2017-06-del 12 al 19 LA PALMA, LA ISLA BONITA, UNA LEYENDA, UN SUEÑO. (TEXTO Y FOTOS)

Como tantas y tantas veces, Fran curioseaba por la red, observando, entre muchas otras cosas, instantáneas de lugares asombrosos y paradisíacos. Cuando las imágenes llamaban poderosamente su atención, entraba en su web y se recreaba en el contenido, en las explicaciones, en los comentarios… y fantaseaba sobre posibles viajes a esos lugares.

En eso andaba, hace unos meses, cuando quedó cautivado por unas fotos espectaculares. Entró en la página, contempló su belleza y leyó una de las leyendas sobre la zona que le dejó enamorado. Sintió que ese era, sin duda, su próximo destino.

Aquella maravilla no era otra que la isla de La Palma.

Cercano a los 60, solitario, complicado, cascarrabias, senderista, diabético, agorafóbico, medio ciego, casi sordo… Entre otras muchas cosas, hacen de Fran el curioso personaje de esta andanza.

La Palma, la que llaman ‘la isla bonita’, no sólo era el destino elegido por Fran, había otro objetivo; realizar sin compañía esta aventura y procurar vencer así los picos de agorafobia que padece desde hace muchos años.

Allá marchó, en busca de esos bellos rincones, en busca de caminos, senderos, montañas y, cómo no, también en busca de sí mismo.


Un lunes, 12 de junio, da comienzo este periplo.

Prácticamente medio día perdido entre vuelos y aeropuertos. Fran llega a Santa Cruz de la Palma a eso de las 14:30. Entre recogida del auto de alquiler y llegada al hotel, la tarde del primer día ya se ha echado encima. Mientras se instala en el apartamento, recorre las calles solitarias buscando un sitio para comer algo y algún comercio donde comprar provisiones, el día está casi terminado. Si a todo esto se le añade que apenas tiene cobertura en su móvil y que el gps, en el que ha guardado todos los senderos que quiere realizar, se acaba de estropear, la aventura no puede comenzar peor.

Ya en la noche, preocupado por estos contratiempos, cena temprano y empieza a replantearse cómo serán los próximos días.

   

 


Martes… y 13. Fran lleva toda la noche pensando en eso mismo.

Comienza el día muy temprano, prepara unos sandwiches, una botella de agua, la mochila y… toma el coche para dirigirse hacia el norte, al municipio  de Puntallana, para realizar el sendero de ‘El cubo de la Galga’. Una caminata por un barranco que tiene uno de los bosques de laurisilva más bellos del mundo.

Fran recuerda bastante bien el recorrido de este sendero y es por ello que se anima a hacerlo sin el gps. Además, es algo que él no sabía, está estupendamente señalizado y no tiene pérdida alguna.

Un ascenso entre enormes tilos y helechos milenarios, que se entremezclan con viñáticos, aceviños, barbusanos y laureles. Este espectacular rincón, y otros muchos, convierten a La Palma en Reserva Mundial de la Biosfera.

 

   

   

 

La ruta ‘El Cubo de la Galga’ en Wikiloc.

 

   

El recorrido es absolutamente mágico. Fran tiene la sensación de encontrarse en un pasado de hace miles de años. Ha comenzado a muy temprana hora, el bosque tiene esa tenue luz del amanecer reciente y tan sólo se oye el canturrear de los pájaros.

   

 

   

En un punto del sendero se accede, tras un suave ascenso por pista, al llamado Mirador de la Somada Alta, desde donde se observa con claridad la extensión y la exuberancia de este bosque.

   

 

A partir de este punto comienza el descenso y el regreso al punto de partida.

Antes, aproximadamente a la altura del kilómetros 4’9, y tras unos metros de asfalto Fran se encuentra con otro de los miradores de la ruta, el de San Bartolo.

Después retoma el sendero hasta la caseta de información que hay al inicio del recorrido.

   

   

   

Fran no hace otra cosa que disfrutar de este fantástico encuentro con la naturaleza; la Naturaleza en mayúsculas.

La sensación de malestar que le había dado la jornada anterior, con esta ruta ha quedado totalmente compensado.

Incluso, en muchos momentos del recorrido, agradeció el momento de encontrar, a través de aquella leyenda, esta isla tan especial.

 

Es bastante temprano todavía y, en lugar de regresar a Santa Cruz, Fran decide dirigirse por la LP4 hacia el punto más elevado de la isla, visitar el Roque de los Muchachos y contemplar la Caldera de Taburiente.

   

 

A medida que asciende por esas zigzagueantes carreteras y traspasa las espesas nubes el espectáculo es sublime.

 

 

Fran llega hasta la cima, con ese espeso mar de nubes a sus pies que le dan al paisaje un toque inquietante.

Es un lugar de una belleza extrema y con una gran cantidad de puntos de interés. Los miradores del Roque de los Muchachos y de los Andenes, el vértice geodésico (2.421 m.s.n.m.), los observatorios y telescopios Isaac Newton, Mercator, Liverpool, William Herschel, Duch Open, Jacobus Capteyn, Cherencov, Nordic Optical, Nazional Galileo y el Gran Telescopio de Canarias.

 

   

 

 

  

 

 

 

 

 

En estos momentos Fran se da cuenta, como en otros muchos viajes que ha realizado, cuan diminuto es el Hombre ante la magnitud de la Naturaleza y del Universo.

   

Ahora ya toca regresar a Santa Cruz. La mañana ha estado bastante llena de actividades y emociones.

Fran llega al apartamento, toma una ducha y duerme una importante siesta.

Ya en el atardecer da una vuelta por el centro de la ciudad, toma unas cervezas en una tasca y, en la noche, cena en un buen restaurante de la avenida Marítima.

Vuelta al hotel  a descansar que… este ha sido un gran día.

 

  


Miércoles, 14 de junio.

Hoy tiene que dejar el apartamento para trasladarse a otro lugar de la isla.

Sin mucha prisa, desayuna algo, recoge sus cosas y sale hacia su nuevo destino.

Fran tiene por costumbre, es una recomendación de uno de los psicólogos que ha visitado, diseñar de antemano, bien por escrito, bien mentalmente,  todo aquello que desea hacer, en el orden en que lo desea realizar… tenerlo todo perfectamente planeado y… hacerlo. De este modo se siente más seguro a la hora efectuar cualquier acción.

Claro está que, todo no puede ser siempre perfecto, si alguna vez cualquiera de sus planes falla… el bloqueo es máximo y puede entrar en un pánico extremo que puede conducir al caos.

Y dicho esto, tal y como lo tiene organizado, Fran deja Santa Cruz de La Palma para dirigirse hacia El Paso, en el centro de la isla. Tiene que pasar necesariamente por Breña Alta y está dentro de sus planes pasar por un rincón de este municipio donde se encuentra el símbolo vivo de la leyenda que le ha traído hasta aquí.

A pesar de la extrema amabilidad de la gente, Fran se despista y se pierde tratando de encontrar lo que busca. Se detiene en un lateral de la carretera, respira y procura tranquilizarse; no está dispuesto a entrar en el pánico del que antes os he hablado.

Sabiendo que ésta es la zona, Fran piensa que habrá posibilidades en los próximos días.

 

Así que, sin más, toma la carretera LP301 que le conduce al municipio de El Paso, donde se encuentra el siguiente apartamento.

Antes, en el camino, hace una parada en el Refugio de Montaña El Pilar para comer algo y efectuar una pequeña caminata por la zona.

   

Comienza desde el mismo Refugio y, por carretera, se dirige al Mirador Astronómico del Llano del Jable.

A medio camino se desvía por un sendero a la derecha para visitar los restos del Poblado de Cabañas del Lomo de las Casas, Los Corrales o Barranco de las Ovejas, construcciones  de los antiguos aborígenes de la isla.

 

   

 

 

   

 

 

 

 

Vuelve a la carretera para llegar al Mirador del llano del Jable, una hermosa atalaya donde poder contemplar las estrellas en noche claras.

 

Siguiendo en descenso la misma carretera, a unos 500 metros, Fran accede al sendero que por el interior le conduce hasta el Refugio El Pilar.

   

   

   

Esta pequeña ruta en Wikiloc.

   

 

   

Después de un breve descanso Fran vuelve al coche y a eso de las 16:00 llega a su próximo alojamiento.

Un magnífico y amplio apartamento que dispone de una gran terraza con barbacoa, piscina y pista de tenis; todo un lujo.

Una buena ducha y sale en busca de un supermercado para hacer una pequeña compra de alimentos.

Ya en la tarde/noche merecida cena en la terraza y un buen descanso hasta el día siguiente, en el que Fran ya tiene prevista la actividad.

 


Jueves, 15 de junio.

Madrugar es algo habitual en nuestro protagonista. Hoy no iba a ser menos.

Un buen desayuno.

Un par de bocadillos y una botella de agua en la mochila y Fran sale, aún no ha amanecido, en dirección al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente para hacer el sendero del Barranco de las Angustias – Cascada de Colores.

 

   

Esta ruta en Wikiloc.

 

   

   

El día está tremendamente despejado y entrar solo en la Caldera rodeado de esas majestuosas paredes, sinceramente, impone.

Fran camina con la solemnidad que requiere la ocasión, casi sin hacer ruido para no romper la magia.

Es alucinante. Brutal.

 

   

El sendero está bien señalizado pero, en algunos momentos, embobado con lo maravilloso del espectáculo, Fran se despista y pierde las indicaciones.

No le queda más remedio que ‘inventarse’ el camino… que, luego más adelante, retoma correctamente.

Esto hace que el recorrido se haga algo más largo y más duro de lo que debiera.

 

 

 

   

 

   

 

   

Llega, finamente, a la bifurcación. Recto, a la zona de acampada. Derecha, a la Cascada de Colores.

500 metros de recorrido para llegar a esta curiosa caída de agua.

 

   

Sobre los años 60 se construyó este dique para contener las aguas de la Caldera y los años han hecho que la piedra negra, el musgo y, sobre todo, el hierro le hayan dado este aspecto coloreado.

 

   

 

Ahora Fran regresa sobre sus pasos para volver al punto de inicio.

 

Fran llega al apartamento a eso de las 15:30, una buena ducha, una buena comida, una siesta, algo de tele, escribir, la cena y, sin prisas, hasta el día siguiente, que vuelve a tener cambio de alojamiento y ubicación.


Viernes, 16 de junio.

 

 

Después de un desayuno tranquilo, Fran deja el hospedaje, despidiéndose antes de la señora de la vivienda de enfrente que ejerce de casera. Una persona de una amabilidad exquisita.

Antes de abandonar el municipio, se acerca hasta la Ermita de la Virgen del Pino. Edificio situado en las laderas de la Cumbre Nueva, centro de veneración mariana que celebra su fiesta el 8 de septiembre.

 

Ahora Fran, y para coger el camino del sur de la isla, se dirige hacia el oeste y se desvía a la población de Tazacorte para ver su puerto y tomar un refrigerio.

   

 

Deja Tazacorte y, tras unos cuantos despistes de carretera, logra tomar la LP2 que es la carretera que lo conducirá hasta Fuencaliente de La Palma.

   

Su destino realmente es una zona llamada Las Caletas pero como ha quedado con los encargados del alojamiento a las 14:00 y hay tiempo de sobra, Fran deja el coche en Fuencaliente y se sienta en una cafetería a tomar un refresco.

 

 

Llega a su hora a la puerta de la residencia. Le atiende una señora que dice ser la madre de la dueña y que vive en la casa contigua. El apartamento es una pasada auténtica, Fran alucina en colores. Es precioso… y las vistas espectaculares.

   

Esa tarde decide quedarse descansando, pensando y relajado en la casa. Traía comida del hospedaje anterior y no necesita salir a comprar nada. Asi que hasta el día siguiente.

 

   


Sábado, 17 de junio.

   

   

El día ha amanecido plomizo y frío.

Fran pasa por la cafetería del día anterior a desayunar, luego va al supermercado de Fuencaliente para hacer algo de compra, la lleva a la casa, la organiza y vuelve al pueblo para hacer una visita al Volcán San Antonio.

 

El recorrido del Volcán San Antonio en Wikiloc.

 

Una breve caminata a la que se accede por un control de visitantes, pagando una entrada y que te permite ver de cerca este volcán, su cráter y su caldera.

 

 

   

La última erupción de este volcán data de 1.677 y desde su mirador se puede contemplar el Teneguía, otro de los volcanes más visitados de la isla, las Salinas y el Faro de Fuencaliente.

 

El tiempo empieza a empeorar, comienza a llover y Fran vuelve al hospedaje donde pasa el resto del día hasta la mañana siguiente.


 

Domingo, 18 de junio.

 

La mañana amanece tan gris como la del día anterior pero Fran no quiere quedarse en la casa. Prepara temprano su mochila y, primero, hace un desayuno en su ‘cafetería favorita’, después se dirige hasta la entrada al volcán San Antonio donde se inician dos senderos, uno, muy corto, al vértice geodésico llamado ‘Tablas’, y otro, el sendero que recorre la ruta llamada de Los Volcanes del Teneguía. Con ésta segunda opción Fran quiere llegar al vértice geodésico que está en el cráter del Teneguía pero, siguiendo senderos y marcas sin gps, ocurre lo que le ha ocurrido a él; ha dado vueltas y vueltas y, creyendo que estaba en el Teneguía, casi se vuelve loco buscando un vértice que no encuentra.

Claro que el Teneguía es otra montaña distinta.

 

 

 

El camino del vértice ‘Tablas’ en Wikiloc.

La ruta alrededor del Teneguía en Wikiloc.

 

   

   

   

También contribuye al despiste la niebla que hay en el inicio de la ruta.

 

 

 

 

Fran mira y busca algún vértice en la lejanía pero… no encuentra nada.

Ahora, eso sí, el paisaje es espectacular.

Y quizá no os habréis parado a pensarlo pero con toda la cantidad de despistes y equivocaciones que Fran ha tenido en todos estos días… no ha habido ni un agobio, ni un ataque de nervios, ni un bloqueo,… ni nada.

   

 

 

 

   

Tampoco vayáis a pensar que se le ha olvidado aquello que en el tercer día no pudo encontrar. El símbolo vivo de su leyenda aún esta en su mente.

 

 

   

Después de una buena caminata, Fran termina su ruta y vuelve al coche.

Ya el resto del día lo pasa preparando el siguiente, que es el último en la isla y hay todavía mucho que hacer.

 


 

Lunes, 19 de junio.

 

La maleta preparada desde la noche anterior.

Fran acude por última vez a desayunar, se despide de los chavales que la atienden, ni que decir tiene que son amables a rabiar.

Después, con el coche, se dirige al Faro de Fuencaliente, una vuelta por los alrededores, visita rápida de las Salinas y fotos con el vértice geodésico ‘Salinas’.

   

 

 

   

 

 

 

Fran regresa al apartamento, se despide de la señora y vuelve a Fuencaliente, a esas horas ya han abierto una tiendecita de regalos, para comprar algún detalle.

 

Pone rumbo al Aeropuerto de La Palma y regresa a su ciudad.

Pero antes, dos paradas.

La primera pilla de camino: El Parque Arqueológico de Belmaco.

El conjunto prehispánico de Belmaco es, sin ningún género de dudas, el más emblemático de La Palma. Se trata del primer yacimiento arqueológico descubierto en Canarias. El conjunto está formado por una preciosa estación de grabados rupestres geométricos que cuenta con 4 paneles en los se representan, sobre todo, espirales, círculos concéntricos y meandriformes. La cueva, presenta unas magníficas condiciones de habitabilidad y fue ocupada de manera permanente por los benahoaritas. La leyenda sostiene que fue el lugar de habitación de los capitanes del cantón de Tigalate, que eran dos hermanos conocidos por Juguiro y Garhagua. Otro dato interesante es que en el interior de la cavidad también se llevó a cabo el enterramiento de una persona. Por todas esta y otras evidencias, también se ha relacionado estas cuevas como lugar de santuario mágico-religioso en el que llevarían a cabo todo tipo de ritos relacionados, fundamentalmente, con la petición de lluvias.

   

 

 

 

 

   

Y la segunda, cómo no…

Los Dragos Gemelos.

A Fran se le han hecho esperar pero, finalmente, ha encontrado la carretera que le ha llevado hasta estos dos árboles entrelazados, símbolo de una de las leyendas que cautivo a nuestro amigo Fran y que hizo que realizara esta aventura.

La leyenda de los Dragos Gemelos se remonta justo a la época previa a la conquista y en la misma participan dos hermanos gemelos, Urunte y Timizara, y una bonita doncella benahorita de nombre Urbina. Ambos hermanos pretendían a la misma mujer, hasta el punto de que los celos les llevaron a disputar su amor en una contienda. La fatalidad se encargó de que no sobreviviera ninguno en el combate y en el mismo lugar donde derramaron su sangre, Urbina, en su inmensa tristeza, plantó dos esquejes de drago para recordarlos eternamente.

 

 

Fran no sólo ha encontrado estos dos magníficos árboles entrelazados, también una isla de una belleza inmensa, un sueño… y ha sacado de su interior la fortaleza necesaria para afrontar retos y reveses del día a día.

 

2017-06-del 12 al 19 LA PALMA, LA ISLA BONITA, UNA LEYENDA, UN SUEÑO. (SÓLO TEXTO)

 

Como tantas y tantas veces, Fran curioseaba por la red, observando, entre muchas otras cosas, instantáneas de lugares asombrosos y paradisíacos. Cuando las imágenes llamaban poderosamente su atención, entraba en su web y se recreaba en el contenido, en las explicaciones, en los comentarios… y fantaseaba sobre posibles viajes a esos lugares.

En eso andaba, hace unos meses, cuando quedó cautivado por unas fotos espectaculares. Entró en la página, contempló su belleza y leyó una de las leyendas sobre la zona que le dejó enamorado. Sintió que ese era, sin duda, su próximo destino.

Aquella maravilla no era otra que la isla de La Palma.

Cercano a los 60, solitario, complicado, cascarrabias, senderista, diabético, agorafóbico, medio ciego, casi sordo… Entre otras muchas cosas, hacen de Fran el curioso personaje de esta andanza.

La Palma, la que llaman ‘la isla bonita’, no sólo era el destino elegido por Fran, había otro objetivo; realizar sin compañía esta aventura y procurar vencer así los picos de agorafobia que padece desde hace muchos años.

Allá marchó, en busca de esos bellos rincones, en busca de caminos, senderos, montañas y, cómo no, también en busca de sí mismo.


Un lunes, 12 de junio, da comienzo este periplo.

Prácticamente medio día perdido entre vuelos y aeropuertos. Fran llega a Santa Cruz de la Palma a eso de las 14:30. Entre recogida del auto de alquiler y llegada al hotel, la tarde del primer día ya se ha echado encima. Mientras se instala en el apartamento, recorre las calles solitarias buscando un sitio para comer algo y algún comercio donde comprar provisiones, el día está casi terminado. Si a todo esto se le añade que apenas tiene cobertura en su móvil y que el gps, en el que ha guardado todos los senderos que quiere realizar, se acaba de estropear, la aventura no puede comenzar peor.

Ya en la noche, preocupado por estos contratiempos, cena temprano y empieza a replantearse cómo serán los próximos días.


Martes… y 13. Fran lleva toda la noche pensando en eso mismo.

Comienza el día muy temprano, prepara unos sandwiches, una botella de agua, la mochila y… toma el coche para dirigirse hacia el norte, al municipio  de Puntallana, para realizar el sendero de ‘El cubo de la Galga’. Una caminata por un barranco que tiene uno de los bosques de laurisilva más bellos del mundo.

Fran recuerda bastante bien el recorrido de este sendero y es por ello que se anima a hacerlo sin el gps. Además, es algo que él no sabía, está estupendamente señalizado y no tiene pérdida alguna.

Un ascenso entre enormes tilos y helechos milenarios, que se entremezclan con viñáticos, aceviños, barbusanos y laureles. Este espectacular rincón, y otros muchos, convierten a La Palma en Reserva Mundial de la Biosfera.

El recorrido es absolutamente mágico. Fran tiene la sensación de encontrarse en un pasado de hace miles de años. Ha comenzado a muy temprana hora, el bosque tiene esa tenue luz del amanecer reciente y tan sólo se oye el canturrear de los pájaros.

En un punto del sendero se accede, tras un suave ascenso por pista, al llamado Mirador de la Somada Alta, desde donde se observa con claridad la extensión y la exuberancia de este bosque.

A partir de este punto comienza el descenso y el regreso al punto de partida.

Antes, aproximadamente a la altura del kilómetros 4’9, y tras unos metros de asfalto Fran se encuentra con otro de los miradores de la ruta, el de San Bartolo.

Después retoma el sendero hasta la caseta de información que hay al inicio del recorrido

Fran no hace otra cosa que disfrutar de este fantástico encuentro con la naturaleza; la Naturaleza en mayúsculas.

La sensación de malestar que le había dado el día anterior, con esta ruta ha quedado totalmente compensado.

Incluso, en muchos momentos del recorrido, agradeció el momento de encontrar, a través de aquella leyenda, esta isla tan especial.

Es bastante temprano todavía y, en lugar de regresar a Santa Cruz, Fran decide dirigirse por la LP4 hacia el punto más elevado de la isla, visitar el Roque de los Muchachos y contemplar la Caldera de Taburiente.

A medida que asciende por esas zigzagueantes carreteras y traspasa las espesas nubes el espectáculo es sublime.

Fran llega hasta la cima, con ese espeso mar de nubes a sus pies que le dan al paisaje un toque inquietante.

Es un lugar de una belleza extrema y con una gran cantidad de puntos de interés. Los miradores del Roque de los Muchachos y de los Andenes, el vértice geodésico (2.421 m.s.n.m.), los observatorios y telescopios Isaac Newton, Mercator, Liverpool, William Herschel, Duch Open, Jacobus Capteyn, Cherencov, Nordic Optical, Nazional Galileo y el Gran Telescopio de Canarias.

En estos momentos Fran se da cuenta, como en otros muchos viajes que ha realizado, cuan diminuto es el Hombre ante la magnitud de la Naturaleza y del Universo.

Ahora ya toca regresar a Santa Cruz. La mañana ha estado bastante llena de actividades y emociones.

Fran llega al apartamento, toma una ducha y duerme una importante siesta.

Ya en el atardecer da una vuelta por el centro de la ciudad, toma unas cervezas en una tasca y, en la noche, cena en un buen restaurante de la avenida Marítima.

Vuelta al hotel a descansar que… este ha sido un gran día.


Miércoles, 14 de junio.

Hoy tiene que dejar el apartamento para trasladarse a otro lugar de la isla.

Sin mucha prisa, desayuna algo, recoge sus cosas y sale hacia su nuevo destino.

Fran tiene por costumbre, es una recomendación de uno de los psicólogos que ha visitado, diseñar de antemano, bien por escrito, bien mentalmente, todo aquello que desea hacer, en el orden en que lo desea realizar… tenerlo todo perfectamente planeado y… hacerlo. De este modo se siente más seguro a la hora efectuar cualquier acción.

Claro está que, todo no puede ser siempre perfecto, si alguna vez cualquiera de sus planes falla… el bloqueo es máximo y puede entrar en un pánico extremo que puede conducir al caos.

 

Y dicho esto, tal y como lo tiene organizado, Fran deja Santa Cruz de La Palma para dirigirse hacia El Paso, en el centro de la isla. Tiene que pasar necesariamente por Breña Alta y está dentro de sus planes pasar por un rincón de este municipio donde se encuentra el símbolo vivo de la leyenda que le ha traído hasta aquí.

A pesar de la extrema amabilidad de la gente, Fran se despista y se pierde tratando de encontrar lo que busca. Se detiene en un lateral de la carretera, respira y procura tranquilizarse; no está dispuesto a entrar en el pánico del que antes os he hablado.

Sabiendo que ésta es la zona, Fran piensa que habrá posibilidades en los próximos días.

Así que, sin más, toma la carretera LP301 que le conduce al municipio de El Paso, donde se encuentra el siguiente apartamento.

Antes, en el camino, hace una parada en el Refugio de Montaña El Pilar para comer algo y efectuar una pequeña caminata por la zona.

Comienza desde el mismo Refugio y, por carretera, se dirige al Mirador Astronómico del Llano del Jable.

A medio camino se desvía por un sendero a la derecha para visitar los restos del Poblado de Cabañas del Lomo de las Casas, Los Corrales o Barranco de las Ovejas, construcciones de los antiguos aborígenes de la isla.

Vuelve a la carretera para llegar al Mirador del llano del Jable, una hermosa atalaya donde poder contemplar las estrellas en noche claras.

Siguiendo en descenso la misma carretera, a unos 500 metros, Fran accede al sendero que por el interior le conduce hasta el Refugio El Pilar.

Después de un breve descanso Fran vuelve al coche y a eso de las 16:00 llega a su próximo alojamiento.

Un magnífico y amplio apartamento que dispone de una gran terraza con barbacoa, piscina y pista de tenis; todo un lujo.

Una buena ducha y sale en busca de un supermercado para hacer una pequeña compra de alimentos.

Ya en la tarde/noche merecida cena en la terraza y un buen descanso hasta el día siguiente, en el que Fran ya tiene prevista la actividad.


Jueves, 15 de junio.

Madrugar es algo habitual en nuestro protagonista. Hoy no iba a ser menos.

Un buen desayuno.

Un par de bocadillos y una botella de agua en la mochila y Fran sale, aún no ha amanecido, en dirección al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente para hacer el sendero del Barranco de las Angustias – Cascada de Colores.

El día está tremendamente despejado y entrar solo en la Caldera rodeado de esas majestuosas paredes, sinceramente, impone.

Fran camina con la solemnidad que requiere la ocasión, casi sin hacer ruido para no romper la magia.

Es alucinante. Brutal.

El sendero está bien señalizado pero, en algunos momentos, embobado con lo maravilloso del espectáculo, Fran se despista y pierde las indicaciones.

No le queda más remedio que ‘inventarse’ el camino… que, luego más adelante, retoma correctamente.

Esto hace que el recorrido se haga algo más largo y más duro de lo que debiera.

Llega, finamente, a la bifurcación. Recto, a la zona de acampada. Derecha, a la Cascada de Colores.

500 metros de recorrido para llegar a esta curiosa caída de agua.

Sobre los años 60 se construyó este dique para contener las aguas de la Caldera y los años han hecho que la piedra negra, el musgo y, sobre todo, el hierro le hayan dado este aspecto coloreado.

Ahora Fran regresa sobre sus pasos para volver al punto de inicio.

Fran llega al apartamento a eso de las 15:30, una buena ducha, una buena comida, una siesta, algo de tele, escribir, la cena y, sin prisas, hasta el día siguiente, que vuelve a tener cambio de alojamiento y ubicación.


Viernes, 16 de junio.

Después de un desayuno tranquilo, Fran deja el hospedaje, despidiéndose antes de la señora de la vivienda de enfrente que ejerce de casera. Una persona de una amabilidad exquisita.

Antes de abandonar el municipio, se acerca hasta la Ermita de la Virgen del Pino. Edificio situado en las laderas de la Cumbre Nueva, centro de veneración mariana que celebra su fiesta el 8 de septiembre.

Ahora Fran, y para coger el camino del sur de la isla, se dirige hacia el oeste y se desvía a la población de Tazacorte para ver su puerto y tomar un refrigerio.

Deja Tazacorte y, tras unos cuantos despistes de carretera, logra tomar la LP2 que es la carretera que lo conducirá hasta Fuencaliente de La Palma.

Su destino realmente es una zona llamada Las Caletas pero como ha quedado con los encargados del alojamiento a las 14:00 y hay tiempo de sobra, Fran deja el coche en Fuencaliente y se sienta en una cafetería a tomar un refresco.

Llega a su hora a la puerta de la residencia. Le atiende una señora que dice ser la madre de la dueña y que vive en la casa contigua. El apartamento es una pasada auténtica, Fran alucina en colores. Es precioso… y las vistas espectaculares.

Esa tarde decide quedarse descansando, pensando y relajado en la casa. Traía comida del hospedaje anterior y no necesita salir a comprar nada. Asi que hasta el día siguiente.


Sábado, 17 de junio.

El día ha amanecido plomizo y frío.

Fran pasa por la cafetería del día anterior a desayunar, luego va al supermercado de Fuencaliente para hacer algo de compra, la lleva a la casa, la organiza y vuelve al pueblo para hacer una visita al Volcán San Antonio.

Una breve caminata a la que se accede por un control de visitantes, pagando una entrada y que te permite ver de cerca este volcán, su cráter y su caldera.

La última erupción de este volcán data de 1.677 y desde su mirador se puede contemplar el Teneguía, otro de los volcanes más visitados de la isla, las Salinas y el Faro de Fuencaliente.

El tiempo empieza a empeorar, comienza a llover y Fran vuelve al hospedaje donde pasa el resto del día hasta la mañana siguiente.


Domingo, 18 de junio.

La mañana amanece tan gris como la del día anterior pero Fran no quiere quedarse en la casa. Prepara temprano su mochila y, primero, hace un desayuno en su ‘cafetería favorita’, después se dirige hasta la entrada al volcán San Antonio donde se inician dos senderos, uno, muy corto, al vértice geodésico llamado ‘Tablas’, y otro, el sendero que recorre la ruta llamada de Los Volcanes del Teneguía. Con ésta segunda opción Fran quiere llegar al vértice geodésico que está en el cráter del Teneguía pero, siguiendo senderos y marcas sin gps, ocurre lo que le ha ocurrido a él; ha dado vueltas y vueltas y, creyendo que está en el Teneguía, casi se vuelve loco buscando un vértice que no encuentra.

Claro que el Teneguía es otra montaña distinta.

También ha contribuido al despiste la niebla que había en el inicio de la ruta.

Fran mira y busca algún vértice en la lejanía pero… no encuentra nada.

Ahora, eso sí, el paisaje es espectacular.

Y quizá no os habréis parado a pensarlo pero con toda la cantidad de despistes y equivocaciones que Fran ha tenido en todos estos días… no ha habido ni un agobio, ni un ataque de nervios, ni un bloqueo,… ni nada.

Tampoco vayáis a pensar que se le ha olvidado aquello que en el tercer día no pudo encontrar. El símbolo vivo de su leyenda aún esta en su mente.

Después de una buena caminata, Fran termina su ruta y vuelve al coche.

Ya el resto del día lo pasa preparando el siguiente, que es el último en la isla y hay todavía mucho que hacer.


Lunes, 19 de junio.

La maleta preparada desde la noche anterior.

Fran acude por última vez a desayunar, se despide de los chavales que la atienden, ni que decir tiene que son amables a rabiar.

Después, con el coche, se dirige al Faro de Fuencaliente, una vuelta por los alrededores, visita rápida de las Salinas y fotos con el vértice geodésico ‘Salinas’.

Fran regresa al apartamento, se despide de la señora y vuelve a Fuencaliente, a esas horas ya han abierto una tiendecita de regalos, para comprar algún detalle.

Pone rumbo al Aeropuerto de La Palma y regresa a su ciudad.

Pero antes, dos paradas.

La primera pilla de camino: El Parque Arqueológico de Belmaco.

El conjunto prehispánico de Belmaco es, sin ningún género de dudas, el más emblemático de La Palma. Se trata del primer yacimiento arqueológico descubierto en Canarias. El conjunto está formado por una preciosa estación de grabados rupestres geométricos que cuenta con 4 paneles en los se representan, sobre todo, espirales, círculos concéntricos y meandriformes. La cueva, presenta unas magníficas condiciones de habitabilidad y fue ocupada de manera permanente por los benahoaritas. La leyenda sostiene que fue el lugar de habitación de los capitanes del cantón de Tigalate, que eran dos hermanos conocidos por Juguiro y Garhagua. Otro dato interesante es que en el interior de la cavidad también se llevó a cabo el enterramiento de una persona. Por todas esta y otras evidencias, también se ha relacionado estas cuevas como lugar de santuario mágico-religioso en el que llevarían a cabo todo tipo de ritos relacionados, fundamentalmente, con la petición de lluvias.

Y la segunda, cómo no…

Los Dragos Gemelos.

A Fran se le han hecho esperar pero, finalmente, ha encontrado la carretera que le ha llevado hasta estos dos árboles entrelazados, símbolo de una de las leyendas que cautivo a nuestro amigo Fran y que hizo que realizara esta aventura.

La leyenda de los Dragos Gemelos se remonta justo a la época previa a la conquista y en la misma participan dos hermanos gemelos, Urunte y Timizara, y una bonita doncella benahorita de nombre Urbina. Ambos hermanos pretendían a la misma mujer, hasta el punto de que los celos les llevaron a disputar su amor en una contienda. La fatalidad se encargó de que no sobreviviera ninguno en el combate y en el mismo lugar donde derramaron su sangre, Urbina, en su inmensa tristeza, plantó dos esquejes de drago para recordarlos eternamente.

Fran no sólo ha encontrado estos dos magníficos árboles entrelazados, también una isla de una belleza inmensa, un sueño… y ha sacado de su interior la fortaleza necesaria para afrontar retos y reveses del día a día.

PICO DUARTE (3.098 m.s.n.m.) – RELATO DEL TREKKING

Primera etapa.

A eso de las 9:30 de la mañana del 15 de abril de 2015 nos despedimos de Evelyn y Liliana en La Ciénaga; ellas volvían a Santo Domingo. Sergio, la perrita Talía y yo caminamos, junto a Amado, el guía, y las tres mulas hasta la entrada al Parque Nacional Armando Bermúdez para iniciar el trekking de tres días de duración que nos llevaría a la cumbre más alta de la Antillas, Pico Duarte.

Al principio el sendero, muy bien señalizado, se hace en suave ascenso siguiendo el curso de uno de los afluentes del río Yaque del Norte. Esta primera parte del recorrido es bastante sencilla y cómoda, acompañados en todo momento de una tupida selva tropical y de los sonidos del agua y multitud de pájaros.

A los cuatro primeros kilómetros nos encontramos con el primer punto de descanso, Los Tablones.

Aquí una breve parada para beber y, seguidamente, continuar el sendero.

Nuestro próximo punto es el Alto de la Cotorra y ahora ya la caminata comienza a ser dura. La subida es tremenda, la humedad en el aire hace insoportable la respiración, el día está mucho más avanzado y el sol pica de lo lindo. 

A nuestra llegada al Alto de la Cotorra esperábamos encontrar al guía y las mulas (dos de ellas son de carga, la otra de apoyo) pero Amado ha seguido hasta el siguiente punto. Nosotros apenas si tenemos agua (la llevan las mulas) y esto nos toca la moral, la verdad.

Seguimos caminando y confiando que en La Laguna haya una gran parada para reponer fuerzas.

Desde el Alto de la Cotorra a La laguna hay 2,8 kilómetros que se nos hacen eternos, la subida es bestial y necesitamos tomar aire cada muy pocos pasos. Sergio va por delante y yo cada vez me quedo más atrás. Tanto que llega un momento que me paro, me siento en una piedra y casi casi pierdo el conocimiento. No tengo agua y noto que tengo un bajón de tensión importante. Saco fuerzas de donde puedo y sigo caminado. Llego, por fin, a La Laguna. Allí están Sergio y Amado. El guía al verme tan descompuesto, taquicárdico, con un ojo ensangrentado (la tensión ha roto alguna venilla) y desorientado me sube rápidamente a la mula de apoyo. Hacemos aquí un descanso  largo, bebemos y comemos algo de fruta.

Continuamos. Ahora, pasando por El Cruce, tenemos que llegar hasta Agüita Fría, donde haremos otra parada importante. Yo, naturalmente, voy a cuatro patas (nunca mejor dicho) y estos 3,5 kilómetros los agradece mi cuerpo, sinceramente.

En Agüita Fría, descanso. Sergio es quien ahora se ha quedado atrás y, después de beber y comer unas tajadas de melón, yo continuo a pie mientras Amado se queda esperando a mi hermano. Le pido al guía que si viene muy hecho polvo que coja la mula.

Finalmente, yo camino con tranquilidad, me alcanzan todos. Sergio, aunque ha subido al equino, ha optado por seguir caminando pues dice que parado sobre la mula se enfría y es peor.

Por fin llegamos a La Compartición y este es el punto final de esta primera jornada.

Aunque el cartel indica que la suma de kilómetros hasta el refugio de La Compartición son 18,10 Kms. el gps de mi hermano marca que hemos realizado 19 kilómetros exactos… Ahí es ná!!!

Ha sido un día durísimo. Hemos tardado entre 8 y 8,30 horas para completarlo y el desnivel aproximado es de 1850 mts (+/-)

Cae la noche y Amado nos prepara algo de cena, hace frío y comemos alrededor de una buena fogata. Un poco de charla y… a los sacos a dormir.

IMG_7497

Segunda etapa.

No hemos madrugado demasiado ya que la ruta de hoy, la que nos lleva a la cima, tan sólo es de 10 kms. (5 de subida y 5 de bajada)

A las 10 de la mañana del día 16 de abril de 2015 nos ponemos en marcha en dirección al Valle de Lilís. Es un ascenso bastante sencillo y nada incómodo. En un momento que Sergio y yo estamos haciendo una pequeña parada, vemos a los lejos que el guía está llegando a nosotros subido en la mula de apoyo (las de carga quedaron en el refugio) y pensamos ‘vaya cara tiene el menda!!!‘ que sólo se ha hecho a pie los kilómetros que yo usé la mula el día anterior. Le digo a mi hermano… ‘Coge la mula tú’… ‘No, no, súbete tú’, me contesta… y yo, aunque sólo sea por fastidiar al gachó… me subo a la mula, jajajaja. Nada, yo creo que no fueron ni 900 metros.

Llegamos a Valle de Lilís, dejamos al equino atado a un tronco y continuamos, ahora ya todos, a pie.

Un ascenso importante, aunque bastante llevadero y llegamos al punto más alto de las Antillas.

Pico Duarte, 3.098 metros sobre el nivel del mar.

Esta cumbre está dedicada, con un busto, una estatua, unas placas y la bandera dominicana, a este padre de la patria de la República Dominicana:

Juan Pablo Duarte y Díez (Ciudad Colonial, Santo Domingo, España colonial; 26 de enero de 1813Caracas,Venezuela; 15 de julio de 1876) fue un político y activista liberal dominicano. Está considerado, junto a Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, uno de los Padres de la patria y fundadores de la República Dominicana. Ideó y presidió la organización político-militar clandestina La Trinitaria, creada para luchar contra la invasión haitiana y por la independencia.
Desde el exilio Duarte supervisó y financió la guerra de independencia llevada a cabo por sus compañeros de lucha, lo que derivó en su ruina económica. Su liderazgo lo convirtió en blanco de acusaciones que lo llevaron a ser expulsado de la recíén creada nación en varias ocasiones. Su visión liberal se vio socavada por las élites conservadoras que pretendían someter el país a las potencias coloniales y volver al regionalismo tradicional. Sin embargo, sus ideales democráticos, han servido como principios rectores para la mayoría de los gobiernos dominicanos. Su iniciativa lo convirtió en un mártir político a los ojos de las generaciones posteriores.
En 1842, Duarte se convirtió en oficial de la Guardia Nacional, a la sazón dirigida por el gobierno haitiano. En 1843 participó en la «Revolución Reformista» contra la dictadura de Jean Pierre Boyer, quien amenazaba con invadir la parte occidental de la isla con intención de unificarla. Tras la derrota del presidente haitiano Charles Herard y la proclamación de la independencia dominicana en 1844, la Junta formada para designar al primer gobernante de la nación eligió por mayoría a Duarte para presidirla pero él declinó la propuesta, tomando el cargo en su lugar Tomás Bobadilla.
Duarte sostuvo fuertes desacuerdos con sectores conservadores, en especial con el terrateniente Pedro Santana, quien consideraba inviables las ideas independentistas de Duarte. De estas pugnas, Santana salió fortalecido mientras que Duarte sufrió varios destierros y murió exiliado en Venezuela en 1876.

IMG_7510 - copia

Un buen rato allá en los alto contemplando unas vistas impresionantes de los picos de alrededor, La Pelona, La Rucilla, etc…

Iniciamos el descenso, sin grandes problemas. Llegamos al Valle de Lilís, Amado se sube a la mula y nosotros, pasito a pasito, hasta La Compartición.

Llegamos a la hora de comer. Amado había preparado un guiso magnífico. Después algo de aseo, algo de siesta, algo de cena y, en la noche despejada, fría y cuajada de estrellas, un poco de charla alrededor del fuego y… a dormir.

Tercera etapa.

Hoy tocaba madrugar bastante.

Después de un buen desayuno, a eso de las 6.00 de la mañana del 17 de abril de 2015 nos disponemos a realizar el último tramo de esta ruta.

Amado nos dice que empecemos nosotros que él nos alcanza. Dejamos el refugio de La Compartición. Aunque se supone que ahora todo es bajada, desde el refugio hasta Agüita Fría hay un ascenso de cojones.

Llegamos a Agüita Fría, Sergio va por delante. Pasa este punto. Yo, cuando llego, hago un breve descanso y continuo. Ni rastro del guía y las mulas. 

Llego a El Cruce. Sergio ha seguido caminando. Yo hago una parada. Me quedo pensando por dónde hay que continuar y me decido por la senda de la derecha. Cuando llevo cerca de dos kilómetros de descenso me doy cuenta que ese camino no me es familiar. Vuelvo a subir hasta llegar de nuevo al cruce. Tomo el sendero de la izquierda. El guía todavía no da señales de vida.

A menos de 150 metros de La Laguna me alcanza Amado. Le digo que me deje la mula que estoy cansado (estaba más harto de su morro que cansado, la verdad). Llegamos a La Laguna, aquí está mi hermano que el pobre ha ido todos estos kilómetros sin nada de agua. Bebemos todo lo que podemos. Nos comemos una piña como si se fuera a acabar el mundo. Seguimos. Ahhhh, ahora sí… yo en la mula!!! No te jode!!! jajajaja

Pasamos el Alto de La Cotorra, llegamos a Los Tablones. Aquí hacemos una parada para, aprovechando que el río está cerca, darnos unos chapuzones. Cómo lo agradecen nuestras viejas carnes!!!

Ahora ya caminando todos. hacemos los últimos 4 kilómetros hasta llegar a La Ciénaga.

Cervecita fría en un colmado antes de llegar a casa de Amado donde nos espera una buena comida y, algo más tarde, las chicas que vienen para recogernos.

Han sido unos 48 kilómetros, hechos en 2 días y medio y con una altura acumulada de más de 2500 mts.

Fin de este estupendo sendero.

 

2014-05-28 A mi padre (22/11/1913 – 28/05/2014)

Aunque esta página está dedicada a todo lo que se refiere a la montaña, yo no podía pasar por alto dedicar una entrada a la figura de mi padre. Un ser que en esencia amaba la aventura.

 

Lo cierto es que resulta complicado hacer un breve recorrido por la extensa vida de este hombre.

Resumir e intentar destacar aspectos, vivencias y recuerdos… no es nada fácil.

Y no es por no tener de dónde elegir; cien años dan mucho de sí.

Cien años. Cien años. Cien años, seis meses y seis días, para ser más exactos.

En aquellos lejanos tiempos, en un pequeño pueblo de León, frontera con Asturias y al pie de los Picos de Europa, en una humilde familia numerosa, nació el hombre que nos ocupa.

Sus padres no se complicaron mucho. Nació el día 22 de noviembre, el día de Santa Cecilia, y le pusieron el nombre del santo. Cecilio.

Las ganas de conocer mundo, tal vez empujado por sus hermanos mayores, tal vez por las necesidades de los tiempos que corrían, le llevaron a dejar su Cistierna natal para aventurarse, a través del ejército, a recorrer lugares y países que sólo existían en los mapas de la escuela.

Hay que pensar que vivió de manera directa la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial.

Estuvo en Rusia. Contaba durísimas anécdotas de su periplo por las tierras de aquella antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Historias que dejaban con la boca abierta a todos los que las escuchábamos. Incluso nos podía enseñar físicamente las huellas de aquella lucha con el frío más intenso; su pierna retorcida y seriamente dañada por los efectos de la congelación.

Después, y como una gran vuelta de tuerca, cambió las estepas y las gélidas temperaturas por el calor más sofocante y el desierto por excelencia; estuvo en los últimos tiempos del antiguo Sahara Español.

Algunas veces yo he llegado a preguntarle sobre estas dos etapas y él siempre ha contestado que el ejercito le sirvió para tener una profesión en un futuro pero, sobre todo, sobre todo, para vivir aventuras. Era algo que resaltaba sobre manera. Incluso llegó a decir que le quedaba pendiente hacer un safari en África.

Con lo aprendido en la milicia estuvo trabajando duro como mecánico de vehículos durante muchos, muchos años… Años en los que el destino le tenía preparadas nuevas experiencias, nuevas aventuras… Conoció a María Dolores, contrajo matrimonio, tuvo dos hijos, Mariló y Pedro… y, en plena mitad del siglo XX, vivió esta etapa familiar con la austeridad y rectitud que marcaba su carácter castellano y la postguerra de nuestro país.

Enviudó y, mientras sus dos hijos iban creciendo, se refugió en su trabajo.

Al cabo del tiempo conoció a Isabel, otra viuda con dos hijos, Paco y Rafa, con la que volvió a casarse e inicio una nueva etapa.

Al año nació Sergio, hijo de este segundo matrimonio.

Aquí, Cecilio, ya en plena madurez, tuvo que lidiar con los dos hijos de Isabel y este niño que, al principio, tenía un carácter algo complicado.

En este punto, en el que yo ya estoy en esta historia de lleno, Cecilio pasa de ser Cecilio a ser mi padre. Y a convertirse en una pieza fundamental.

El tiempo pasa y nuestras vidas van cambiando, formamos familias, tenemos hijos, incluso nietos… y esa sobriedad y severidad castellana de mi padre se va suavizando con el paso de los años.

La muerte de su hijo Pedro supone un mazazo difícil de superar y será una herida que él llevará hasta el final de sus días.

Hasta estos últimos meses, mi padre ha demostrado ser un hombre con una salud de hierro. Jamás estuvo hospitalizado. Nunca tuvo que tomar medicamentos y su cabeza se ha mantenido despierta en todo momento.

Aferrado a la vida con uñas y dientes. Siempre.

Pero es la vida la que, finalmente, y siguiendo su lógico curso, se ha despedido de él.

Aquí quedamos su viuda, sus hijos, sus nietos, sus biznietos, algunos amigos y conocidos que, en este momento, dedicamos unos minutos de silencio… para honrar la memoria de Cecilio… que para mi ha sido un gran padre y el hombre que hizo de su vida la más grande de las aventuras.

Ahora, y para cerrar este círculo, sus cenizas volverán a su pueblo de León, a esa montañas de los Picos de Europa… y su recuerdo siempre estará en nuestros corazones.