LOS DESPOBLADOS MORISCOS

UN POCO DE HISTORIA

Durante la ‘Reconquista’ (finalizada el 2 de enero de 1492 con la toma de Granada por parte del ejercito de los Reyes Católicos), a los musulmanes que siguieron viviendo en sus tierras, pero bajo dominio cristiano, se les llamó mudéjares.

Por cierto tiempo fueron respetadas sus costumbres y creencias religiosas, hasta que, entre 1520 y 1525, se les obligó a convertirse al cristianismo. A partir de entonces se les llamó moriscos (también conocidos como cristianos nuevos). Así pues, los moriscos eran cristianos forzosos, pero, en su inmensa mayoría continuaban siendo musulmanes de corazón.

Entre la segunda mitad del siglo XVI y comienzos del XVII se calcula que vivían en España aproximadamente unos 320.000 moriscos. En 1568, casi la mitad (150.000) residían en Granada, y en 1572 alrededor de 85.000 en el antiguo reino de Valencia. Pero, tras las rebeliones de Las Alpujarras (1568-1570) muchos se diseminaron por diversos lugares de la península. A partir de éste hecho en el territorio valenciano habitaban unos 135.000, en 1609.

Por aquel tiempo, en la actual provincia de Alicante, los moriscos se concentraban principalmente en las sierras de La Marina Alta (Vall d’Alcalá, Vall de Ebo, Vall de Gallinera, etc…), en tierras interiores del Valle Medio y Bajo del Vinalopó y algunos señoríos de La Vega Baja.

AL-AZRAQ

Hace alrededor de 800 años “el Azul” (Al-Azraq) nació en la Vall d’Alcalà, y heredaría después un vasto dominio entre las montañas del interior de los que ahora conocemos como las Marinas Alta y Baja. Su respeto hacia Jaume I era casi tan intenso como su antagonismo. Nacidos y muertos en años muy cercanos, el uno fue némesis del otro.

El rey pelirrojo (Jaume I) conquistó Valencia a base de acuerdos y no saqueos, y cuando alcanzó Dénia, envió a su hijo Alfonso a firmar el Tratado de la Jovada, por el que Al-Azraq renunciaría progresivamente a algunos de sus castillos a cambio de una tregua.

Al final la historia quiso que Al-Azraq fuera expulsado de sus tierras, aunque volvería casi dos décadas más tarde, ya sexagenario, para encontrar la muerte en Alcoy ante el ejército cristiano ‘inspirado’ por San Jordi.

LA EXPULSIÓN

A pesar de la triste derrota de aquel romántico jefe moro en 1276, su pueblo perduró en el agreste terreno de las montañas de la Marina Alta otros 400 años más. En 1576, los mudéjares, o musulmanes españoles que vivían en territorio cristiano, fueron obligados a ser bautizados, y ser, a partir de entonces, moriscos.

Pero en 1609, en plena guerra contra los turcos, la Iglesia y el Rey Felipe III optaron por deshacerse directamente del problema a través de la expulsión de aquellos “nuevos cristianos”. El Reino de Valencia perdió un tercio de su población, y con ellos se fueron su cultura y su gran legado histórico. Un éxodo que dejó, sobre todo, al territorio valenciano sumido en una enorme catástrofe económica, difícil de remontar.

DESPOBLADOS MORISCOS

Una muestra importante del paso de estos españoles por nuestras tierras se concentra en el norte de la provincia de Alicante, sobre todo en La Vall d’Alcalá, en las fincas, masías, alquerías, etc… moriscas de la zona.

Propiedades que, después de la expulsión, fueron ocupadas y repobladas por cristianos llegados de otras partes de la península, pero, finalmente, fueron abandonadas y despobladas.

En la Vall d’Alcalá, los poblados moriscos de L’Atzuvieta, La Roca, La Cairola y El Benialí, han sido declarados por la Generalitat Valenciana zona arqueológica Bien de Interés Cultural.

Además de estos lugares, declarados BIC, existen otros no menos interesantes e importantes, que sirven , entre otras cosas, para el estudio de sus pobladores, su cultura, sus costumbres y para la práctica del senderismo.

En la Vall d’Alcalá también están los poblados de Saltes, el de Rafalet y el de Benixacos. Próximo al valle, en Tollos (comarca del Comtat) se encuantra el poblado de Capaimona.

En Beniarrés, muy cerca del embalse, se encuentra el de Benillup o Benillut.

En la Vall de Gallinera, en la población de Benirrama, está el de L’Alcúdia.

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