MUNICIPIOS DEL VINALOPÓ MITJÁ

COMARCA VINALOPÓ MITJÁ

ELDA.

Este municipio y ciudad, situada al sur de la Comunidad Valenciana, en la provincia de Alicante, en la comarca del Vinalopó Mitjá, de la que es su capital administrativa, tiene una población de 52.618 habitantes (censo 2019) y a ella pertenece la pedanía de Estación de Monóvar.

Historia:

Los primeros indicios de asentamiento humano en la zona (parajes del Chorrillo y el Chopo) se remontan al Neolítico. Se han encontrado pinturas rupestres en el barranco del Gavilán, zona de Camara. De la Edad de Bronce, se han recuperado utensilios metálicos, ánforas y restos humanos de varios poblados y yacimientos, principalmente en zonas elevadas, como el Monastil o el Peñón del Trinitario. Existe también un asentamiento fenicio cerca del pico de Camara.

A partir del siglo VI a.C. el pueblo íbero surge del contacto entre los habitantes locales con los griegos y los fenicios. De gran importancia el poblado del Monastil, donde está localizado el primer monasterio bizantino de la península ibérica.

Durante el período de las guerras púnicas, entre los años 264 y 146 a.C., Roma y Cartago se disputan la hegemonía del sureste. En el 236 a.C. el Valle del Vinalopó quedó dentro de los dominios de Cartago en una situación estratégica privilegiada, paso obligado desde Cartagena a Sagunto. Numerosas reseñas señalan que por estos valles estuvieron líderes cartagineses como Amílcar Barca, Asdrúbal y Aníbal.

El Imperio Romano derrotó a Cartago en el año 201 a.C. los nuevos colonizadores utilizan el paso del Vinalopó para incluirlo en la importantísima Vía Augusta. Se produjo una rápida romanización de la zona. Se desarrolla una agricultura más organizada, una importante producción alfarera, una notable elaboración del esparto y la cestería, etc… Esto hace que el comercio se intensifique y, entre los siglos I y II, el poblado de El Monastil se desarrolle y expanda hacia las zonas más llanas y cercanas al río. Se impone el latín como idioma.

En el siglo V, Roma entra en decadencia y desaparece como imperio. Hispania sufre una invasión de pueblos germánicos, entre ellos los visigodos. En ese tiempo en Constantinopla se ha fundado un nuevo imperio, sucesor de Roma. El imperio Bizantino intenta reconquistar la península pero sólo consigue hacerse con algunas regiones del sureste y se crea la Provincia de Spania. El cristianismo se expande y núcleo de El Monastil vuelve a recuperar importancia. De esa época se han encontrado restos de una basílica, de una pila bautismal y de un sarcófago.

En el siglo VI, los reyes godos, Leovigildo y Recaredo, derrotan a los bizantinos y toda Hispania queda unida en el Reino Visigodo, con capital en Toledo. Oficialmente todo el territorio queda convertido al catolicismo.

En el siglo VIII el Reino Visigodo sucumbe ante la invasión árabe. Los habitantes de El Monastil huyen y el territorio queda en poder del Califato Omeya de Damasco. Cuando el emir de Córdoba se independiza de Damasco, concede a Teodomiro, un noble visigodo de Orihuela, un pacto por el que puede conservar sus posesiones. De este modo las tierras eldenses pasan a formar parte de la llamada Cora de Tudmir. Durante la invasión, el valle vuelve a poblarse, se instalan alquerías agrícolas en el lugar de las villas romanas, junto a las tierras fértiles del río. Toda la zona sufre una intensa islamización y el árabe se convierte el el idioma oficial. Con la fragmentación, en el siglo XI, del Califato de Córdoba el valle pasó a formar parte de la Taifa de Dénia y, posteriormente, un territorio fronterizo disputado entre otras taifas.

En 1147, el Imperio Almohade, con moriscos de origen bereber (y no de Oriente Medio, como los anteriores), invade lo que queda de Al-Ándalus, con el fin de unificar el territorio y frenar el avance cristiano. En este momento Elda queda gobernada desde Marrakech. Es en este período cuando se construye el Castillo de Elda. La población, entonces, comienza a concentrarse alrededor de la fortaleza, dando forma al actual casco antiguo de la ciudad.

Siglo XIII, la Reconquista cristiana llega al valle y convierte en territorio vasallo la Taifa de Murcia, que es a la que pertenecía en ese momento la ciudad. Con el tratado de Almizra, las coronas de Castilla y Aragón, se pacta el reparto de las tierras reconquistadas, quedando Elda dentro de territorio castellano.

Hasta los primeros años del siglo XIV, la propiedad de Elda y su valle cambio en multitud de ocasiones, cesiones, pactos y donaciones entre diversos nobles. Finalmente en el año 1304, Fernando IV de Castilla y Jaime II de Aragón firman un acuerdo por el que se ratifica la anexión militar de la Gobernación General de Orihuela, dejando a Elda bajo la soberanía del Reino de Valencia, y por tanto de la Corona de Aragón.

También durante el siglo XIV la propiedad del valle de Elda (en el que generalmente se incluía Novelda y Aspe) cambió muchas veces de manos. Durante la Guerra de los Pedros, la comarca estuvo en varias ocasiones bajo dominio castellano. También hubo incursiones y saqueos por parte del Reino de Granada. Durante un tiempo, el valle alternó entre estar en manos de la Corona y las de otros nobles extranjeros.

En 1424, Alfonso IV vendió Elda al noble Jimeno Pérez de Corella, conde de Cocentaina. La familia Corella ostentaron el señorío durante casi un siglo.

En 1513, y debido a problemas económicos, la familia Corella vende, por 48.000 libras valencianas, a Mosén Juan Coloma, convirtiéndose en I Señor de la Baronía de Elda. En 1577, el rey Felipe II asciende la categoría nobiliaria del lugar otorgando el título de Conde de Elda, Petrel y Salinas a Juan Coloma y Cardona, nieto de Mosén. Es en ésta época cuando el castillo se convierte en palacio condal, construyendo dos torres y habilitando dependencias para la familia.

En 1609 se decreta la expulsión de los moriscos del Reino de Valencia. Los moros de Elda y del resto del Vinalopó se trasladan al puerto de Alicante para embarcarse rumbo a la ciudad de Orán, posesión española en África, para ser reubicados posteriormente. Elda sufrió, desde ese momento, una gran crisis económica y demográfica, quedando muchas tierras y casas abandonadas.

Ante tan inmensa despoblación, el II conde de Elda, dicta la Carta Puebla de la Villa de Elda, en noviembre de 1611. En dicha carta se detallan las condiciones de habitabilidad de las tierras de Elda. A la zona llegaron nuevos pobladores del Marquesado de Villena, de Alicante, Agost, Muchamiel, Onil o Aspe, entre otros. Durante esos años, en los que la economía estaba basada principalmente en la agricultura, los conflictos por la utilización del agua eran continuos. En 1698 queda finalizada la construcción del pantano de Elda, obra que permitió mayor estabilidad al regadío eldense.

El siglo XVIII comienza con el gran conflicto de la Guerra de Sucesión Española (1701-1713). Mientras el Conde de Elda y unos pocos vecinos tomaron parte por el archiduque de Austria, la gran mayoría de la población se mantuve fiel al rey Felipe V. El valle, al encontrarse en lugar tan estratégico y fronterizo, fue lugar de contiendas de los dos bandos y durante varios años se suceden las invasiones y las escaramuzas, pasando la zona a estar en manos de unos y de otros. Al finalizar la guerra, las autoridades de Elda hicieron constar a la corte real los esfuerzos de la villa en apoyo de la causa borbónica. De esta manera se le concede a Elda el título de ‘Fidelísima Villa’.

A principios del siglo XIX estalla la Guerra de la Independencia (1808-1814). Elda, que en esos años andaba bastante escasa de recursos, a pesar de solicitar ayuda, no pudo ni siquiera crear una milicia local. En 1812 las tropas francesas entran en la zona y llevaron a cabo multitud de expropiaciones, confiscaban elementos de la huerta, pan, harina, vino, aceite y piensos para los caballos. A pesar de ello, según textos de la época, se relata que Elda fue una villa bastante pacífica con el francés.

En 1833 se crean las provincias y Elda queda incluída en la provincia de Alicante. Ese mismo año estalla la I Guerra Carlista, que pese a no tener mucho apoyo en la zona, sí hizo vivir algunos conflictos con algunos insurgentes de la comarca.

El año 1855 comienza un brote de cólera , creando una situación de pánico en la ciudad. En 1858 entró en funcionamiento el ferrocarril Madrid-Alicante. Esto supone para Elda, al contar con una estación, una gran oportunidad de apertura y desarrolla. En 1884 tuvo lugar una gran inundación que se llevó por delante algunos puentes y molinos en la villa. En 1885 vuelve a tener lugar una nueva epidemia de cólera, aún más virulenta que la de treinta años atrás, falleciendo un 10% de la población. El XIX, a pesar de ser un siglo lleno de grandes y trágicos acontecimientos, fue una época de notable desarrollo cultural e industrial, apareciendo las primeras e importantes fábricas de calzado de piel.

El siglo XX es el de la expansión definitiva de Elda. Crece la clase media y una incipiente burguesía. En 1900 llega la luz a las calles y las casas. En 1904 se fundan el Teatro Castelar y la Cruz Roja eldense, llega por primera vez la instalación de la línea telefónica y se concede a Elda el título de ciudad. En 1936, con el comienzo de la Guerra Civil Española, Elda no se libra del conflicto. Durante la contienda quedó alejada de los frentes y se convirtió en una importante ciudad de retaguardia de la zona republicana. La llegada de refugiados y la falta de recursos provocó una hambruna terrorífica. En 1939, a pocos meses de la finalización de la guerra, la posición estratégica de la ciudad hace que acabe siendo la última capital de la II República. En ella, el presidente Juan Negrín estuvo escondido, también muchos de los miembros destacados del Partido Comunista. Se celebraron importantes reuniones y consejos de ministros. El 6 de marzo se celebra la última reunión en España del gobierno republicano, todos los dirigentes comunista se enteran del golpe de Casado y deciden huir del país, abandonando Elda para tomar los aviones, en el aeródromo de Monóvar, que los llevarían a Orán y Toulouse. Las fuerzas del bando nacional y sus aliados entraron en Elda, tomaron la ciudad y después prosiguieron hasta Alicante, conquistarla y dar por finalizada la guerra.

La postguerra trajo unos años muy duros marcados por la escasez, el aislamiento y el estancamiento económico. En los años 50 empezó el desarrollo, la industria del calzado comienza su época dorada, las fábricas se multiplican y se vive una explosión demográfica sin precedentes. En 1960 se funda la primera Feria Internacional de Calzado en España.

Patrimonio, Monumentos y lugares de interés:

* Castillo de Elda. De los siglo XII y XIII.

* Iglesia de Santa Ana. Del año 1528.

* Yacimiento Íbero-Romano del Monastil. Edad de Bronce (1800-1000 a.C.)

* Casa Grande del Jardín de la Música.

* Teatro Castelar.

* La Torreta. B.I.C.

* Pantano de Elda. Siglo XVII.

* Calle Nueva. Siglo XVII.

* Casino Eldense.

* Finca Lacy. Siglo XVII.

* Casa Colorá.

Museos:

* Museo del Calzado ‘José María Amer’

* Museo Arqueológico Municipal.

* Museo Etnológico.

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