CASTILLOS DE LA MARINA ALTA

CASTILLOS DE LA COMARCA DE LA MARINA ALTA (ALICANTE)

01 – Castillo de Benissili:

También conocido como Castillo de Al-Azraq. Se encuentra en pleno Vall de Gallinera, en el norte de la provincia de Alicante y muy cerca de la población de Benissili. Está declarado como Bien de Interés Cultural y más que por su nivel de conservación destaca, sobre todo, por su impresionante ubicación y por su historia. Se encuentra sobre una peña rocosa, llamada Peña Grossa, y realmente es una fortaleza inexpugnable. Su construcción data del siglo XII, aunque fue en tiempos de Al-Azraq cuando consiguió su mayor explendor. Este caudillo musulmán, en tiempos de la Reconquista, se enfrentó con Jaime I El Conquistador, en varias insurrecciones, causándole bastantes problemas y defendiendo con ahínco los valles de la Montaña Alicantina. En los siglos XVI y XVII el castillo participó en los levantamientos de los moriscos que acabaron con su expulsión de la península en el año 1609.

02 – Castillo de Alcalá de la Jovada:

Este castillo se encuentra dentro de la población que lleva su nombre, en pleno Vall d’Alcala, otro de los valles feudo del caudillo musulmán Al-Azraq. También esta fortaleza participó de las revueltas contra Jaime I El Conquistador. Finalmente, después de varias rebeliones, el caudillo murió en Alcoy en el año 1276. El castillo, en la actualidad, ha sufrido muchísimas modificaciones. Aunque aún conserva alguna de sus paredes originales, fue parcialmente derribado para construir viviendas y también se le adosó una iglesia cristiana.

03 – Castillo de Ambra (Pego):

Está situado en el término municipal de Pego. Se trata de un castillo árabe construido a principios del Siglo XIII que se sitúa sobre una cresta rocosa de la montaña de Ambra, en la sierra de Migdia, desde la que se domina el marjal de Pego. También en este caso, esta fortaleza, ayudó a las revueltas de Al-Azraq contra Jaime I. Aunque lo que queda del castillo se encuentra en relativo buen estado, la intensa tarea de abancalamiento y la acción erosiva de los agentes atmosféricos han castigado mucho esta construcción.

04 – Castillo de Ráfol de Almunia:

Se encuentra en la población con el mismo nombre. También de origen árabe, como los anteriores, contribuyó a las sublevaciones del caudillo contra Jaime I. Pasó a manos de varios propietarios de gran linaje y después de la expulsión de los moriscos, en el año 1609, se volvió a repoblar y, desde entonces, la fortaleza, que al parecer era una construcción militar menos, no se vió envuelta en ningún conflicto y comenzó su prácticamente desaparición por construcciones anexas, quedando apenas restos de ella.

05 – Castillo de Segaria:

Este castillo, de la época islámica, está situado sobre una gran peña, con más de 50 metros de caída, de la imponente Sierra de Segaria. Es una construcción que está asociada a la importante Taifa de Dénia que desde esta atalaya dominaba gran parte de la Marina Alta y el Golfo de Valencia. Posteriormente, los conquistadores cristianos, aprovecharon su construcción y situación para la vigilancia y defensa de la zona. Prueba de ello son unas bóvedas ojivales, seguramente góticas, que todavía se pueden apreciar. Actualmente quedan aún diferentes restos de esta edificación que se encuentra en una parte de la sierra de complicado acceso.

06 – Castillo de Dénia:

Esta magnífica construcción de origen musulmán andalusí se remonta a los siglos X y XI, y en sus laderas se han encontrado vestigios de la Dianium romana. El castillo fue la alcazaba o residencia del gobernador de Madînat Daniya, y fue en el siglo XI cuando alcanzó su estructura y diseño con el doble recinto de la alcazaba y el albacar y con arquitecturas de fortificación relevantes. Durante la segunda mitad del siglo XII se realizaron importantes obras de refuerzo. Tras la conquista de Dénia por Jaime I en el año 1244, los espacios del recinto cambian de uso. A partir del siglo XVI, la piratería berberisca obliga a mejorar la fortificación de los recintos del Castillo para hacerles frente y sobre el año 1600 el palacio renacentista construido por el Marqués de Dénia. Lo que en su día fue el Palau del Governador y hoy la sede del Museo Arqueológico de la ciudad. Pese a momentos puntuales de conflictos y abandono, el Castillo de Dénia ha ido creciendo en belleza y se ha convertido en una parte importante y esencial de la ciudad.

07 – Castillo de Ondara:

Este castillo se sitúa en el centro de la población de Ondara, junto a su mercado central. El origen, tanto del pueblo como del castillo, es musulmán y, según las crónica, fue desde esta fortaleza donde el Cid Campeador, que la ocupó durante un tiempo, amenazó en 1089 a la ciudad de Dénia. Ondara sufrió en 1125 el ataque de Alfonso I el Batallador, en 1244 la anexión al Reino de Valencia por parte de Jaime I, siendo después propiedad de reyes y particulares hasta que en 1323 el rey Jaime II se la dio a su hijo Pedro, infante de Aragón. En el siglo XVI se vio envuelta en la Guerra de Germanías. En el año 1609, con la expulsión morisca, la población desapareció casi en su totalidad. Tras una larga recuperación, en el siglo XVII, se tuvo que enfrentar a la peste bubónica y a la Guerra de Sucesión, siendo saqueada y quemada por el bando vencedor. Con todas estos acontecimientos, la población y, evidentemente, su castillo se vieron terriblemente afectados. En la actualidad sólo queda en pie una de las cuatro torres que lo componían. Torre muy modificada a la que se le ha añadido un anexo con un reloj y un campanario.

08 – Castillo de Pop (Murla):

Los orígenes de esta construcción, actualmente iglesia parroquial de Sant MIquel, se remontan a los primeros siglos del Islam en la península. Su estratégico emplazamiento, en las cercanías del río Pop o Jalón, era paso obligado para las comunicaciones entre las comarcas de L’Alcoià y La Marina. El castillo fue muy posiblemente reconstruido por el Cid Campeador en sus correrías por estas tierras, según relata la Gesta Roderici Campidoti. Señorío de los Martorell, hasta su permuta con el señorío de Xaló, posteriormente propiedad de los Duques de Gandía y Condes de Oliva. En el siglo XVI, las piraterías y ataques de los corsarios de Barbarroja, que incendiaron el templo parroquial, hizo que los Duques de Gandía cediesen el castillo convirtiéndolo en iglesia parroquial, quedando muy modificada su antigua fisonomía. Las últimas obras en el templo han permitido sacar a la luz algunos de los elementos de esta antigua fortificación. La caída del campanario, en mayo de 1990, ubicado sobre una de sus dos torres gemelas, permitió reconstruirla y devolver al monumento su aspecto original.

09 – Castillo de Awraba (Orba):

Este castillo, llamado también el Castellet d’Orba, está situado en una pequeña elevación rocosa entre las poblaciones de Murla y Orba, perteneciendo a esta última. A finales del siglo XII se construyó esta fortaleza para guardar a la población de los ataques cristianos. Perteneció a los territorios del caudillo Al-Azraq y tras su muerte pasó a manos cristianas y, durante siglos, fue propiedad de varios nobles. Después de la expulsión de los moriscos, en 1609, el castillo entró en desuso y ha llegado a nuestros días en el estado ruinoso en el que se encuentra. Aún resalta un muro de la torre del homenaje y alguno de los lienzos de la muralla.

10 – Castillo de Ocaive (Pedreguer):

Ocaive viene del árabe «Al-Uqayba», que significa altura y águila. El Castell de l’Ocaive de Pedreguer es una peña de las águilas. Construido en el siglo XII como castillo inexpugnable. La fortaleza islámica es hoy una ruina. El castillo, después de muchos siglos de abandono, tras una ardua tarea arqueológica sale hoy día a la luz. Este castillo dominaba una zona muy amplia de un territorio que estaba salpicado de alquerías islámicas. También servía para controlar uno de los accesos principales entre la costa, donde florecía la medina de Daniya (hoy Dénia), y el interior. Hoy esa vereda de antaño es la carretera de la Llosa de Camatxo, que conecta Pedreguer con Alcalalí y la Vall de Pop.

11 – Torreó de la Peça (Calpe):

Entre los siglos XIII y XIV se amuralla la alquería de Calp para protegerla de los ataques musulmanes. Su situación costanera hizo que la población sufriera continuos ataques de piratas, por lo que en el s. XVI Carlos V ordenó que se repararan dichas murallas. Posteriormente la fortaleza tuvo que afrontar numerosos ataques de los piratas berberiscos. Actualmente, aunque quedan muchos restos por toda la población, es este torreón, llamado de la Peça por la pieza de artillería que defendía a los cristianos de los ataques, el símbolo más emblemático de esta fortaleza.

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