de cruz griega data de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Esta ermita, situada en el cerro del Calvario (al igual que la de Mutxamel), está construida con muros de mampostería y cubierta por una cúpula de media naranja de tejas curvas. En la fachada principal, orientada a mediodía, destaca un frontón curvado y el amplio hueco de entrada. En el interior, se aprecia las capillas laterales en los pequeños brazos de bóveda de cañón y el altar adosado al testero en el brazo de cabecera. Además, y gracias a la última restauración en 2007, se observan las pilastras y la cornisa que recorren toda esta arquitectura.
Un pequeño descanso en este templo y, por sendas, hacia el este, me incorporo al camino del Serení y, por el norte, al carrer del Pintor Sorolla y al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 2**
Recomendable: Una caminata, por muy pequeña y sencilla que sea, siempre es recomendable. Han sido unos 5’5 kilómetros, con un desnivel nada destacable, hecho todo desde muy muy temprano y en un tiempo más que aceptable, por una zona que rebosa historia por los cuatro costados y en una mañana estupenda.
Empieza julio con alguna que otra sorpresa, entre ellas la profunda ola de calor que nos está afectando. Aún así, yo, procurando llevar el máximo cuidado posible, me atrevo a hacer una caminata por la sierra alicantina; un recorrido no demasiado largo, bien provisto de agua y comenzando a primerísima hora de la mañana.
Entre las sierras del Carrascalet y el Flare, dejo el auto en la Replana del Pino, junto a la carretera CV-8170, la que une Petrer con Castalla, y comienzo tomando la pista que conduce a las casas (ruinas) de Planisses.
Esta pista, hacia el este, enlaza, en el kilómetro 1’2, con otra (PR-CV 85) y, antes, a mano izquierda, tomo una estrecha senda/trocha que me lleva a las casas de Planisses, por entre pinos y carrascas, pasando por el camino que accede a la Cova del Tío Melchor y un horno de cal.
El camino da paso a la pista que conduce, entre campos de cultivo, a las ruinas de las casas de Planisses.
Seguidamente la pista da paso, en dirección sureste, a una vereda poblada de pinos y carrascas que me acerca hasta el Pou de Neu de Planisses.
Dejo los restos de esta construcción y me dirijo por camino, hacia el sur/suroeste, a una bifurcación, junto a un abrevadero y, pasando antes, por las ruinas de otra antigua casa. .
Ahora hago un cambio total de dirección, accedo por camino, hacia el norte/noreste, entre una extensión importante de terrenos de cultivo y llego nuevamente a la zona de las casas de Planisses.
En este punto, deshago lo andado, retomo la vía que me llevó a la casas y, ahora, en continua subida, me incorporo a la pista PR-CV085, asciendo por la ladera este de la Serra del Carrascalet, llegando hasta su Pou de Neu, su cumbre (Alt del Carrascalet) y un estupendo mirador.
Una vez visitada la parte alta de la sierra, vuelvo sobre mis pasos y desciendo a la pista (PR-CV085) que me llevó hasta ella.
Ahora la bajada la hago por la ladera oeste y llego al Collado del Portell, junto a la carretera CV-8170.
Unos 300 metros después, en dirección norte y por asfalto, llego a la Replana del Pino y al coche.
Regreso a casa.
Valoración: 3***
Recomendable: Está claro que sí. Han sido cerca de 8’5 kilómetros, con un desnivel próximo a los 260 metros, hechos en un tiempo más que correcto y en una jornada calurosamente agradable.
Hoy, con esta ruta, digo adiós a las caminatas (me refiero a las de junio 😉 ).
Me dirijo a las afueras de la ciudad de Alcoi, a la zona de descampado junto al parque Poeta Pastor Aycart, en el barrio de Batoy, donde aparco el auto y comienzo el recorrido de esta jornada.
Camino, hacia el oeste, por la Vía Verde, pasando por el túnel de Riquer y, antes de seguir por el viaducto del Barxell, me desvío, por senda y pista, junto a la Font del Pont, hacia el noreste/este/noreste, hasta llegar de manera ascendente a las Casas del Salt.
Entre las construcciones que componen las Casas del Salt destacan varios edificios industriales, actualmente sin actividad, junto a otros residenciales, que conforman un paisaje singular. Las aguas del río Barxell, canalizadas a través de galerías y acequias, favorecieron el establecimiento, en esta zona, de molinos harineros y, sobre todo, molinos papeleros (dedicados a la fabricación de papel de fumar) cuyo origen se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII. En la parte más elevada destacan los molinos de Brutinel, con su jardín monumental y su atractivo invernadero. Junto a este conjunto, adosado a la antigua carretera se encuentra uno de los edificios del Molino de En Medio, que conserva su esbelta chimenea cuadrangular, y junto a él un grupo de casas de recreo que ocupan el espacio en el que hasta 1945 había diferentes edificios pertenecientes a este molino.
El río Barxell, a su paso por este conjunto de edificaciones, cae (sobre todo en épocas de fuertes lluvias) desde la altura en la que se encuentra formando lo que se llama El Salt, una espectacular cascada de más de 70 metros.
Cruzo ahora al otro lado del cauce, paso por una cueva y un mirador y tomo la senda que en dirección sureste, de forma descendente, me conduce, pasando por el Molí del Racó, Molí de d’Alt y la Font y Molí de Baix, al Racó de Sant Bonaventura; otro lugar donde, en este caso se trata del río Polop, nos regala una serie de miradores, de pozas y una especial área recreativa, aunque hoy, con estos calores, apenas si lleva un pequeño hilo de agua.
Siguiendo el sendero que hay junto al curso de este río (prácticamente seco), ahora hacia el este/noreste, llego en un primer momento a pasar bajo el Pont de les Sets Llunes y, después, hasta la Font del Quizet y su zona de recreo, lugar donde se unen (cuando llevan agua) el río Polop y el río Barxell (o Riquer) para adentrarse en la ciudad de Alcoi y llamarse Río Serpis, algunos kilómetros más adelante.
Tras este último espacio natural sólo me queda tomar la pista que, en dirección norte/noreste, me lleva a enlazar con la Vía Verde y llegar al lugar donde tengo aparcado el coche.
Regreso a Alicante.
Valoración: 3***
Recomendable: Alguien lo podría poner en duda? Muy recomendable. Han sido cerca de 9 kilómetros, con un desnivel de unos 160 metros, hechos en tiempo correcto y en una mañana calurosa aunque agradable.
Una caminata en solitario para este día de San Juan.
Hoy me dirijo hasta la población de Agres para efectuar la ruta de este martes; un recorrido urbano por esta bella localidad y visitar algunos de los puntos de interés de sus alrededores.